Relación de la empresa de Famagusta (1607), por José Manuel Floristán

Descripción / Resumen:

Famagusta, puerta de murallaLa isla de Chipre fue el penúltimo bastión importante del helenismo que conquistaron los turcos antes de la conquista de Creta tras una larga guerra de asedio entre 1645 y 1669. El desembarco tuvo lugar el 3 de julio de 1570 en las proximidades de Lárnaca, en la costa sur. El 9 de septiembre cayó Nicosia y poco después Cirenia, en la costa norte. Sólo Famagusta resistió durante unos meses más, hasta su toma el 12 de mayo de 1571. El desembarco turco en Chipre fue la chispa que encendió la llama de la cuarta guerra turco-veneciana (1570-73) y dio origen a la firma de la Liga Santa entre España, Venecia y Roma el 15 de mayo de 1571, en cuyo marco se produjo la batalla de Lepanto, que puso freno de forma definitiva a la expansión otomana por el Mediterráneo central.
Por su situación estratégica, Chipre era enclave codiciado para cualquier empresa ofensiva contra el Imperio Turco por parte de los Estado europeos. Por un lado, era la base perfecta para un eventual intento de recuperación de los Santos Lugares, empresa siempre viva en el imaginario colectivo de la cristiandad occidental. Por otro lado, se encontraba situada en la “ruta de la caravana”, la arteria comercial que unía Alejandría y Constantinopla, vital para la supervivencia económica de la Puerta. En tercer lugar, en la situación convulsa que vivió el Imperio Otomano en la década final del s. XVI e iniciales del s. XVII (guerras exteriores contra el emperador y el sah Abbas I de Persia, revueltas internas de los djelalis de Anatolia y del caudillo druso Fakh-al Dīn, etc.), Chipre era una base inmejorable, por su cercanía a los lugares de conflicto, para llevar la guerra al interior de Turquía. Por último, la conquista reciente de la isla hacía que los anhelos de independencia y libertad aún estuvieran muy vivos entre sus habitantes.

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puertas de FamagustaEn 1607 tuvo lugar una expedición de las galeras de San Esteban de Florencia cuya relación editamos aquí. Las ocho galeras que la componían salieron de Livorno el 14 de mayo y, tras costear la Península Itálica (Elba, Civitavecchia, Baia de Bacoli, Nisida, Capri), llegaron a Mesina el 30 de ese mes. El 5 de junio se engolfaron en el Jónico en dirección a Creta, a la que llegaron cuatro días después tras haber pasado por el Zante. Costearon Creta por el norte y el 12 la dejaron atrás para ir al encuentro de las galeras de Alejandro Montecuccoli, con el que habían concertado encontrarse el 15 de junio para viajar en conserva. Le esperaron hasta el día 17 y, como no aparecieran, pusieron rumbo a Chipre. Avistaron la isla el 20 y el 22 ya estaban frente a su objetivo, la ciudad de Famagusta. Una falúa se acercó a tierra para tomar lengua y llevó a las galeras a un griego que informó de la situación de la isla. La noche de San Juan, a las cinco horas, las galeras tocaron tierra a milla y media de Famagusta, pero su llegada fue sentida y se dio la voz de alarma. Tras el desembarco, las tropas marcharon hacia la ciudad en un orden militar que es descrito minuciosamente para mayor gloria de sus protagonistas. Diversos factores hicieron que el ataque resultara fallido: las escalas para subir a la muralla resultaron cortas y, además, tras volar las puertas exteriores, se descubrió que había un segundo muro interior aterraplenado desde el que los enemigos les disparaban a placer. Así que, al clarear el día, se dio orden de retirada y las tropas se volvieron a las galeras. De los 870 soldados y 160 marineros que habían desembarcado, apenas se echaron en falta 21, entre muertos y heridos.
Ese mismo día 24, cuando fueron a aguar, encontraron a un griego que les aseguró que, si iban a la antigua ciudad de Salamina, los griegos acudirían con cinco mil hombres y doscientos caballos. Así lo hicieron el día 25, despues de avistar finalmente las galeras de Montecuccoli. En Salamina no encontraron las tropas prometidas, sino que a última hora aparecieron treinta hombres que les dijeron que cuatrocientos caballos turcos les habían impedido acudir a la cita y les pidieron que fueran a una villa cercana para apoyarles. Así lo hicieron el día 26, pero una vez más no compareció nadie. Otro contingente, entre tanto, había acudido a otra aldea cercana para avituallarse, pero no encontrando ni alimentos ni la ayuda prometida, finalmente el 28 de junio reembarcaron. Un último intento de apoderarse de Famagusta mediante soborno del bajá, al que ofrecieron cien mil cequíes por la entrega de la plaza, también resultó infructuoso. Tras una nueva escaramuza de infantería y caballería el día 29, en la que los caballeros sanestebanistas perdieron a veinte hombres, el 30 de junio embarcó toda la gente de guerra y el primero de julio pusieron rumbo hacia el sur. Costearon la isla hasta Pafos, vigilados constantemente desde tierra por un escuadrón de caballería turca. El día 5 la dejaron atrás y el día 10 avistaron Creta. Nuevamente la costearon por el norte y el 15 la dejaron atrás en dirección a Navarino. Quisieron hacer un desembarco en la región, pero al tener noticia de que Murad arráez estaba en las proximidades, siguieron camino hacia Livorno.
La expedición tuvo un gran impacto en la opinión pública internacional. Como otras anteriores (las mencionadas de los caballeros sanjuanistas de 1601 y 1603, la toma de La Prevesa por los caballeros de San Esteban en 1605, o el ataque contra Durazzo en 1606), fue interpretada como una muestra de la debilidad interna de Turquía y de la posibilidad de conquistar alguno territorio suyo. La expedición, sin embargo, resultó fallida. Una mala planificación (desconocimiento de la altura de la muralla exterior y de la existencia de una segunda interior), una mala coordinación (el retraso de las galeras de Montecuccoli) y una mala ejecución (la pérdida del factor sopresa en el desembarco) determinaron su fracaso, a diferencia de las anteriores. Aunque se intentó ocultar el alcance real del fracaso, el escrito de remisión del duque de Escalona habla de pérdidas superiores a las reconocidas. La empresa sirvió también para poner de manifiesto la falta de preparación para la revuelta de las poblaciones sometidas del Imperio, cuyas promesas, salvo excepciones, estaban muy alejadas de la realidad.

1607-EMPRESA DE FAMAGUSTA-JM-Floristán

 

Archivos Adjuntos

Ficha Técnica y Cronológica

  • Personajes: Alejandro Montecuccoli, María de Médicis, Juan Fernández Pacheco duque de Escalona, Felipe III, Jacques Pierre
  • Palabras clave: , , , , , , , , ,
  • Autor de la fuente: Juan Fernández Pacheco, duque de Escalona
  • Título de la fuente:
  • Impresor:
  • Ediciones / Ediciones Críticas: J. M. Floristán, Fuentes para la política oriental de los Austrias. La documentación griega del Archivo de Simancas (1571-1621), León 1988, vol. II, págs. 716-721.
  • Archivo de procedencia: Archivo General de Simancas / Volumen: - Sección: Estado - Legajo: 1162 - Documentos: 200, 201
  • Tipo de documento:Aviso,Carta,Relaciones / Estado: Transcripción,Actualización,Completo,Traducción
  • Época: Moderna / Siglo: XVII DC / Año: 1607
  • Zona geográfica: Mediterráneo / Localización: Mesina, 1 de agosto de 1607

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