Todo el mundo es como un no-lugar llamado Alicante, por Miquel Amorós

Descripción / Resumen:

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Un lúcido análisis, como esos a los que nos tiene acostumbrados Miquel Amorós, sobre un espacio que conoce bien, la conurbación alicantina – una conurbación costera más -, y que desmenuza con amplia perspectiva histórica y ofreciendo no pocas soluciones e ideas imaginativas y realistas en la línea del antidesarrollismo y la desurbanización…

Todo el mundo es como un no-lugar llamado Alicante

      En junio de 2015 un equipo de socialistas, ciudadanistas y posestalinistas tomó posesión del gobierno municipal de Alicante. En su plan de gobierno insistía en la participación de la ciudadanía, en el compromiso con los desempleados y las personas “en riesgo de exclusión”, en la erradicación de las conductas indignas en la gestión, en el derecho universal a la vivienda, en la lucha contra el cambio climático, en la defensa del valenciano, y por fin, en promocionar un nuevo modelo de ciudad, democrático, igualitario, solidario y sostenible. En resumen, salvas electorales tópicas de los que han hecho de la política “de izquierdas” un modus vivendi. En general, las medidas tomadas al respecto no han sido más eficaces ni más atrevidas que las tomadas con similar intención por los equipos anteriores y ni siquiera la corrupción y el amiguismo han dejado de asomar, aunque no en las proporciones pasadas. Al mismo tiempo, se pretende ampliar el vertedero local, ofrecer más suelo industrial, lanzar la marca Alicante Ciudad del Arroz y promocionar el turismo de congresos y eventos. Para tranquilidad de los especuladores propietarios de terrenos urbanizables, no se contempla la reconstrucción de la desaparecida huerta, y mucho menos de la puesta en marcha de una economía paralela de alguna envergadura que funcione con energía renovable y monedas sociales. A lo sumo, un carril bici y alguna feria “alternativa”. Muy coherente con la sostenibilidad energética y ambiental a la que se aspira, desde luego no es. La participación ciudadana ha discurrido en una atmósfera de enfrentamiento con representantes vecinales y vetos a las asociaciones de tres barrios (Florida, Gran Vía Sur y PAU2). La municipalización de los servicios tampoco era del agrado de un “tripartito” que ha explotado al cabo de dos años, víctima de la mediocridad, la incompetencia, los fulanismos y las disputas por las poltronas…

[…]

La ciudad de Alicante, playa de Madrid y meca de los jubilados con recursos, es insolidaria con los excluidos, españolista, incómoda para el vecindario, no está en absoluto “libre de desahucios”, fomenta conductas frikis, gregarias y sociópatas; es insostenible ecológicamente, desequilibradora del territorio (doce millones de viajeros aterrizan en El Altet todos los años), contaminadora del medio (por ejemplo, el vertedero de Fontcalent no recicla materiales ni incinera los residuos orgánicos). Por último, dado que la participación del ciudadano en su gobierno se reduce a votar cada cuatro años –casi el 40% de ellos se abstiene-, es cualquier cosa menos democrática. Y lo seguirá siendo gobierne quien gobierne hasta que finalice la servidumbre voluntaria de los gobernados. Mientras la sociedad civil no rompa con la ciudad-hipermercado; mientras no emprenda un proceso de socialización y autoorganización; mientras las asambleas de vecinos no expresen sus opiniones, formulen sus reivindicaciones y nombren comisiones revocables para administrar la cosa pública, nunca habrá democracia. En pro de ese cambio podría resultar positiva la lectura del texto que sigue, teniendo en cuenta que fue escrito en 2006.

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1 comentario

  1. Imagen de perfil de Adriano Comissoli

    Adriano Comissoli - 21 enero, 2018, 13:57 Report user

    É realmente um problema que assola diversas cidades. Com segurança posso dizer que muitas cidades d Brasil são Alicante.

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