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Historia de un desencuentro: Capítulo 7

CAPITULO VII.   1. LOS HOLANDESES EN EXTREMO ORIENTE.   En 1595 Cornelio Houtman, purchase con cuatro naves, sovaldi capitaneó una expedición a Extremo Oriente organizada por una compañía de los países lejanos, patient aunque el primer viaje de interés para Japón fue el de la flota de Santiago de Mahn a las Molucas; el 19 de abril de 1600 uno de los barcos llegó a las costas japonesas dos años después de iniciado el viaje, con el piloto inglés William Adams y otros compañeros de navegación. Ieyasu les obligó a quedarse y pronto se ganaron la estima del shogún, que se sirvió de ellos –sobre todo de Adams– para asesorarse en asuntos de navegación y otros, como viéramos que hiciera con Jerónimo de Jesús. A finales de año, Antonio de Morga debió enfrentarse en aguas de Manila a la flota holandesa de Oliver van Noort que intentó bloquear el puerto y el 14 de diciembre tiene lugar una batalla naval de seis horas de duración; el buque insignia de Morga fue hundido, pero los holandeses debieron huir; el capitán inglés Wiesman y una docena de holandeses fueron hechos prisioneros y ejecutados.   No hubiera tenido demasiada incidencia el asunto si, a partir de 1602, no hubieran comenzado a menudear las expediciones a Extremo Oriente después de que se reorganizara la primitiva compañía holandesa y se fundara la Compañía de las Indias Orientales; Johan van Oldenbarnevelt, Abogado de Holanda, contribuyó a la fundación de esta compañía y había de pasar a convertirse en protagonista principal de las negociaciones secretas con los Habsburgos que cuatro años después iban a tener lugar. La congelación por Oldenbarnevelt de las primeras gestiones para fundar otra compañía de las Indias Occidentales a principios de 1607, debe verse en relación con un alto al fuego conseguido por los esfuerzos negociadores del archiduque de Austria Alberto y Ambrosio Spínola; el acuerdo molestó a Lerma y a Felipe III por el hecho de no aparecer por escrito la retirada holandesa de las Indias, prometida por Oldenbarnevelt verbalmente, por lo que la libertad de Holanda podía parecer que se concedía sin contrapartida alguna. Oldenbarnevelt debía también disolver la Compañía de las Indias Orientales.   Las negociaciones que culminaron en la tregua de los 12 Años firmada en Amberes en abril de 1609 –el mismo día simbólicamente que el decreto de expulsión de los moriscos, otros súbditos problemáticos de los Habsburgos como los rebeldes calvinistas holandeses– fueron de gran importancia para la política desarrollada en Extremo Oriente. Los Estados Generales estaban tan convencidos como los españoles de que era vital negociar desde una posición de fuerza[1]. En febrero de 1608, en La Haya, los representantes de Felipe III ofrecieron la renuncia del rey Habsburgo a sus derechos sobre Holanda y Jean Richardot –con Spínola al frente de la delegación– exigió la evacuación de las Indias por los holandeses; Oldenbarnevelt sólo admitió renunciar a América y detener la expansión en Asia. Hasta el verano, las conversaciones se prolongaron en ocasiones con particular acritud; en el otoño, cuando se reanudaron, se centraron en una larga tregua, más que en una paz completa. La firma se hizo, finalmente, en Amberes sobre el reconocimiento español de la independencia neerlandesa y de la mutua conservación de las posesiones que cada parte tenía en las Indias Orientales y Occidentales. Y comenta J.I. Israel sobre el texto de la tregua: La cláusula incluida a instancias de los españoles, a tenor de la cual se excluía a los súbditos de ambos Estados de los territorios y del comercio de la otra parte en las Indias, estaba redactada de una manera tan oscura que carecía de fuerza alguna[2]. Además, el acuerdo de tregua se aplicaría en las colonias un año después que en Europa. Y todo eso se vio reflejado desde el principio en Extremo Oriente.   La instalación de los holandeses en las Molucas y su participación en el comercio de las especias movilizó de inmediato a los hispanos de Manila, movilización que culminó con la expedición de Pedro Bravo de Acuña a las Molucas en febrero de 1606. Pero la presencia holandesa no haría sino reforzarse en los años de las conversaciones de La Haya por una política más agresiva de la propia Compañía de las Indias Orientales –totalmente opuesta a la política de Oldenbarnevelt– con el fin de aumentar lo más posible su dominio en Asia. Enviaron muchos refuerzos y en 1609 y 1610 se sucedieron acciones continuas.   Martín Castaño, procurador general de las Filipinas, se dio cuenta pronto del peligro que los holandeses iban a suponer para las Filipinas, y en particular para sus relaciones con Japón. En un memorial impreso posterior a 1600 –quizá redactado entre 1605 y 1608, cuando el avance holandés podía ser aún neutralizable– Martín Castaño intenta razonar su voz de alarma para que en la corte española reaccionaran con prontitud y enviaran fuerzas para hacer frente al nuevo peligro. La poca atención a los asuntos asiáticos era para Martín Castaño un grave error, que no puede proceder sino de no hacerse en aquello la estimación y aprecio que se debe, como cosa mirada de tan lejos, siendo lo más importante de la Corona de vuestra majestad[3].   Destaca esta concepción de los asuntos de Asia de Martín Castaño como lo más importante de la Monarquía Católica, en el inicio del reinado de Felipe III, ya para algunos teóricos –pronto el mismísimo Tomaso Campanella– arquetipo de un posible gobierno católico o universal. E intenta estructurar su argumentación sobre el peligro holandés y la necesidad de neutralizarlo:   A. Desde la llegada de los holandeses corría peligro la cristiandad japonesa, tan floreciente hasta entonces, por lo que perjudicaba al aumento de la fe. B. Con escala en el Japón, los holandeses podrían estar en pocos días en cualquier punto de Extremo Oriente y tener provisiones que a veces escaseaban en Filipinas, por lo que se perjudicaba el acrecentamiento de la corona. C. Los señores y reyes de Extremo Oriente estaban pendientes de quién había de ganar en la pugna hispano-holandesa y habían de aliarse con aquel que mostrara más poder, lo que afectaba a la reputación. D. Finalmente, la Hacienda se vería muy perjudicada; instalados en el comercio de las especias, sería muy dañoso que consiguieran ser los intermediarios en el comercio de la plata japonesa y la seda china.   En mayo de 1602 llegó a Manila el nuevo gobernador Pedro Bravo de Acuña y, antes de desembarcar incluso, se topó de frente con el asunto de la cuestión japonesa y holandesa, con la embajada de Pedro Burguillos; el franciscano y sus acompañantes japoneses fueron recibidos por Bravo de Acuña, muy interesado en el buen despacho de aquella correspondencia diplomática en la que ya se iba a abordar el asunto holandés directamente. No había de remitir la penetración, sin embargo. En el Archivo de Indias de Sevilla se conservan copias de cartas que los holandeses llevaban consigo para los señores asiáticos en las que, en nombre de Mauricio de Nassau, pedían y ofrecían ayuda[4]. En el caso concreto de Japón, esas gestiones holandesas iban a tener rápido éxito.   2. LA EMBAJADA DE PEDRO BURGUILLOS.   Muerto Jerónimo de Jesús, sus compañeros fray Gómez y fray Pedro Burguillos negociaron la respuesta de Tokugawa Ieyasu al gobernador de Filipinas. La respuesta fue redactada con rapidez y Tarazawa Ximonocami, se la entregó para que, junto con otra carta suya, se encargasen de hacerla llegar a Manila. Es posible que esta carta fuera redactada con la ayuda de Jerónimo de Jesús antes de su muerte, como apunta Lera[5]; si no fuera así, está en la línea trazada por Ieyasu con su asesoramiento.   La carta de Ieyasu muestra especial interés por amplias relaciones con los hispanos, e incluso deja traslucir cierta impaciencia. En síntesis:   A. Evoca sus conversaciones con Jerónimo de Jesús y en su expresión después de un largo viaje, parece lamentar la tardanza de la respuesta, de 1599 a 1601. B. La ruta comercial entre Japón y Nueva España es provechosa para ambas partes. C. Ofrece un puerto en el Kantó para navíos hispanos, también como escala para sus continuos viajes entre Nueva España y Filipinas. Con gran anhelo quedo esperando vuestra respuesta, deja traslucir esa sutil impaciencia del shogún Tokugawa. D. Prometía una política dura contra los corsarios japoneses y daba al gobernador hispano poder para castigar y aún ejecutar a los japoneses que contraviniesen la ley, rogándole que le comunicase nombres de mercaderes rebeldes para impedirles nuevos viajes. E. Mencionaba el presente de armas japonesas y daba facultad al enviado para tratar de los asuntos que él no había podido incluir en la carta.   La carta de Tarazawa Ximonocami es más directa[6] y expresa mejor los verdaderos intereses japoneses: A. Deseaba saber por qué el gobernador de Filipinas no quería tantos barcos japoneses de comerciantes y rogaba que se le señalase el número de naves que quería cada año. B. Se quejaba de la tardanza en la contestación a Ieyasu sobre el trato con Nueva España y volvía a insistir en la rapidez de la respuesta.   A finales de febrero de 1602 las cartas salieron para Manila. Pedro Burguillos y fray Gómez habían intentado enviarlas por japoneses de confianza en viaje comercial, pero temerosos de alguna especulación sobre las cartas Pedro Burguillos se encargó personalmente de la embajada. De Fuxime viajó a Hirado para embarcarse para Manila en el navío de un mercader de Osaka; el nombre de Shinkiro sería el de este mercader, nombre con el que aparece relacionada la embajada en algunas fuentes, aunque el hagan de Sakay[7]. La entrevista en alta mar con el nuevo gobernador –bellamente evocada por Burguillos en su relación: Al amanecer descubrimos cuatro navíos de Castilla, que así fue para nosotros vista alegre…– fue de gran cordialidad y en las cartas informativas de la época se vuelve a captar gran optimismo en los medios hispanos ante las buenas disposiciones de Ieyasu para asentar paz y comercio[8].   El 1 de junio ya tenía Bravo de Acuña las respuestas a la embajada de Hideyoshi; en ellas recogía el perfil elaborado por Jerónimo de Jesús y el Daifu –no sería shogún hasta 1603– Tokugawa; hoy puede decirse que con toda sinceridad por parte del gobernador Acuña si se examina su resumen de los hechos a la corte española[9]. En resumen:   A. Agradecía el castigo a los corsarios y le trataba por ello de príncipe justo. B. El número correcto de naves de comerciantes japoneses a Manila sería de tres naves en primavera y tres en otoño; convenía que viniesen con licencia de Ieyasu, así como licencia del gobernador de Filipinas para las que fueran a Japón. C. La apertura de trato comercial entre Japón y Nueva España ya lo había consultado en México; lo haría de nuevo, pero era asunto para largo plazo pues había que gestionarlo también en Madrid y prometía su apoyo –sincero, como comentamos– para ello. D. Aceptaba el envío de un navío  al Kantó. De hecho, fue el Santiago el Menor. E. Recomendaba a los frailes predicadores. De hecho, envió a agustinos, franciscanos y dominicos. F. Finalmente, rogaba que le enviase a los holandeses llegados a Japón como enemigos de su rey y súbditos rebeldes, equiparables a los corsarios y de quienes les prevenía.   Al notable de la corte japonesa Tarazawa Ximonocami contestaba con brevedad: le indicaba el número de navíos que convenía fueran cada año a Filipinas y le recomendaba a los frailes que iban a Japón. De alguna manera, pilares básicos de las relaciones. El navío Santiago el Menor fue despachado con mercancías y con la misión de reconocer los puertos del Kantó en busca de un lugar idóneo para escala en el viaje anual a Nueva España que en este año se   dirigió ya a Acapulco y no al puerto de Navidad. La oferta de Tokugawa Ieyasu era, pues, oportuna. El comercio con Japón no se podía excusar, según Acuña, por proveernos de aquel reino de harina y otros bastimentos[10], para lo cual con seis naves anuales bastaban. En cuanto al comercio con Nueva España, no veía Acuña problemas en que se concediese; al no ser expertos marinos de altura, es posible que desistiesen de él tras el primer viaje. El gobernador dudaba de que el pronto shogún Ieyasu le enviase los holandeses naúfragos porque le habían asesorado en diversos asuntos y los apreciaba. El gobernador Acuña había captado también la impaciencia de Ieyasu, su deseo de un acuerdo comercial rápido. Y, así, suplico a vuestra majestad se sirva de mandar que con brevedad se provea en esto lo que convenga, porque de acá se juzga por acertado tener grato este rey.   Como telón de fondo obligado –más que retórico, de hecho, podría hablarse de práctica colonial o hasta teoría de la colonización– estaba el beneficio de la predicación evangélica. En condiciones tan favorables, el gobernador Bravo de Acuña permitió el paso de frailes a Japón y se embarcaron agustinos, dominicos y franciscanos en los navíos de los comerciantes japoneses; había sido dado el salto definitivo y el paso de los castellano-mendicantes a Japón había de centrar amplias polémicas[11].   Así las cosas, en agosto salía el galeón Espíritu Santo de Manila rumbo a Nueva España y la mala fortuna en la mar, una vez más, le hizo naufragar frente a las costas japonesas.       3. LA PÉRDIDA DEL GALEÓN ESPÍRITU SANTO.   El galeón Espíritu Santo ya había viajado varias veces entre Filipinas y Nueva España, pero en aquella ocasión, a causa de las tormentas tan frecuentes en aquellas latitudes, se vio forzado a tomar puerto en el Japón, una vez más en la región de Tosa. El capitán de la nave era Lope de Ulloa. El 24 de agosto vieron tierra japonesa y poco después desembarcaron en el puerto de Cimingo; tres días después recibieron la visita del daimyo de aquellas tierras y –a pesar de la confianza que tenían en las buenas relaciones hispano-japonesas– comenzaron a temer un desenlace adverso por las medidas tomadas por el daimyo: cuatro rehenes hispanos y seis japoneses de guardia día y noche –que fueron aumentando hasta llegar a ser 26 guardianes– para evitar que el navío se hiciese a la mar sin permiso. Lope de Ulloa reunió un consejo de guerra para estudiar la situación, que se negó a navegar a Nagasaki a espaldas del daimyo, según deseaba el capitán, temiéndose una encerrona para quedarse con el galeón como había sucedido sólo cinco años atrás con el San Felipe. A primeros de octubre Lope de Ulloa envió a su hermano Alonso, en compañía de Francisco Manrique, con embajada para Ieyasu en la que incluyeron como presente lo más valioso de ocho cajones de bodega.   La situación no dejó de empeorar, llegó a haber escaramuzas con muertos por las dos partes, y finalmente Lope de Ulloa decidió hacerse a la mar atravesando unas empalizadas que los japoneses habían comenzado a construir para cegarles la salida de puerto. Dejaban en tierra a setenta personas de la tripulación, entre los muertos, los enviados en la embajada a Ieyasu y cinco frailes que decidieron quedarse en tierra.   A lo largo de la primavera siguiente fueron llegando a Manila los que se quedaron en Japón, y entre ellos Alonso de Ulloa con una carta de Ieyasu para el gobernador de Filipinas de gran interés[12], todo afabilidad. Achacaba el incidente con el galeón Espíritu Santo  más al nerviosismo de los hispanos que a la agresividad de los japoneses. De aquí adelante, si una tempestad inclina los palos o rompe el timón de un barco vuestro cualquiera, que su gente no tema refugiarse en los puertos de mis estados; tocante a esto ya he enviado órdenes severas a todas partes. Y para dar mayor fuerza a sus palabras enviaba ocho licencias para las naves que cada año salían para Nueva España, con las cuales podían, exentos de temor, refugiarse en los puertos e islas, o saltar a tierra y penetrar en las ciudades o pueblos del Japón entero sin que les tilden de espías, aunque se dediquen a estudiar los usos y costumbres del país.   Fechada en octubre de 1602, al mismo tiempo que la carta al gobernador Acuña, Ieyasu promulgó una ley con esos mismos extremos; una copia en portugués, de la Real Academia de la Historia de Madrid[13], ordenaba que no se tomase nada de la hacienda de los navíos extranjeros que naufragaran en Japón, ni se entorpeciese la movilidad de los naúfragos por el país ni la venta de mercancías; mas rigurosamente les prohibimos la promulgación de su ley. Se recordaba en este final una antigua norma de Hideyoshi, remate negativo de la buena actitud de Ieyasu, a pesar de la cual se había continuado la predicación con el tácito consentimiento de los gobernantes.   El mismo verano de la pérdida del Espíritu Santo, el Santiago el Menor no conseguía llegar al Kantó y debió desembarcar en Hirado, aunque el capitán envió el regalo del gobernador a Ieyasu y se justificó con las dificultades de la navegación. En 1603 no hubo corso japonés en las Filipinas y el navío Santiago el Menor volvió a hacer viaje a Japón con mercancías y un presente para Ieyasu. Tampoco esta vez logró –ni al año siguiente de 1604– desembarcar en un puerto del Kantó. Eso sí, con las mercancías llevaba el regalo –normalmente paños y piezas de seda, vino y otras menudencias[14]– y las cartas del gobernador de Filipinas para el shogún Tokugawa.   4. LAS RELACIONES HISPANO-JAPONESAS HASTA 1608.   El suceso de la nao Espíritu Santo –a pesar de las buenas razones de Ieyasu– causó cierto malestar en sectores hispano-filipinos representativos; el oidor Antonio de Morga llegó a afirmar: parece que toda amistad con estos infieles (los japoneses) es sospechosa[15]; y éste puede considerarse un sentir general de las autoridades hispanas. Llegaba el doctor Morga incluso a dudar de la veracidad de los frailes, excesivamente optimistas en sus apreciaciones con el deseo del paso a Japón y que aseguraban más de lo conveniente los contactos. La desconfianza no dejó de acrecentarse, sobre todo tras la gran sublevación de los sangleyes a principios de octubre de 1603.   Con las naves de la primavera habían llegado a Manila avisos de preparativos navales chinos contra las Filipinas, a la vez que tres emisarios chinos visitaban Manila con una disculpa nimia; las defensas de la ciudad fueron reforzadas y en esos trabajos colaboró un chino converso, Juan Bautista de Vera –Eng-Kang su nombre chino–, que levantó sospechas y  resultaría ser el cabecilla del levantamiento. Por medio de los japoneses residentes en Manila, las autoridades hispanas intentaron indagar y ello precipitó el levantamiento. El 3 de octubre los chinos se agruparon y asaltaron dos barrios extremos de la ciudad; el ex-gobernador Luis Pérez Dasmariñas con otros 130 españoles murieron en las primeras escaramuzas y los sangleyes pusieron en serios aprietos a los defensores de la ciudad. Con los defensores de Manila –unos cuatro mil filipinos cristianos, doscientos musulmanes y otros doscientos españoles[16]– participaron los japoneses de la ciudad. Uno de los motivos de la rebelión de los sangleyes había sido precisamente el maltrato recibido por filipinos y japoneses, según se especifica en una relación del momento[17]. Envié… al padre fray Juan Pobre, lego descalzo, con cuatrocientos japones…, por haber sido aquí muy buen soldado y ser amado de los japones… Protagonizaron algunas matanzas de sangleyes, que impidieron hacer prisioneros vivos para las galeras, pues los japones y naturales son tan carniceros que ni el capitán Azcueta ni los demás lo pudieron remediar. La represión siguió en provincias; pero casi todos los japones… dijeron, como tudescos, que no querían pelear y que se querían volver a Manila pues no eran soldados de paga; y así, se volvieron y sólo quedó un capitán con cincuenta soldados que le siguieron, y en adelante lo hicieron bien.   Los hispanos de Filipinas, a raíz del levantamiento sangley, tomaron medidas preventivas con la población mercantil que se quedaba en Manila de una año para otro, incluidos los japoneses, para evitar un peligro como el pasado con los chinos[18]. La llegada de naves de comercio japonesas a Manila tras la sublevación alivió no poco la situación.   El navío a Japón de 1604 fue con el capitán Cuevas y él y el fraile Diego Bermeo visitaron al shogún Ieyasu, en compañía de otros oficiales del navío; el presente –piezas de seda básicamente como otras veces– le supo a poco. El hecho de que tampoco ese año el navío llegara al Kantó molestó especialmente al shogún, quien llegó a amenazar –lo narra Diego Bermeo[19]– con despachar a castellanos y predicadores de su tierra si el próximo envío no llegaba al destino previsto, pues dudaba de la veracidad de frailes y embajadores, de si tratarían con claridad con los japoneses. También molestó que el gobernador Acuña recomendase al mercader Antonio Garcés como beneficiario de uno de los cuatro navíos anuales, pues eso lo interpretaba como una reducción de las licencias de cuatro a tres. De la misma manera, se dolió de los elogios excesivos del gobernador a la ley cristiana en menoscabo –afeándole– la suya pagana. La respuesta de Ieyasu recogía con sobriedad estas quejas y, como para compensar, volvía a reconocer al gobernador hispano jurisdicción sobre los japoneses que estuvieran en Manila, de manera que pudiera expatriarlos o castigarlos; asunto de no poco peso tras el levantamiento de los chinos el año anterior.   Para las Filipinas aquello era buena correspondencia y paz, aunque en el verano de 1605 Acuña manifiesta su preocupación por la permanencia de los holandeses –y William Adams con ellos– en Japón, así como la posibilidad de que se hicieran firmes sus relaciones y alianzas e indicios de que estuvieran instruyéndoles en la navegación de altura. El contacto comercial mantenido entre Manila y Japón, sin embargo, aún podía neutralizar esa influencia. En 1605 también envió navíos –nada se dice si llegaron a puertos del Kantó– que en enero de 1606 estaban de regreso en Manila[20]. En el momento en que el gobernador emprendía una expedición a las Molucas, con el intento de expulsar a los holandeses de aquella zona; el gobernador fue en persona a la expedición –de febrero a mayo–, con unas 3.000 personas, hispanos y filipinos por mitad, y volvió con el sultán de Ternate como prisionero. El capitán Moreno Donoso hizo el viaje ese año a Japón, con presente y embajada para el emperador; salió de Manila el 22 de julio y en Japón ayudó, en compañía del dominico Alonso de Mena,  a los frailes en los permisos del daimyo y la construcción de dos iglesias en el reino de Fixen. Al año siguiente volvió a capitanear Moreno Donoso la expedición a Japón, y esta vez su ayuda a los frailes en la construcción de iglesia y permiso del daimyo fue en el Bungo[21]. Estas actividades indican que tampoco en estas dos ocasiones debieron tocar puertos del Kantó, así como la identificación estrecha de los hispanos con los nuevos frailes misioneros, con la nueva ley.   El gobernador Pedro Bravo de Acuña murió al regreso de la jornada a las Molucas, en el verano de 1606; como en otras ocasiones la Audiencia se hizo cargo del gobierno interino y se siguió con el envío del navío a Japón con Moreno Donoso, como se vio. Se juzgaba la paz segura y estable e incluso se sugería a la corte de Felipe III que enviaran una embajada importante a Ieyasu para asegurar aún más la paz, conveniente para una política asiática frente a China. Paralelamente, las medidas tomadas para reducir la colonia extranjera en Manila produjo tensión en los medios japoneses de la ciudad y llegó a temerse un levantamiento similar al de los sangleyes; la intervención de algunos eclesiásticos y la calma de las autoridades pudo evitar posibles incidentes[22]. Cuando Rodrigo de Vivero y Velasco llegó a Manila para hacerse cargo de la gobernación, ya habían sido castigados los culpables y solucionado el incidente; una de sus primeras acciones de gobierno fue escribir a Ieyasu dándole cuenta de lo sucedido[23].   Por su parte, Tokugawa Ieyasu acababa de enviar a Manila a su colaborador más apreciado para asuntos occidentales, el piloto inglés William Adams. El encuentro de Vivero y Adams en el verano de 1608, nada más llegar el nuevo gobernador a Filipinas, abrió el último y más brillante capítulo de las relaciones hispano-japonesas.           [1] Jonathan I. Israel, La república holandesa y el mundo hispánico, 1606-1661, Madrid, 1997, p. 30. [2] Ibid., p. 33. [3] A.G.I. Filipinas, legajo 34, ramo 6, número 140. Memorial impreso de Martín Castaño pidiendo que se atienda aquellas islas del daño holandés. [4] A.G.I. Filipinas, legajo 1064. Copia en portugués de cartas que el príncipe de Orange y conde de Nassau escribió al emperador de la China y a otros reyes o emperadores de Asia, de 1605 y siguientes. [5] Op. cit. p. 440. El texto de la carta, en p. 441. Todo lo referente a la embajada de Burguillos, así como su recepción por Acuña, se basa en la Relación… cit. de la Biblioteca del Palacio de Oriente de Madrid. [6] A.G.I. Filipinas, legajo 19, ramo 4, número 86. Copia de carta de Tarazawa Ximonocami al gobernador de Filipinas de 1602. [7] Se cita a Shinkiro en Morga, op. cit. p. 128, y se dice que llegó en mayo, a la vez que el gobernador Acuña, lo cual coincide con la narración de Burguillos. También se cita en Lera, p. 440 y en Sicardo, capítulo VI. [8] A.G.I. Filipinas, legajo 19, ramo 5, números 30 y 121. Cartas de la Audiencia al rey de julio de 1602 y de Acuña al rey de 11 de julio del mismo año. [9] Ibid., ramo 4, número 85 y 84. Copias de cartas de Acuña a Ieyasu y a Ximonocami de 1 de junio de 1602.  Ibid. ramo 5, número 121. Carta de Acuña al rey de 11 de julio de 1602. [10] En la carta al rey de la nota anterior recoge Acuña todos estos comentarios. [11] A.G.I. Filipinas, legajo 84, ramo 6, número 132. Carta del provincial de los dominicos de Filipinas al rey de 30 de junio de 1602. Ibid., legajo 19, ramo 5, número 30. Carta de la Audiencia de Filipinas al rey de julio de 1602. [12] A.G.I. Filipinas, legajo 19, ramo 5, número 129. Narración de la navegación y pérdida del galeón Espíritu Santo de 26 de julio de 1602. Ibid., número 149. Carta de la Audiencia de Filipinas al rey de 2 de julio de 1603. Lera op. cit. pp. 441-442. [13] R.A.H. Manuscritos legajo 9-2666, folios 165-169. Ley de Daifu contra la promulgación del Evangelio. [14] A.G.I. Filipinas, legajo 163, ramo 1, número 1. Copia de un capítulo de carta de la Audiencia de Filipinas al rey de 8 de julio de 1608. Morga, op. cit. p. 130 trata de estos viajes del Santiago el Menor, aunque en la correspondencia no se llegue a citar el nombre de la nave. [15] Ibid., legajo 19, ramo 5, número 141. Carta de Antonio de Morga al rey de 1 de diciembre de 1602. [16] Molina, p. 101. [17] A.G.I. Filipinas, legajo 60. Relación del alzamiento de los sangleyes… Ibid., legajo 35, ramo 7, número 96. Carta de Juan de Bustamante al rey de 18 de diciembre de 1603. [18] Ibid., legajo 27, ramo 2, número 81. Carta de la ciudad de Manila al rey de 9 de julio de 1604. [19] Ibid., legajo 79, ramo 4, número 77. Carta de fray Diego Bermeo al gobernador de Filipinas de 23 de diciembre de 1604. [20] Ibid., legajo 7, ramo 2, número 73. Carta de Acuña al rey de 7 de junio de 1605. Ibid., número 75. Acuña al rey de 6 de enero de 1606. Morga, op. cit. pp. 159-160. [21] Aduarte, op. cit. p. 493.  A.G.I. Filipinas, legajo 60. Petición de Moreno Donoso al rey, enumerando sus servicios, de 14 de agosto de 1620. [22] Morga, op. cit. p. 166. Colin, p. 152. [23] A.G.I. Filipinas, legajo 7, ramo 2, número 82. Carta de Rodrigo de Vivero al rey de 8 de julio de 1608.

Emilio Sola 30 enero, 2012 30 enero, 2012 comercio, galeón, holandeses, Japón, Pedro Burguillos
13 Cervantes solicita una copia, y certificación de Juan Gil

(CERVANTES SOLICITA UNA COPIA DE LA INFORMACIÓN).     Y así, diagnosis hecha y acabada la dicha información y probanza en la manera que dicha es, hospital el dicho Miguel de Cervantes (fue) ante su paternidad del muy reverendo padre fray Juan Gil, redentor de España por su majestad,   y le pidió y suplicó –y si necesario fuese le requería y requirió— mande a Pero de Ribera, notario apostólico susodicho –ante quien se ha hecho la dicha probanza– le mande dar un traslado de la dicha porbanza autorizado en pública forma y en manera que haga fe   para lo presentar ante su majestad y ante quien más le convenga. Y pidió justicia.   (JUAN GIL MANDA A PEDRO DE RIBERA QUE DE A CERVANTES UNA COPIA DE LA INFORMACIÓN)   Y, luego, por su parternidad visto lo pedido por parte del dicho Miguel de Cervantes, dijo que mandaba, y mandó, a mí, el dicho Pedro de Ribera –notario ante quien ha pasado la dicha probanza que pide el susodicho Miguel de Cervantes— le dé un traslado como lo pide, autorizado en manera que haga fe.   En la cual dijo que interponía, e interpuso, su autoridad y decreto judicial –tanto cuanto puede y con derecho debe— para que valga y haga fe donde quiera que pareciere,   y firmolo fray Juan Gil.   Yo, Pedro de Ribera, notario apostólico que a todo lo que dicho es presente fui con los testigos arriba declarados. Y se escribió de mano ajena, y la si(g)né y suscribí de mis acostumbrados si(g)no(s) en testimonio de verdad rogado y requerido.   (Signo) Pedro de Ribera, notario apostólico.     (TESTIMONIO Y CERTIFICACIÓN DE FRAY JUAN GIL)     Yo, fray Juan Gil, de la orden de la Santísima Trinidad y redentor de los cautivos de España,   estante en este Argel por mandado de su majestad y su Real Consejo,   por ésta, firmada de mi nombre,   doy fe y verdadero testimonio a todos los que leyeren o vieren o les fueren preseados estos testigos y testimonios arriba escritos   –sacados del propio original fiel y verdaderamente y firmados al cabo y aprobados por Pedro de Ribera, escribano y notario entre cistianos en este Argel–,   que yo conozco a todos los testigos que en esta información han hecho su deposición y dado sus testimonios, firmados de sus nombres.   Los cuales son de los principales y más calificados cristianos que hay en este Argel, personas de honra y de verdad, y por lates tenidos y habidos de todos.   Y que sus testimonios no dirían si no la verdad en todo lo que han dicho y jutado.   Item más, doy también fe y testimonio de que Pedro de Ribera, estante en este Argel, es ordinario escribano entre los cristianos, así mercaderes como otros libres y cautivos, y ha muchos años que usa del dicho oficio de escribano público y notario apostólico.   Y en sus actos y escrituras –aquí y en tierra de cristianos— se da entera fe y se tienen por firmes y valiosos. Y, así, la misma fe se debe dar a este traslado y copia de testimonios que él sacó o mandó sacar del propio original, y que van autenticados y firmados de su firma y señal de público escribano, que es la que está arriba.   Y el propio original que yo mismo he visto y leído, que conforma en todo a este traslado y copia. Queda en poder del mismo Pedro de Ribera, escribano.   Item, de la misma manera doy fe y testimonio que dende el tiempo que estoy en este Argel haciendo la redención por mandado de su majestad, que son seis meses, he tratado y conversado y comunicado particular y familiarmente al dicho Miguel de Cervantes, en cuyo favor se hizo esta información, y le conozco por muy honrado, que ha servido muchos años a su majestad, y particularmente en este su cautiverio ha hecho cosas por donde merece que su majestad le haga merced, como más largamente consta por los testigos arriba escritos. Y en (roto) y verdad que no dirían mentira.   Y si tal en sus obras y costumbres no fuera, ni fuera por tal tenido  reputado de todos, yo no le admitiera en mi conversación y familiaridad.   Y porque todo lo arriba dicho pasa así y de verdad, firmé de mi mano, en Argel, a 22 de octubre 1580. Y va sellado del sello de que usa en las cosas de la redención.   Fray Juan Gil, redentor de cautivos (rúbrica).

Emilio Sola 12 febrero, 2012 12 febrero, 2012 certificado, Cervantes, Información de Argel, Juan Gil
CRONOLOGÍAS Y ALGUNOS PERSONAJES

CRONOLOGÍA DE LOS PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS EN LAS RELACIONES HISPANO-ARGELINAS DE 1700 A 1830 : 1691-1705: Dey de Argel Hadj Mustafá Bajá. 1700: Muerte de Carlos II, prescription nombrando heredero a Felipe V de Borbón. 1701: Guerra de Sucesión en España. Inicio del Reinado de Felipe V. 1701- 1708: Bey Mustafá de Máscara, online llamado el elBigotillo o Buchlagham. 1704: Sitio de Orán. 1708-1738: Bey Yucef de Orán y Máscara 1708-1718: Dey de Argel Ali Chauch Baja. 1708: Recuperación de Orán por el Bey Buchlagham. 1710: El dey Bagdache asesinado y reemplazado por Dali Ibrahim. Otra conspiración. Reemplazado por Ali Chaouch, cogiendo el título de Bajá, y rehusando la presencia de Charkan Brahim. 1710-1718: Dey de Argel Ali Chaouch (se murió en enero). Bajo su gobierno los argelinos han conocido muchos años de sequía, de hambre y de invasión de langostas. 1715-1718: Intentos de los trinitarios para fundar un hospital en Orán. 1716: 3 de febrero a las 2 h. de la mañana un fuerte terremoto que destruyó casi la mitad de la ciudad de Argel. 1716: 130 argelinos apresados por los siciliaños en un barco francés. 1718: Dey de Argel Mohamed ben Hasán Bajá. 1722: Octubre. El rey de Francia dio orden a sus cónsules en Gibraltar y Cádiz para el rescate de 27 argelinos, apresados en un barco francés por los holandeses y vendidos a los españoles. 1723-1724: Redención general de los cautivos. 1726: 10 de marzo. Real Cédula respecto al corso. Diciembre. Tartana francesa con 39 pasajeros argelinos ricamente cargada de mercancías, procedente de Tetuán con destino a Argel, fue apresada por dos galeras españolas y llevada a Cartagena. Gracias a la intervención francesa, la Corte de España devolvió dicha tartana con sus pasajeros y cargamento a sus dueños el 18 de enero de 1727 . 1732: 1 y 2 de julio, Ocupación de Orán y Marzalquivir por el conde Montemar. 21 de noviembre. El comandante general de Orán, D. Alvaro de Navia Ossorio Vigil, marqués de Santa Cruz de Marcenado, perdio la vida en un combate con las tropas del bey de Máscara fuera de Orán, con la pérdida de muchos soldados españoles. 1732: El 2 de octubre, muerte del dey Cur Addy Bajá (edad 88 años ), muy afectado por la pérdida de Orán. Sucedió como dey de Argel, su cuñado Baba Ibrahim. 1733: 9 de enero. Se crea el regimiento de infantería de Orán. 16 de julio. Captura del comandante general, el marqués de Villadarias, tras su desafortunada salida de la guarnición de Orán. Se perdieron en esa correría más de 800 soldados españoles. 1734: Se crea la compañía de los moros mogataces de Orán. Memoria del general Vallejo sobre el abandono de Orán. 1736: Rumores en Argel de que España y Francia estaban preparando una expedición para bombardear Argel. 1738- 1748: Bey Mustafá El ahmar de Máscara. 1736-1738: Gran actividad corsaria protagonizada por los tres famosos corsarios argelinos Isuf Rais, Cherif Rais y Ali Rais. 1740: Peste hasta 1742. Mucha mortalidad casi 200 personas diarias. 1745: Dey de Argel Ibrahim Kutchuk. Sublevacion de los Kuruglis en Tremecen contra el bey Yucef y gran represion en la ciudad. 1748-1751: Bey Gaïd ed deheb de Másacara. 1752: Bey Mohamed el yami llamado por los árabes Bey –eyeda. 1752- 1771: Bey Osman de Máscara. 1746/1759: Muerte de Felipe V e inicio del reinado de Fernando VI. 1754-1766: Dey de Argel Ali Memouli Baja. 1766-1791: Dey de Argel Mhamed ben Otmán Baja. 1759-1788: Muerte de Fernando VI e inicio del reinado de Carlos III. Empieza a gobernar en Argel Mohamed ben Othmán Baja. 1768-1769: Redencion general de los cautivos. 1770-1774: Mando del marqués de Tabalosos. Sus discursos sobre la conveniencia o inconveniencia de abandonar Orán y Marzalquivir. 1771- 1774: Bey Hasán de Máscara.Se refugió en Orán y luego se trasladó a Constantinopla. 1775-1776: Bey Ibrahim de Máscara.. Participó con su Jalifa Mohamed Lek’hal –el Negro, futuro bey – contra la expedición de Argel de 1775. 1775: Fracaso de la expedición española de O’Reilly. 1776-1779: Bey Hadj Jelil de Máscara. 1779-1798: Gobierno del bey de Máscara y de Orán de Mohamed el Kebir. 1783: Primer bombardeo de Argel por Antonio Barceló. 1784: Segundo bombardeo de Argel por Antonio Barceló. 1785: 16 de julio. Preliminares del Tratado de paz hispano -argelino. 1786: 14 de junio.Firma del Tratado de paz hispano -argelino de 1786. 1787: Febrero. Fundación del Consulado de España en Argel. Primer cónsul general español en Argel, Manuel de las Heras y viceconsul general de España en Argel, Miguel de Larrea. 1788-1808: Muerte de Carlos III e inicio del reinado de Carlos IV. 1789: Mayo. Ataque de Orán por las tropas del bey de Máscara. 1790: Octubre.Terremoto de Orán. Ataques de las tropas del bey de Máscara. Empiezan las gestiones de M. de Larrea con el Dey Mohamed ben Otmán Baja para la evacuacion de Orán y Marzalquivir. 1791-1797: Dey de Argel Hasán Pacha. 1790-1791: Nuevos ataques a Orán por el Bey Mohamed el Kébir. 12 de septiembre 1791: Firma de la Convención de la recuperación de Orán y Marzalquivir por el dey Hasán Baja. 1792: 27 de febrero: Evacuación de los españoles y entrada triunfal del bey Mohamed el Kebir en Orán y Marzalquivir. Primera compañia comercial española Campana instalada en Orán. 1798-1799: Bey de Orán, Osmán, hijo del bey Mohamed el Kebir. 1814-1833: Restauración de Fernando VII 1799- 1802: Bey interino de Orán, el kaïd Mustafá. 1802- 1805: Bey de Orán, Mustafá el Manzali. 1805-1807: Bey de Orán, Mohamed Mekalech, hijo de Mohamed el Kebir. 1807- 1812: Bey de Orán, Mohamed-el Requid, hemano de Mohamed el Kebir. Por su crueldad, le llamaron también Bu Kabus « el Hombre de la pistola », el bey mesluj (o bey despellejado). 1812-1817: Bei de Orán, Ali-Kara Baghli, kaïd de Tremcén y yerno de Mohamed el Kebir. Era el único bey que se se rodeaba de sabios y personas desinteresadas. 1817-1830: Último bey de Orán, Hasán.   CRONOLOGÍA DE OTROS HECHOS MÁS DESTACADOS EN EL MISMO PERÍODO (1700-1830) 1672-1727: Reinado de Muley Ismaïl en Marruecos. 1701: Guerra entre Marruecos y La Regencia de Argel. Gran derrota del ejército marroquí en el valle de Cherif (28 de abril de 1701). 1705-1735: Gobierno de Husein bey de Túnez, primero de la dinastía de los Huseini. 1705-1735 Gobierno de Husein bey de Túnez. Primero de la dinastía hereditaria de los Huseini. 1710: Reajuste político en la Regencia de Argel. El dey Baba Ali Chaouch obligó al pacha, representante del sultán turco a embarcarse y a volver a Constantinopla, declarando que los argelinos no recibirían en adelante pachas enviados por el Gran Señor y que solo querían que se les gobernara por un dey que ellos mismos eligieran. Así pues, el Sultán Ahmed elevó a este dey a la dignidad de Bajá. Este gran acontecimiento histórico significaría para Argel un paso adelante hacia su independencia. 1713-1714: Tratado de Utrecht y Rastadt y amputación territorial de España de su peñon de Gibraltar y la ocupación de la isla de Menorca por los ingleses. 1720: El 13 de mayo, el bey de Orán firmó la paz con el sultán de Marruecos. 1 de agosto, nombramiento de Antone Gabriel Durand como cónsul general de Francia en Argel. 1723: Febrero, terremoto en Argel. La mitad de la ciudad destruida. 1731-1735: 11 de junio, Mr. Lane es nombrado cónsul general de Francia en Argel. 1733: Primer Pacto de Familia con Francia. 1735-1756: Gobierno de Ali bey I de la Regencia de Túnez. 1735-1740: 6 de abril, nombramiento de Mr. Taitbut, cónsul general de Francia en Argel. 1741: Peste en Argel causando grandes estragos. 1740: Uno de los jebeques con 90 hombres, mandados por Mohamed Raís, apresado por una galera española, cerca del puerto de Tulón, ha sido devuelto a la Regencia de Argel, el 8 de mayo de 1742, tras la intervención de la Corte de Francia. 1738-1739: Carlos III, rey de Scilia y Nápoles. 1738: Redención de los de 176 cautivos potugueses. Segundo Pacto de Familia con Francia. Reinado de Muley Abd Alah en Marruecos. 1756-1759: Gobierno de Mohamed Bey de Túnez. Gobierno de Mohamed Baja, dey de la Regencia de Argel. 1759-1782: Gobierno de Ali Bey de Túnez. 1757-1790: Reinado de Sidi Mohamed Ibn Abd Alah en Marruecos. Se acercaba a Constantinopla sin romper con Argel y Túnez. 1759-1782: Ali Baja, bey de la Regencia deTúnez. 1767: Tratado de paz hispano -marroquí. 1774-1775: Contienda hispano -marroquí y el sitio de Melilla. 1776-1783: Francia y España luchan contra Inglaterra. 1780: Nuevo Convenio de paz hispano -marroquí. 1782: Tratado de Paz hispano -turco. 1782-1814: Gobierno de Hamuda bey de la Regencia de Túnez. 1783: Recuperación de Menorca por España. 1784: Tratado de paz entre España y la Regencia de Trípoli. 1789: Empieza la Revolucion francesa. 1790-1792: Reinado de Muley El Yazid en Marruecos. Firma del Tratado de paz entre España y la Regencia de Túnez. 1792-1822: Reinado de Muley Solimán en Marruecos. 1808-1814: Ocupación de España por Napoleón y guerra de independencia. 1814-1824: Gobierno de Mahmud Bey de la Regencia de Túnez. 1822-1859: Reinado de Muley Abd er Râhman en Marruecos. 1824-1825: Gobierno de Huseïn bey II de la Regencia de Túnez.   LOS COMANDANTES GENERALES O GOBERNADORES DE LAS DOS PLAZAS DE ORÁN Y MARZALQUIVIR ( 1697-179) ( A.H.N.M./ S.E./ L.2040. Extracto del “Catálogo histórico de los Generales y Gobernadores que ha havido en las plazas de Orán y Mazalquivir, con los sitios, salidas y sucesos más notables desde su primera conquista en 1505 hasta 1792”. Reproducido totalmente por Tomás García Figueras, al final de su obra Presencia de España en Bebería… op cit, pp 291-293, y traducido al francés por J.CAZANAVE, «Les gouverneurs d’Oran pendant l’occupation espagnole de cette ville (1509-1792), Revue Africaine, 71, 1930, pp. 257-299. – 14/O7/1697-31/05/1701: Comandante General D.Arias Gonzalo Dávila y Pacheco, marqués de Casasola. – 31/O5/1701-24/10/1704: Comandante General D. Juan Francisco Manrique Arana. – 21/10/1704- 07/09/1707: Comandante General D. Frey Carlos Garrafa. – 07/09/1707-21/01/1708: Comandante General D. Melchor de Avellaneda Sandoval y Rojas, marqués de Valdecañas. Abandono Orán y paso a España en una galera, partiendo de Marzalquivir el mismo día. – 16/07/1732-21/11/1732: Comandante General D. Alvaro de Navía Ossorio Vigil. Fue muerto el mismo año. Interino, el mariscal de Campo D. Bartolomé Ladrón de Guevara. – Mayo de 1733-16 /07/1733: Comandante General el marqués de Villadarías. Capturado por las tropas del bey de Máscara el dia 16 de julio de 1733. – 1733-1738: Comandante General D. José Vallejo. – 1738-1742: Comandante General D. José Basilio Aramburu. – 1742-1748: Comandante General D. Alejandro de la Mothe. – Febrero de 1749-Febrero de 1752: Comandante General D. Pedro Algain, marques de la Real Corona. – Marzo de 1752-25/03/1758: Comandante General D. Juan Antonio de Escoiquiz, en que falleció. – Mayo 1758-1765: Comandante General, el teniente D. Juan Martín Zermeño. En abril-mayo de 1761 y durante el tiempo de su ausencia, se mandó como interiono a Carlos Vanderbock. – 02/06/1765-01/08/1767: Comandante General D.Cristobal de Córdoba. Mientras llegó el sucesor, mandó interinamente el Gobernador D. Cant Prevost. – 08/10/1767-17/09/1770: Comandante General D. Victorio Alcóndolo Bolognino Visconti, conde de Bolognini. – 18/09/1770- Mayo de 1774: Comandante General D. Eugenio Hurtado Saavedra y Martinez de Lerma. Después, marqués de Tabalosos. Estuvo encargado del mando interinamente el Gobernador D. Narciso Vásquez, desde mayo 1774 hasta noviembre de 1774. – 17/09/1774-3/08/1776: Comandante General D.Pedro Martín Zermeño. En el intermedio mientras llego el sucesor, mando el referido Gobernador D. Narciso Vásquez. – 13/09/1776-26/03/1779 : Comandante General interino D. LuÍs Antonio Carbajal. Por estar enfermo, y mientras llegó su sucesor, tomó el mando interinamente el Teniente General Josef Pérez Brito. – 18/06/1779-27/09/1784: Comandante General D. Pedro Guelfi. – 28/09/1784-09/04/1788: Comandante General D. Luís de las Casas. Fue nombrado por el rey Calos III Capitán General de la Isla de Cuba, de Luciana y Floridas. – 09/04/1788-28/09/1788: General interino D.Juan Gil, Coronel del Regimiento de Infanteria de Galicia. – 28 /09/1788-marzo 1789: Comandante General, el duque D. Dionisio, Caballero de la Orden de Santiago. – 04/03/1790-10/10/1790: Interino D. Basilio Gascón, Teniente del Regimiento de Infanteria de Asturias. Continuó en este mando manteniendo reciproca corrrespondancia con el Bey de Mascara Sidi Mohamed el Kebir. Falleció durante el terremoto de Orán de 9 de octubre de 1790. – O9/10/ 1790- 15/10/1790: el Conde de Cumbre Hermosa, Coronel de Regimiento de Navarra, se hallaba de guarnición en Orán, después de la muerte de B. Gascón. – 15/10/1790- 12/02/1792: Comandante General Interino, el Mariscal del Campo D. Juan Antonio Courten, que ejerció el mando hasta la evacuación de las dos plazas de Orán y Marzalquivir.   LOS SECRETARIOS DE ESTADO DE LA CORTE ESPAÑOLA (1700-1830): 1713-1717: El cardenal Alberoni. Su política se caracteriza por el revisionismo y rebeldía contra los tratados de Utrecht. 1717-1728: El barón de Ripperdá. Política revisionista también. 1728-1746: José Patiño. Se caracteriza por su realismo político. Sentó las bases para el logro de las reivindicaciones mediterráneas. 1746-1754: José de Carvajal y Lancáster. Sistema de neutralidad en política exterior. 1754-1759: Ricardo Wal (de origen irlandés). Misma política de neutralidad. 1759-1766: Marqués de Esquilache. Su gobierno se caracteriza por una política reformista que desembocaría en el llamado Motín de Esquilache, motivado por la oposición reaccionaria de la aristocracia y alto clero. 1766-1776: El marqués de Grimadi. El conde de Floridablanca o José de Moñino. 1792-1792: El conde de Aranda. En 1766, fue nombrado presidente del Consejo de Castilla. 1792-1800 : Manuel Godoy y Alvarez de Faria, o duque de la Alcudia, llamado también Príncipe de la Paz. 1800-1801: M. Juis Urquijo. 1801-1808: Pedro Ceballos. 1809-1809: Martín de Garay. 1809-1810: Eusebio de Barday y Azara. 1810-1812: Ignacio de la Pozuela. 1812-1814: Antonio Manuel Caño, José Luyanda y el duque San Carlos. 1814-1816: Pedro Ceballos. 1816-1818: José Pizarro. 1818-1819: Marqués de Casa Trujo. 1819-1820: Evaristo Pérez de Castro. 1820-1821: Duque de San Fernando y de Quiroga. 1821-1826: Eusebio de Baxi. 1827-1830: Manuel González Salmón.

Emilio Sola 27 febrero, 2012 27 febrero, 2012 comandantes y gobernadores de Orán, cronología, Secretarios de Estado
Perceval o el cuento del grial: un jinete y su caballo, nadadores

Descripción / Resumen: CHRÉTIEN DE TROYES: PERCEVAL O EL CUENTO DEL GRIAL. Edición y traducción de Martín de Riquer. Madrid, 1961 (7ª edic., 1999), Espasa Calpe. Uno de los padres indiscutibles de la literatura caballeresca medieval, de gran influencia posterior que culminaría en el Quijote, es Chrétien de Troyes, de la segunda mitad del siglo XII. Sus narraciones, “roman” o novela, están escritas en versos pareados de ocho sílabas, a la manera culta francesa del momento, y ponen de moda en Francia con más fuerza el legendario mundo del rey Artús de Bretaña y los caballeros de la Tabla Redonda. Chrétien de Troyes conoce bien la cultura clásica, como traductor de Ovidio, así como la Historia regum Brittanniae de Godofredo de Monmouth; de esa síntesis cultural y literaria nace la novela de caballería que iba a tener un gran éxito en todala Europa cristiana hasta bien entrado el Renacimiento y el Barroco.   CHRÉTIEN DE TROYES: PERCEVAL O EL CUENTO DEL GRIAL 

Emilio Sola 20 julio, 2012 26 agosto, 2016 leyenda del grial, nadadores, novela de caballería, Perceval
APÉNDICE DOCUMENTAL, doc. 8: Mohamed Othmán Pacha otorga una tregua de dos meses a Nápoles

Documento 8  A.H.N.M./S.E./L. 3585. Argel  fin de ?ûmad el awel de 1201 (marzo de 1787). Documento relativo a la orden del dey  Mohamed Othmán Pacha de  otorgar  una tregua  de  dos meses ( ?umad th?ni y r??eb) con el reino  de Nápoles  (redactado en árabe y en portugués). Ver imagen aquí: http://www.archivodelafrontera.com/wp-content/uploads/2012/03/Terki-Apendice-doc.-8.pdf

Emilio Sola 2 marzo, 2012 2 marzo, 2012 ARGEL, Nápoles, paz
Portada del libro en la edic. de 1999

Esta es la portada de la edición del libro de Fugaz ediciones, cheap Alcalá, 1999. http://www.archivodelafrontera.com/wp-content/uploads/2012/02/Hist-desenc-JAPON.jpg     Como despedida, un dibujo de despedida.

Emilio Sola 15 febrero, 2012 15 febrero, 2012 portada libro
APÉNDICE DOCUMENTAL, doc. 1: carta de Ahmed el Ghazzel

Descripción / Resumen Documento 1 A.H.N.M./ S.E. / L.3565. Meknés 6  Chawel de 1181 (1767), medical 1 fol. Carta  de Ahmed  el  Ghazzel al marqués  de  Grimaldi, relativa a las modalidades de canje entre los esclavos españoles y los esclavos argelinos (carta redactada en árabe).  

Emilio Sola 27 febrero, 2012 28 febrero, 2012 canje de esclavos, carta diplomática, manuscrito en árabe
John Coetzee, Verano: Nadar hasta el limite

Descripción / Resumen: John Coetzee,  VERANO, Barcelona, 2012, Mondadori. Traducción de Jordi Fibla Feito. El título original, Summertime. Scenes from Provincial Life III. De alguna manera, aspectos autobiográficos desde el regreso a Sudáfrica de Coetzee en 1971-1972, y el inicio de su reconocimiento público en 1977, con el eje principal de la relación con su padre. Un juego literario interesante, en el que un posible biógrafo del autor Coetzee, el señor Vincent, a raíz de su muerte, entrevista a algunas personas que le conocieron, entre diciembre de 2007 y el verano de 2008, sobre todo mujeres, y recoge algunos fragmentos de sus diarios de entre 1972 y 1975. Con treinta años de tiempo transcurrido, una medida mágica para la memoria, por lo tanto.   JOHN COETZEE, VERANO: UN NADADOR SUICIDA

Emilio Sola 20 julio, 2012 26 agosto, 2016 hombre-frontera, nadadores, novela, Sudáfrica
Corsarios o reyes 4-2: La barca de Pedro Mansilla

4.2.- Sobre andaluces que pasaban “allende”, pills a Berbería, en los años de la guerra de las Alpujarras, con relación de los bienes secuestrados que dejaban y el episodio de la barca de Pedro Mansilla.        Sin el telón de fondo del problema morisco español es imposible comprender la desmesura de lo que sucedía en Berbería, en particular con los cristianos y con los españoles. La situación de los musulmanes españoles, a pesar de que en teoría fueran cristianos nuevos o por eso mismo, su elevado número –tal vez comparable a los habitantes de toda la Berbería central—y la proximidad geográfica de España y Berbería –unas horas de navegación– magnificaban el problema. El paso al Magreb de muchos de estos moriscos, con parientes y conocidos allí, fue frecuente. A veces, como en la expedición de Cachidiablo de 1529, un elevado número lo hacían a la vez, cargados con sus más o menos pobres bienes muebles. En las negociaciones secretas de Carlos V con Barbarroja se incluía todo un capítulo sobre ello, tal vez aquel en el que el rey español se mostraba más intransigente a toda negociación razonable, sin duda uno de los puntos que Barbarroja debió ver menos viable si de verdad quería ser rey de toda Berbería. El problema se agudizó en los años sesenta, culminando en la guerra de las Alpujarra. Hay abundante documentación de esos momentos. Algunas catas –muy pocas, sólo para despertar la imaginación– pueden servir para aproximarnos a la dimensión real de lo sucedido.        Huebro (Nixar, Almería), 16 de junio de 1559. “…Testigo Lorenzo Lazraque, alguacil en el dicho lugar… Si sabe de algunos del lugar de Hynox, de los nuevamente convertidos, se son pasados allende de dos años a esta parte… Ha más de dos años… que se pasó Diego el Gaitero, vecino del dicho lugar, hombre casado. Faltaron otros dos que son el Malo, hijo del Gaitero, vecino del dicho lugar, y… Alonso Suasera… Dicen públicamente que están en allende…        “Lorenzo de la Cueva, vecino…, que los dichos se pasaron a Berbería…        “Francisco Herir, vecino…: dijo que muy bien conoció a Pedro el Gaitero y Martín el Gaitero y Alonso Suasera, vecinos que fueron de este dicho lugar; y que Diego el Gaitero los moros lo llevaron y que los otros faltaron y no saben si se fueron o los llevaron los moros…        (Francisco El-Herir): “yo los conocí los tres… y oí decir que se fueron allende de su voluntad, aunque primero decían que los moros los habían llevado…        “Esto dicho, día y año, se hizo el secuestro de la casa y hacienda de Diego el Gaitero.        “Primeramente: una saona de lino nueva, de dos piernas. Item, otra de dos piernas. Una camisa de mujer, labrada los pechos y mangas, de seda de colores. Unos çaraoles de mujer nuevos, de lienzo casero. Unas mangas de mujer de paño, una colorada y otra morada. Un festul de seda. Una toca de lino amarillo. Una libra de lino. Una almohada traída. Una arca de madera blanca. Siete libras de capullos. Una siera grande sin armar. Y otra chica armada. Una plana de hierro de albañil. Un hareno grande y otro chico. Un colón de lana. Dos esteras de junco, el una grande con sus çalefas. Otra de junco chica con sus çalefas. Una estera de esparto buena. Una cuna para niños. Otra estera de junca traída. Un telar de tejer lienzo. Dos orones de esparto. Una sartena y trévedes. Item, una casa nueva, linderos calle real, con cargo de censo perpetuo al señor licenciado escribano Jacobo, los cuales dichos bienes secuestró el dicho señor Hernando de Sierra, por virtud del poder y comisión del dicho ilustre señor conde de Tendilla”.        Notáez, 1559: “Martín el Pandi, vecino de Notáez, bienes que dejó cuando se pasó allende. Secuestrados por Hernando de Sierra en 29 de junio 1559…        “Una casa en el dicho lugar de Notáez, donde moraba el dicho Martín el Pandi, linderos con Juan de Blanca y el camino. Dos colchones pintados, con tascos. Una colcha traída. Ocho almohadas pintadas traídas. Dos sábanas buenas. Cinco sarzos de seda para criar. Una camisa de mujer de lienzo, labrada. Un mandil labrado. Un panezuelo de hombre muy labrado, a colores. Una marlota morada y colorada con terciopelo, traída. Dos sábanas viejas y rotas. Un colchón con lana. Un cabezal de cama con lana. Una caldera. Un poyal pintado, traído. Un telar de tejer lienzo.        “Parece que el dicho secuestro que el dicho Martín el Pandi tenía, lo tomó Aladrí cuando se pasó allende”.        En algunas series se apunta toda una historia real de trasfondo dramático, como la que debió ser la aventura de la barca de un armador, Pedro Mansilla, que una noche pasó a Berbería con familias enteras, un 11 de agosto, el del año 1568. A mediados de abril se habían iniciado los sucesos violentos en el Albaicín de Granada que desembocarían en una cruel guerra. El temor provocado por la tensión debió ser grande.        Alquián, 12 de agosto de 1568.  “Andrés de Ampuero, alguacil mayor… ante mí, Juan de Baena, escribano…, secuestró los bienes… de Diego Hanfat Caguer, vecino del dicho lugar de Alquián, que se fue a Berbería en la barca de Mansilla, los cuales son los siguientes.      “Vendido. Iten…, 38 ovejas y dos carneros. Vendido. Iten…, 27 hanegas de cevada. Iten, media hanega de linaza. Vendido. Iten, 50 çarcos de carrizo para criar seda. Iten, 10 orones de esparto. Iten, dos esteras de esparto, la una de 16 pleitas en ancho y tres varas en largo, y otra de 15 pleitas enancho y otras tres varas en largo. Vendido. Iten, 57 paneras de pleita. Iten, un arca de madera de pino mediana. Otro orón de esparto. Iten, dos vancos de cama y un çarzo de cama. Otros cuatro çarzos de carrizo. Otro banco de madera. Una mesilla baja para comer. Una criva. Otra criva vieja. Otras 20 paneras de esparto. Un barril de madera viejo. Tres espuertas. Una capacha de esparto vieja. Una tinaja de agua pequeña. Un  alcuzcuçero. Un librillo mediano. Dos albornías y una caçuela. Una tabla mediana para pan. Una orça pequeña. Otra panera. Un çedaço viejo, roto. Una calabaça mediana. Otro librillo mediano, desportillado un poco. Otro orón viejo. Un molinillo de mano. Una pala de ablentar. Un hierro de açadón. Una tinaja vieja de aceite, que cabrá cinco o seis arrobas. Dos vaquillas viejas. Un colchón de tascos, listado, viejo. Otro orón de esparto nuevo. Cuatro cargas de paja. Cien manadas de lino majado”.        Almería, 13 de agosto, 1568. “Andrés de Ampuero, alguacil mayor…, ante mí, Juan de Baena, escribano…, secuestró los bienes… de Diego el Lauxi, vecino de esta ciudad, a la colación de Santa María, que se fue a Berbería en la barca de Pedro Mansilla… (enumeración de bienes)      “Los cuales dichos bienes el dicho Andrés de Ampuero depositó en poder de Luis de Ordóñez, cristiano nuevo vecino de Almería, en el entretanto que se nombrase depositario abonado. El cual se obligó en forma de acudir con ellos y con frutos y rentas de las dichas casas y beneficiarles, cada y cuando le sea mandado por el… marqués de Mondéjar… y de dar cuenta en pago de ellos… No lo firmó porque dijo que no sabía, siendo presentes por testigos…      “En 23 del dicho mes de agosto se le secuestró al susodicho Diego de Lauxi por bienes suyos una cuarta parte de una hacienda que tiene en compañía de Pedro Chacón, vecino de esta ciudad… Andrés de Ampuero, alguacil mayor, depositó en poder del dicho Pedro Chacón. El cual se obligó a tenerla en depósito y acudir con los frutos y rentas de lo que con la dicha cuarta parte de la dicha hacienda se pagare y con lo principal della…”        Almería, 13 de agosto, 1568. “Andrés de Ampuero…, ante mí, Juan de Baena Muñoz…, secuestró los bienes de… Rodrigo Genni y Francisco el Moqueden, vecinos desta dicha ciudad… Unas casas grandes con otras accesorias, linde con casas de Rubma y con casas de Lorenzo de Guzmán, en la colación de Santiago. Bienes muebles. Una burra ruçia vieja. Una arca pequeña de madera… (sigue enumeración).        Almería, 15 de agosto, 1568. “Andrés de Ampuero… dijo que a su noticia es venido que Bartolomé Vázquez, soldado vecino de esta dicha ciudad, tomó cierta cantidad de bienes que dejaron los moriscos vecinos de esta ciudad y de las huertas que se fueron a Berbería  en la barca de pedro de Mansilla, armador, en 11 de agosto del dicho año.      “Y para que conste… qué bienes son y se secuestren por bienes de su majestad, fue a la casa del dicho Bartolomé Vázquez y le mandó que… manifieste los dichos bienes… Fuéle preguntado qué bienes muebles, ropa, seda, dineros u otra cosa… tomó de los dichos moriscos… Dijo que… yendo éste que declara desde Trafalma, donde se embarcaron los dichos moriscos, la vuelta del río, halló un rastro de una mujer y un hombre; yendo adelante por él, halló un almohada de lienço cosida y dentro della lo siguiente: Dos almohadas de çarçanan, de seda, moriscas. Cuatro pedaços de paño de muchas colores, para hacer cobertor de colcha morisca. Tres cojines de guadameçil dorado, pequeños. Dos almohadas blancas con fajas de red. Dos camisas moriscas traídas, labradas de sedas de colores. Una sábana de lienzo con los cabas amarillos. Una delantera de cama de lienzo con unas fajas coloradas. Una almohada de lienzo listada. Una capa negra, llana, grande. Un pedazo de paño pardo, que tiene tres varas…      “Bartolomé Vázquez dijo… no halló ni tomó más bienes… Andrés Ampuero, alguacil mayor, secuestró los dichos bienes y los tomó y depositó en Juan de Morales Quadrado…”        Almería, 13 de agosto, 1568. “Andrés de Ampuero…, ante mí, Juan de Baena… secuestró los bienes muebles… de García de Toledo Caxoirari, vecino de esta ciudad, que se fue a Berbería en la barca de Mansilla… (enumeración de bienes). Los cuales depositó en poder de Luis Nazari y Francisco Arraquiquí, tenderos, vecinos de esta ciudad…”         Campo de Almería, 16 de agosto, 1568. “Andrés de Ampuero…, ante mí, Juan de Baena Muñoz… secuestró los bienes… de Juan Moxacary y su madre, vecinos del campo de esta ciudad, que se pasaron… a Berbería en la barca de Pedro Mansilla, que son los siguientes:      “Primeramente, unas casas en el campo de Almería, linde con casas de Melchior Pérez y de Diego Ramírez y de Francisco el Bacho. Una arca de madera con su çerraja mediana. 10 çarços de heneas y carrizo. 66 paneras para criar seda. Unos vancos de cama. Un telar de madera nuevo. Cuatro orças pequeñas, la una quebrada. Dos tablas de madera viejas. Una tinaja para agua, pequeña. Una sartén. Una estera pequeña de junco. Ocho fanegas de cal, poco más o menos.      “Los cuales dichos bienes… depositó en poder de Diego de Rojas, el Zadi, y Francisco López Coraisa y Luis de la Torre, el Hudri, vecinos del dicho campo de Almería”.        Almería, 16 de agosto, 1568. El alguacil de Ampuero, ante el escribano de Baena, “secuestró los bienes… de Juan Navarro y de su mujer Beatriz, vecino de Almería, a la colación de Santiago, que se fue a Berbería en la dicha barca del dicho Pedro Mansilla, armador, los cuales son los siguientes:      “Primeramente, una casa que tiene en esta ciudad, en la colación de Santiago, linde con la sierra, enfrente de unas casas de Alvaro de Barrán, armador. Iten, una tienda que tiene en esta dicha ciudad, en la colación de Santiago, linde de tiendas de Diego de Poi y tienda de García Alcaide. Otras tres tiendas que tiene en la dicha calle, todas tres juntas. Bienes muebles: 26 pares de suelas de alpargates de cáñamo. Un ovillo de guita en que habrá libra y media… (enumeración larga).      “Dichos bienes… por depositarios Pedro de Alcorquí y Line Rodríguez, vecino del río, cuñado de… Julián Joly y juntamente de mancomún. No lo firmaron porque no sabían, siendo testigos Rodrigo de Andrada y Pedro Rodríguez, estantes en Almería.      “En Almería 14… septiembre… se alquilaron tres tiendas que el dicho Juan Navarro tenía… a Luis Alhachen del Pino y a García Alhachen de Flores y a Martín Arévalo, vecinos… por precio cada una de ellas de tres reales cada mes a pagar en fin de cada mes a Diego Pérez Rubina, vecino…, depositario en nombre de su majestad…”        Pechina, 1568. “Juan de Vaena, escribano… secuestró los bienes… de Lorenzo Caxali, vecino del dicho lugar de Pechina, que se pasó a Berbería en la barca de Pedro Mansilla…      “Raices: …una haça que tiene en este dicho lugar, con nueve pies de olivos y diez higueras, que tendrá cinco tahúllas poco más o menos, linde con un bancal de Sebastián de Carcaga y con Pedro de Belbia,  vecino de Almería, y con Martín Moxarca, vecino del dicho lugar, y con la rambla. Iten…, una burra con un pollino, que está en Almería en poder de Serrano, soldado. Bienes muebles: (breve enumeración)”. (8).       —————-   NOTAS:   (8).- J. Martínez Ruíz, Inventarios de bienes moriscos de Granada (siglo XVI), Madrid, 1971, CSIC, pp. 249 a 266; los textos corresponden a los documentos número 24, 26 y 30 a 37.      

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Descripción / Resumen: Documento 9   A.H.N.M./S.E./L. 3615. El dey de Argel Mohamed  Othmán Pacha al rey Carlos III. Argel, view a principios  de šhaban de 1201 (julio de 1787). Ver imagen doc. aquí: http://www.archivodelafrontera.com/wp-content/uploads/2012/03/Terki-Apendice-doc.-9.pdf

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