Emilio Sola: EL PARAÍSO DE LAS ISLAS. Cuentos del paraíso de las islas: 17.07 LA CANINA ESMERALDA
Autor del Documento: Emilio Sola
Descripción / Resumen:

07-canina esmeralda-7
FINAL
Somos el grupo Yamamoto original de nuevo, como habíamos convenido en llamarnos. Como habíamos convenido también, nos reunimos de nuevo en la Casa del Naranjal –así, al gusto de Salvo – y vamos a cerrar aquí la “agrupación para trabajo de curso”, que luego derivó en “agrupación de viaje de verano”, y se convirtió para tods –Tip y Carla, Corino y Salvo, y Yamamoto – en viaje de conocimiento y de contactos prolongado, con resultado de gran fiesta / congreso final de y ahora qué. Letanía de letanías. Yamamoto, la Manga – como le dicen ahora en muchos sitios, o Catalina, como le siguió diciendo Pujol en cuanto la vio de nuevo – recupera de nuevo el asunto que nos había congregado como 5chics. Le encantó el resultado, con las interpolaciones de Esther, e incluso concluyó, con la seguridad que la caracteriza, que la mano de Esther la notaba incluso en algunos momentos del inicio – tan desconcertante en principio para quien se enfrentara sin conocimientos previos en el laberinto del texto – del inicio del trabajo del primer amanuense contratado al que sustituyera. Cuando se dispersó el equipo Yamamoto, cada cual volvió a su “centro” de origen para acreditar sus experiencias del viaje de conocimiento y de contactos: se había prolongado algo más de lo habitual éste, pero para todos había sido muy fructífero, dado el material de registros generado y manejado. Una nueva normalidad iba a comenzar para 5chics: se prepararon para una nueva hoja de ruta para el otoño siguiente.
Yamamoto se quedó unos días con Pujol y Consu antes de volver a Ibiza, en donde había dejado abiertos algunos compromisos nuevos que la ilusionaban, pues le abrían puertas hacia una faceta suya que no había percibido hasta entonces, relacionada bastante explícitamente con el espectáculo artístico. Se quería dejar llevar un tiempo por su ramalazo exhibicionista recién descubierto, que fascinaba a todos, y también a ella misma, pero antes quería llegar a captar del Pujol alguna formulación global de su experiencia acumulada que tuviera a bien dedicarle.
Cuando los salones de la Blancadoble y los módulos de Pujol y Consu se quedaron más tranquilos, después de la fiesta del canje, Pujol volvió a su ala del taller y la Consu lo acompañó casi todos los días, que aprovechó para hacer ejercicio en el gimnasio de los espejos, antes de que Lamia la recogiera para llevarla por ahí, a dar un paseo. Yamamoto se quedó en uno de los barracones con jardín zen para invitados y gente de paso, pero iba a encontrarse con Consu y Pujol desde la mañana temprano, a veces hacía gimnasia con ellos en lo de los espejos, y un día hasta se quedó a dormir con ellos en aquella cama gigantesca del Pujol. La enterneció mucho verlos dormidos, la Consu hecha un ovillo y el Pujol alojándola entre sus brazos como si fuera una muñeca de peluche. La mayor parte de la mañana y de la tarde se la pasaban en la sala de visionado, enredados con las pelis del Antiguo. Los dos primeros días, Consu les acompañó todo el tiempo; mas al tercer día no aguantaba más de media hora, de vez en cuando y al azar, y el resto del tiempo se iba con Lamia a dar una vuelta o a cacharrear por la cocina y el gallinero y huerto del ala de su casa. Pujol comenzaba sus sesiones a diario con un rato el amanecer del último día de don Borondón, y luego pasaba y repasaba el resto de las cintas e iba acotando en un seleccionador los fragmentos que más le satisfacían, e incluso los glosaba. Yamamoto estaba contenta e impresionada. Le gustaba sentarse en la sala que utilizaba Pujol, de pantalla mediana para ver a media distancia, a su lado, y procuraba no interferir demasiado en los comentarios que éste de vez en cuando intercalaba –y que ella registraba a su vez convenientemente – y en más de una ocasión se emocionó, muchas veces con el sólo paso de las imágenes ante un silencio casi religioso del viejo, sobre todo si Borondón había incorporado algún fragmento musical. Las imágenes, la música y el silencio, en pocas ocasiones las palabras. Y las palabras, aunque pocas, eran las verdaderas últimas palabras del Antiguo.
*
*
07-17-07- y fin-LA CANINA ESMERALDA.doc
*
*
Archivos Adjuntos
Ficha Técnica y Cronológica
- Personajes: Pujolito, Consuelo Entrambosaires, Yamamoto, Corino , Salvo,
- Palabras clave: El Paraiso de las Islas, EMILIO SOLA, frontera, literatura, novela
- Autor de la fuente:
- Título de la fuente:
- Impresor:
- Ediciones / Ediciones Críticas:
- Archivo de procedencia: - / Volumen: - Sección: - - Legajo: - Documentos:
- Tipo de documento: Crónica / Estado: Fragmento
- Época: Contemporánea / Siglo: XXI DC / Año:
- Zona geográfica: Mediterráneo, Eurasia / Localización: Mediterráneo, Casa del Naranjal