E. Sola: EL PARAÍSO DE LAS ISLAS. Cuentos del paraíso de las islas. 17-02. LA CANINA ESMERALDA
Autor del Documento: Emilio Sola
Descripción / Resumen:

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EL REGRESO AL NARANJAL DE VALENCIA del Pujol y la Consu, ya bien entrado junio, se debió a la insistencia de Carla y Corino, impacientes por su tardanza y ausencia. Los salones de la Blancadoble estaban animadísimos a todas horas; parte principal de las piezas que habían traído las maestranzas de Cavernícolas se habían ido desplegando por allí y ya, aunque en plena instalación todavía, no paraba de desfilar la gente para chismorrear y tener qué contar de regreso de sus viajes. El Pujol se instaló en la zona de la Entrambosaires para dejar con mayor libertad de movimiento a los pocos Cavernícolas que todavía tenían que utilizar un ala del taller; recibían a la gente, tanto él como la Consu, en la biblioteca de viajes junto a la piscina, una de las alas más tranquilas normalmente de los salones de la Blancadoble. Todos los barracones con jardincito japonés estaban ocupados al máximo por la gente de los diferentes equipos, que combinaban con los diferentes albergues por donde los habían ido distribuyendo; el vaivén era incesante, desbordando casi a los vaiveners.
Entre Carla Canon y Blancadoble Sánchez consiguieron que aquello no se desbordara. La zona del gallinero y vivienda de la Consu, con Pujol instalado en la casa también, consiguieron mantenerla al margen del bullicio y todo era paz allí. Hasta pasado el mediodía nadie rompía su clausura, y algunas tardes la Consu organizaba una merienda-cena con velada de conversación en donde iban apareciendo los últimos perfiles de la exposición y fiesta del canje. Sobre todo, una cuestión principal: si Pujol decidía, como estaba claro, no extraerse la Canina Esmeralda original, ¿por qué objeto material sería sustituida para el canje por las pelis últimas del Antiguo? La velada en la que al fin llegaron a un acuerdo fue en una de las cenas tempranas de la Consu Entrambosaires. Había llegado de visita Alta Gracia Entrambosaires; la Consu se sentía más Estambulina que nunca y entre las dos prepararon una cena turca para la ocasión, a la que invitaron a Carla, Corino y Blancadoble; con el chico que acompañaba a Alta Gracia, el americano Chito Gomes, eran siete, un número perfecto para ese tipo de veladas. A la vuelta de Knosos, el Pujol había comenzado a preparar en el gallinero, bajo el emparrado del porche de lo de la Consu, media docena de macetas azarosas nada más llegar, como una distracción apacible nueva, y se las enseñó a los invitados antes de cenar, orgulloso y contento con los brotes de hierbajos silvestres que habían comenzado a apuntar y que regaba al atardecer.
- Quiere llevarlos a Knosos, al jardín del Prisciliano, en la próxima visita que le haga –les señaló la Consu entre risas. – El Pujol se está volviendo un sentimental. Quiere también ver cómo evoluciona el campito cubano de Matanzas que dejó allí preparado esta primavera, y a mí no me molesta acompañarle en ese viaje para una cosa así, amorosa y tierna – y la Consuelo Entrambosaires miró a Pujol así, amorosa y tierna.
- ¡Ah, del amor, Consuelo! – sonrió el Pujol.
Todos quedaron suspensos unos segundos y Carla y Corino, como por instinto, activaron todos sus mecanismos de registro. Que el viejo hombre del colmillo verde hablara del amor podía ser un pequeño acontecimiento memorable.
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Ficha Técnica y Cronológica
- Personajes: Pujolito, Consuelo Entrambosaires,
- Palabras clave: El Paraiso de las Islas, EMILIO SOLA, frontera, literatura, novela
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- Tipo de documento: / Estado: Fragmento
- Época: Contemporánea / Siglo: XXI DC / Año:
- Zona geográfica: Mediterráneo / Localización: