X.45 – A SAAD NO HAY QUIEN SE LO QUITE DE ENCIMA_ El juicio al monje maldito
X.45 - A SAAD NO HAY QUIEN SE LO QUITE DE ENCIMA "... Ibrahim estaba ya a punto de pasar a la acción, cuando la puerta de la habitación se abrió como con un vendaval, y vio aparecer a su primo Saad. ‒ La paz sea con vosotros ‒les lanzó. ‒ Y que también lo sea contigo, con la misericordia de Dios y Su bendición ‒respondió Ibrahim‒. Dime, Saad, ¿todo va bien, si Dios quiere? ¿Qué te trae por aquí... »