Miquel Amorós: LA FASE CREPUSCULAR

Descripción / Resumen:

 Un texto reciente de Miquel Amorós para la presentación de El Abismo se Repuebla, de Jaime Semprun, vuelve sobre uno de sus asuntos más queridos, la necesidad de un cambio radical en el mundo actual y la problemática que gira en torno a ello. De nuevo, la clarividencia y sinceridad de un análisis ni narcisista ni condescendiente, tan necesario hoy para poder seguir nadando entre discursos ambiguos o nihilistas a la vez que interesados; con una certeza, a la vez, esperanzadora: “la sociedad estatalizada de mercado está destinada al desguace”. He aquí el arranque de La fase crepuscular:

En una época abierta a todas las posibilidades de cambio radical
como la de los años sesenta y setenta del siglo pasado,
la mayor preocupación de sus partidarios giraba en torno a las formas
de su realización total. En multitud de países había llegado
la hora de la acción revolucionaria y había que superar con actos subversivos
las contradicciones que empujaban la vieja sociedad de clases a desaparecer.

Típicos títulos salidos de la pluma de Jaime Semprun durante esos años:
“La Guerra social en Portugal”,
“Manuscrito encontrado en Vitoria”,
“Consideraciones sobre el estado actual de Polonia.”

Era el momento de la lucha, del movimiento inteligente
de las fuerzas sociales desplegadas, y, por consiguiente, de la táctica y de la estrategia.
Se pasaba de la teoría a la acción; de las armas de la crítica a la crítica de las armas.
Los escritos que mejor se corresponden con el periodo son los de agitación
y análisis panorámico, los que estudian la evolución de la coyuntura
y calculan su potencial.
La verdad, largo tiempo atrapada en la carcasa de lo viejo,
pugnaba por salir a la luz y mostrarse con toda su amplitud y su esplendor,
objetiva y subjetivamente.
Se daba por supuesto que la verdad existía y que era revolucionaria.
De pronto, todo se simplificaba y aclaraba.
Los opuestos se reconciliaban dialécticamente, mientras que la fragmentación
y el particularismo típicos de la época moribunda cedían
ante la unificación y la universalidad de la etapa iconoclasta.

Pero, ¿qué sucedió en los ochenta, cuando las fuerzas liberadas
por la crisis social no lograron superar el profundo desgarro
provocado por las contradicciones no resueltas?

O bien el sujeto revolucionario no fue lo bastante poderoso y fue derrotado,
o bien retrocedió ante la inmensidad de sus tareas hasta desvanecerse.
No hubo un nuevo amanecer al que saludar.
La revolución dejó de estar a la orden del día. Incluso se la acusó
de traer consigo el totalitarismo y, por consiguiente, de indeseable.

El poder unificador del ciclo revolucionario desapareció
y los términos de la contradicción se hicieron independientes unos de otros.
Por un lado la economía, el Estado, la civilización, el campo, la clase dominante;
por el otro, la sociedad, el individuo, la naturaleza, la urbe, las masas dominadas.
Los vínculos que los conectaban se rompieron.
La subjetividad y la objetividad, el ser y la nada, el cuerpo y el alma,
los medios y los fines, la afirmación y la negación, se separaron abruptamente.

***

De Miquel Amorós tenemos en el Archivo de la Frontera una selección de textos que van conformando poco a poco un corpus particular lúcido y regenerador. He aquí sus enlaces:

“El decrecimiento revisitado” y “Masas, partitocracia y fascismo”, del libro Filosofía en el tocador.

Puntos de fuga en la cultura obrera

Una evocación de Jaime Semprun

“El pensamiento radical hoy” y “Antidesarrollismo vs Decrecimiento”

2017-AMOROS-LA-FASE-CREPUSCULAR

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