DE LA VIDA Y COSTUMBRES DE LOS TURCOS. Capítulo 29: De los depravadísimos monjes que tienen los turcos.

Descripción / Resumen:

Capítulo 29

4 Relación turcos-A los lectores

4 Relación turcos-A los lectores

De los depravadísimos monjes que tienen los turcos. De la rreligion de los que llaman Imayler. Religión que llaman Calemder.

 

 

 [Asociación de Derviches y Druidas en su origen]

 

Los torpísimos mahometanos también tienen sus monjes;

como los paganos tuvieron sus filósofos y los judíos a los gimnosofistas,

así los turcos tienen entre ellos cierta manera de gente a quien llaman Derviches,

que los tienen por inocentes y religiosos; parece que este nombre se derivó

de los Druidas, que fueron antiguos filósofos griegos que se partieron de Fócida

para venir a Marsella, colonia de los atenienses, y de ahí se extendieron

en mucha parte de Francia.

 

Derviches, monjes turcos

 

Estos Derviches son crueles contra sus cuerpos; así, comúnmente andan desnudos

en el invierno y verano, tienen los brazos, y las espaldas, [y] muslos,

llenos de cicatrices y señales de heridas que voluntariamente se dan;

verdad es que ellos procuran que estas llagas sean a la larga y no atravesada

porque los músculos sean menos ofendidos; viven de limosnas que les da el pueblo;

la opinión que de ellos tienen por tales locuras no es moderna,

porque tratando Platón de semejantes desatinos los atribuye a furor, y dice

que les proviene de un éxtasis; porque son imaginativos, y dan a entender

que tienen divinas revelaciones, como los adivinos y profetas; porque los antiguos,

tratando de semejantes imaginaciones, las atribuyen a alguna divinidad;

así lo entendieron de las Sibilas.

Sócrates tuvo opinión que las imaginaciones de los adivinos provienen

de una divinidad y furor melancólico; esta es la causa porque aquellos engañadores,

dando a entender que son locos o inocentes, han ganado opinión de profetas

entre los turcos y los tienen por verdaderos religiosos.

Ellos se hacen locos y con artificio en los brazos y espaldas rompen el cuero,

y ponen luego cierto ungüento con que se inflamen las cicatrices o señales

de las heridas, queden gruesas para que los que las vieren hagan mucho caso de ellas;

y con esto mueven los corazones a que les den muy largas limosnas.

 

El diablo también tiene monjes mártires

 

Yo no sé qué furor profético o que género de divinidad los hace herirse a sí mismos,

o quemarse algunas parte de sus personas; solamente lo atribuyo

a diabólica persuasión, porque Satanás también tiene monjes y no es maravilla

que hagan tan endemoniadas locuras, pues sabemos que el diablo también

tiene mártires, y vemos que muchos herejes condenados a muerte van

muy alegres y regocijados al fuego que, aún desde acá, los tiene de atormentar.

 

Muchos de estos Derviches, con grande solicitud, allegan buena cantidad de dineros

con que van a Meca a visitar el sepulcro de Mahoma; y cuando vuelven

son muy estimados entre los turcos y tenidos por grandes religiosos;

las insignias que traen para dar a entender que han ido a Meca son

una piel de oveja seca al sol; esta ponen sobre las espaldas y otra delante de los pechos;

sin otra vestidura, excepto unas bragas muy estrechas con que cubren las partes castas,

andan; los que no han ido a Meca, todo el cuerpo traen desnudo excepto las bragas.

Estiman en mucho los turcos a los que han ido a Meca, y danles muy largas limosnas;

respétanlos como a cosa santificada; por toda Turquía tienen muchos monasterios

y en ellos hacen grandes limosnas, y con regalo reciben y hospedan

a todos los pobres y caminantes; y tres días les dan todo lo necesario;

por esto los turcos honran y estiman a los Derviches y les dan largas limosnas.

 

Entre estos hubo uno que se llamó Sadibattal; tuviéronle los turcos

por hombre santificado; su sepulcro está en Anatolia, donde aquellos miserables

religiosamente le veneran; y estos mismos que con tan pía afección

reverencian los sepulcros y huesos de los muertos, destruyen y borran

las imágenes y reliquias de los santos. Junto al sepulcro de este santo

hay un insigne monasterio; en él ordinariamente residen quinientos monjes

de esta orden, y cada año en tiempo señalado concurren de diversas naciones

más de ocho mil a capítulo y reformación; están allí siete días continuos;

solamente tratan de lo que pertenece a la recreación y gusto temporal.

 

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Ficha Técnica y Cronológica

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  • Autor de la fuente: Anónimo
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  • Archivo de procedencia: Biblioteca Nacional de Madrid / Volumen: - Sección: - - Legajo: Manuscritos, 2794 - Documentos:
  • Tipo de documento:Crónica,Discurso / Estado: Transcripción,Actualización,Fragmento
  • Época: Moderna / Siglo: XVI DC / Año:
  • Zona geográfica: Mediterráneo,Eurasia / Localización:

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