II.24.09 – VIAJES DE PIETRO DELLA VALLE EN EL S. XVII – Isfahán – «El banquete del Rey en Sultanieh»

Autor del Documento: Esmeralda de Luis y Martínez

II.24.09 – VIAJES DE PIETRO DELLA VALLE EN EL S. XVII – Isfahán – «El banquete del Rey en Sultanieh»
II.24.09 - Sha Abbás I en el Palacio de Chehel Sotoun. Isfahán. ca-1647

II.24.09 – Sha Abbás I en el Palacio de Chehel Sotoun. Isfahán. ca-1647

La carta continúa así: “… Como el Padre Vicario y yo habíamos sido invitados, como de costumbre, a ese festín; allí nos presentamos los dos juntos. Este banquete fue tan especial y digno de mención, que os voy a informar sobre cómo se desarrolló con todo el detalle que me sea posible.

El Rey había desmontado su campamento de la falda de la colina, en donde os dije que yo le había encontrado al principio, porque prefería retirarse cerca del jardín que rodeaba las últimas casas de la ciudad. Allí fue, en plena campiña, y a cierta distancia de las murallas, en una explanada, en donde hizo que alzaran su pabellón scervanli, es decir del tipo que usan los medos normalmente, y que son de forma alargada y redondeada en la parte alta; como una galería. El exterior de estos pabellones es de fieltro, lo que los hace excelentes para proteger del frío y de la lluvia, a la par que del calor y de los ardores del sol.

El pabellón del Rey estaba confeccionado a bandas de tres colores: a saber, una de un rojo anaranjado, otra amarilla, y otra verde, y así sucesivamente, de lo que habréis deducido que las bandas tenían el mismo largo que el fieltro; su longitud era, en mi opinión, la del alcance de una flecha tirada con arco, desde un punto hasta la diana; no obstante, vos juzgaréis mucho mejor que yo su longitud y anchura, por la descripción que os voy a dar.

En el interior del pabellón, cuyo suelo estaba cubierto de finas alfombras, se habían dispuesto dos mesas bajas cubiertas con manteles de un precioso y rico brocado; ambas iguales, y cuya longitud abarcaba de un extremo al otro del pabellón; una a lo largo, y la otra a lo ancho. No las habían preparado para comer, sino para beber y pasar el tiempo conversando; así que únicamente habían puesto aperitivos que pudieran excitar la sed, tales como pistachos salados, pepinillos y cosas parecidas, de las que sirven generalmente en ocasiones como esta, y que habían dispuesto sobre todos los manteles en grandes bandejas alineadas en fila, muy juntas, y todas de oro y de plata…»

El texto completo de esta entrega se puede leer en el siguiente enlace:

II.24.09 – VIAJES DE PIETRO DELLA VALLE EN EL S. XVII – Isfahán – «El banquete del Rey en Sultanieh»

 

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