Corsarios o reyes 3-4: El fin de los Zianíes en Tremecén
| Actualmente estás viendo una revisión titulada «Corsarios o reyes 3-4: El fin de los Zianíes en Tremecén», guardado en el 4 diciembre, 2011 a las 6:12 por Emilio Sola | |
|---|---|
| Título | Corsarios o reyes 3-4: El fin de los Zianíes en Tremecén |
| Contenido | 3.4.- El fin de los reyes zianíes de Tremecén, aliados de los españoles de Orán, después de una guerra argelino-marroquí, con el alcaide Saffá y la participación de los bereberes del rey Abdelasís de La Abez, entorno montañoso de Beyaia.
La descomposición interna de la dinastía reinante en Tremecén alcanza su culminación en estos años cuarenta, con ininterrumpidas guerras civiles entre hermanos y primos, la presión desde Argel --las tres expediciones de Hasán Bajá, el hijo de Barbarroja, en la documentación española simplemente Barbarroja-- cada vez más apremiante y la política de los españoles de Orán cada vez más intervencionista y disgregadora. Mariño publica las dos últimas capitulaciones entre los efímeros reyes de Tremecén y los españoles, de enero de 1545 --con Muley Motasar, a través de los judíos "Acox ben Çaydon y Oxoa Beniaya"-- y de enero de 1546 --con su primo Muley Ahmed, a través del "alcaide Zirque y Zaaf"-- (41). En ambos casos se sigue hablando del rey de Tremecén como "confederado y tributario" y de pago de "parias": tres mil doblas en el primer caso, cuatro mil en el segundo, cuando la situación frente a los turcos parece ya desesperada. El gobernador de Orán, conde de Alcaudete, no podrá evitar la ocupación final de Tremecén por los turcos, que tenían su propio candidato al trono como disculpa para la intervención, Abu Zeian.
Pero la ocupación definitiva de Tremecén por los argelinos se hizo después de una guerra contra los Xarifes, recién instalados en Fez. La verdadera epopeya del ascenso de los Xarifes en Marruecos la narró muy bien el palentino de Amusco Diego de Torres, hombre que vivió de cerca la tragedia del rey don Sebastián, rescatador de cautivos o alfaqueque, cautivo él mismo entre 1550 y 1553 y espía con el capitán poeta Francisco de Aldana para Felipe II en Marruecos --ambos disfrazados de judíos-- para preparar la que luego sería desastrosa campaña de su sobrino el joven rey portugués (42). Aunque la deuda de Torres con Mármol es grande --Mármol estuvo en Berbería entre 1535 y 1557--, su testimonio personal es importante y también de primera mano para estos años.
Muhammad al-Qaim fue el fundador de la dinastía Saadí (1509-1641) en Marruecos, la dinastía Xarife --o xerifes también en las fuentes españolas, de sarif, surafa en plural, de donde procede "chorfa": los descendientes del profeta Mohamed--, y sus hijos Ahmad al-Aray --Hamete o Xamete en Mármol, Xarife mayor en Torres-- y Muhammada al-Sayj --Xarife Mahomat en Mármol, Xarife menor de Torres-- asentarían el dominio de la dinastía más allá de la originaria Marraqués --el Marruecos propiamente dicho de la época--, sobre todo después de que el Xarife menor, Muhammad, derrotara definitivamente a su hermano mayor Ahmad. En 1545 el Xarife Ahmad derrotó al rey de Fez Ahmad el-Wattasi y consiguió controlar prácticamente todo el actual Marruecos. Es entonces cuando va a comenzar su aventura expansionista que le enfrentará a los turcos.
"Al principio del año 1551, no le dejando reposar su ambición,
determinó de enviar a conquistar el reino de Tremecén que confinaba con el de Fez,
el cual reino en ese tiempo estaba ocupado por turcos de Argel,
habiéndole quitado al rey natural de él. Y, así, envió a mandar a su hijo el Arraní
que estaba en Tarudante que se viniese a Fez y trajese de aquel reino
y del de Marruecos (Marraqués) veinte mil caballos;
el cual, en recibiendo las cartas del padre, mandó juntar en aquel reino siete mil lanzas
con las cuales, y su guarda de renegados, dejando en Tarudante
a su hijo Muley Solimán por virrey, y a un moro llamado Cide Abar por justicia mayor,
se partió para Marruecos donde el hermano tenía, por orden del padre,
juntas otras catorce mil lanzas.
Y habiendo llegado allí y descansado algunos días
con estas gentes y otros aparatos de guerra,
marchó la vuelta de Fez, donde se le hizo un solemne recibimiento
por los hermanos y cortesanos. Llegado a besar las manos de su padre,
le recibió con gran alegría y contento. El cual tenía juntas
otras diez mil lanzas de aquel reino,
que eran por todos treinta mil hombres de a caballo.
"Con los cuales, y con los renegados de la guardia de su padre
y otras muchas cosas necesarias para la empresa, partió la vuelta de Tremecén
a fin de mayo del dicho año. Esta jornada le sucedió a este moro dichosísimamente
porque los de Tremecén estaban muy agraviados y oprimidos de los turcos.
Luego que supieron que el Arraní venía tan poderoso,
tomaron su voz y se pusieron en armas; y los turcos
desampararon la tierra y se fueron a Argel.
De suerte que acabó una tan importante empresa sin romper lanza ni perder hombre.
Fue recibido en Tremecén por los ciudadanos y procuradores
de los lugares comarcanos con grande fiesta y alegrías.
Hicieron pleito homenaje de ser vasallos del Xarife
y reconocerle para siempre por su rey y señor natural.
"Y pareciéndole al Arraní que no era cosa, estando tan poderoso de gente,
dejar de intentar otra hazaña, aunque sin comisión y orden de su padre,
emprendió echar los turcos de Mostagán (Mostaganem).
Para lo cual juntó su consejo y, en él, a los principales del reino de Tremecén
que se le daban por muy fieles vasallos, a los cuales pidió consejo
sobre lo que quería hacer; entre los cuales y los suyos hubo diferentes pareceres;
porque sus naturales, regostados (sic) a las victorias pasadas, ninguna cosa temían,
pero los de Tremecén, que tenían noticia y experiencia del valor de los turcos,
fueron de contrario parecer y le suplicaron y aconsejaron que no los provocase.
Porque, en caso que por no estar apercibidos les tomase a Mostagán,
ellos, como gente de honra, en volviendo él las espaldas
volverían con más poder a cobrarlo, y juntamente a Tremecén,
y aún podría resultar quitarles los más estados;
lo cual no sería si se contentase con lo hecho,
pues los turcos ni tenían naturaleza ni antigua posesión en Tremecén
como en Mostagán.
"Y aunque este consejo era bueno y sano, todavía prevaleció el arriscado,
que suele ser más agradable a capitanes mozos. Y así,
dejando encomendada la tenencia de Tremecén a un su alcaide llamado Abudo,
hombre de valor y confianza, partió con su campo y con otros ocho mil caballos,
con que le sirvieron los de Tremecén, la vuelta de Mostagán.
Y aunque pasó a vista de la ciudad de Orán, no hizo agravio ninguno en la tierra.
Decíase que llevaba orden de su padre, cuando le envió a esta conquista,
que no hiciese daño en tierras del emperador Carlos quinto,
abuelo de vuestra alteza (se dirige al rey don Sebastián,
aunque éste era sobrino-nieto de Carlos V),
porque siempre le tuvo respeto y temió enojarle siendo vecino tan poderoso.
Y estando en su desgracia el rey de Vélez, su enemigo,
porque no le diese oído a lo que contra él pedía (43).
"Con todo este aparato llegó sobre Mostagán y le tomó sin resistencia;
porque los turcos que estaban dentro, teniendo por temeridad ponerse en defensa
en una villa tan flaca y mal apercibida, se fueron a la vuelta de Argel
para venir después a satisfacerse de todo junto, como después lo hicieron.
En Mostagán puso el Arraní setecientos caballos de guarnición
y algunos arcabuceros, y por capitán un negro privado suyo;
y, con tanto, se volvió a Tremecén. Y dejando aquel reino muy sosegado
y puesto buena orden en la justicia y gobierno de él,
y en la cobranza de las garramas y rentas reales,
se volvió con los suyos rico y victorioso a Fez, donde el padre estaba,
del cual y de todos sus hermanos fue recibido con el aparato y alegría
que tan grande victoria merescía y en una tan rica ciudad se pudo hacer" (44).
Aunque la versión de Torres hace morir a "Muley Mahomad el Araní" a su regreso a Fez, Antonio de Sosa narra todo esto de manera muy diferente y le hace morir en enfrentamiento con los turcos y argelinos en una batalla en Uxda:
"En el año de 1550, siendo los moros de Tremecén tan inquietos,
inconstantes y revoltosos, escribieron al Xarife, rey de Fez y de Marruecos
que entonces era, y se decía Muley Abdelcader, que en todo caso les enviase
al hermano de su rey, aquel que dijimos que Asán Bajá hizo rey de Tremecén
y después el conde (de Alcaudete) hizo huir para Fez,
prometiendo de aceptarlo por su rey y echar al que tenían,
dando por achaque que era muy amigo de cristianos;
y que por contentarlos y pagar tributo al rey de España
echaba muchos pechos a sus vasallos.
"El Xarife que esto oyó, no tanto deseoso de hacer aquel bien al mancebo
o de complacer a los moros de Tremecén cuanto codicioso
de juntar aquel reino con los otros que poseía de Fez, Marruecos (y) Tarudante,
hizo luego un campo de 12.000 de a caballo y 10.000 de a pie,
en que había 5.000 escopeteros renegados a que en Fez llaman Aluches
y los españoles, corruptamente, Elches.
Del cual hizo general a un hijo suyo mayor y heredero;
y con él envió otro menor y segundo, que se decía Muley Abdala;
y, juntamente, al hermano del rey de Tremecén
que los moros de aquel reino pedían.
"Desta manera, y con un campo tan poderoso, llegó el hijo del rey de Fez
hasta entrar en Tremecén; cuyo rey, no se hallando con fuerzas
para pelear con tanta gente, se acogió luego a Orán.
Apoderado el hijo del rey de Fez de la ciudad y reino de Tremecén,
puso a su hermano Muley Abdala por gobernador en él,
no se curando de hacer rey al hermano del rey de Tremecén
que consigo había traido, engañándole con decir que quería que le acompañase
más adelante, porque su intención era ir ganando y conquistando
hasta si le fuese posible llegar dentro de Argel;
y que a la vuelta él le metería en posesión de aquel reino.
"Con esto, y dejando en Tremecén a su hermano el Muley Abdala con alguna gente,
caminó más adelante y llegó hasta los moros de Beni Amor (sic),
unas montañas y sierras que están fronteras de Orán, que hacen hasta 12.000 caballos.
Los cuales, no osando aguardar al hijo del rey de Fez,
recogiendo sus ganados y camellos con cuanto tenían, se fueron retirando
para el reino de Argel y se pusieron debajo los muros y artillería de Mostagán,
que está para levante de Orán 12 leguas.
El hijo del rey de Fez que halló toda la tierra de Beni Amor desamparada,
estuvo suspenso no se sabiendo determinar si seguiría a los moros,
de que esperaba gran ganancia, o si iría sobre Orán;
porque tomándola se ganaba una gran honra.
Al último, no le pareciendo cosa tan fácil tomar la ciudad de Orán,
fue en alcance de los
moros.
"Y siendo casi a vista de Mostagán fue avisado
cómo los turcos de Argel ya venían a buscarle.
Porque siendo Asán Bajá avisado de los sucesos deste príncipe de Fez,
y cómo sin resistencia alguna venía ganando cada día más tierra,
formó un campo de 5.000 escopeteros, 1.000 espays a caballo,
diez piezas de artillería; y quedando él en Argel,
porque si algo de mal sucediese con su presencia quietase y defendiese la tierra,
envió con este campo a tres muy principales alcaides.
Es a saber, al alcaide de Saffa, de nación turco, y al alcaide Asán,
corso renegado de Córcega, y al alcaide Alí Sardo, renegado y natural de Cerdeña.
Con esta orden, que primero de dar la batalla al príncipe de Fez
trabajasen de juntarse con los moros de Beni Amor
que se habían acogido a Mostagán y, después, que fuesen
a buscar los enemigos y peleasen con ellos, los cuales así lo hicieron.
"Y siendo, como dijimos, ya a la vista de Mostagán el príncipe de Fez,
ellos también llegaban casi a la misma distancia de aquel pueblo.
Lo cual entendido por el príncipe, y viendo que ya le era forzado
pelear con los turcos y con los moros todos juntos,
porque a pocas horas se juntaban unos con otros, resolvióse en no pasar más adelante,
mas antes dar de allí luego la vuelta. Y así lo hizo,
llevando un infinito número de camellos, carneros y vacas
que recogiera por toda aquella tierra y comarca.
Los turcos que esto vieron, juntos con los moros de Beni Amor,
fueron en seguimiento de los de Fez; y diéronse tan buena prisa
que los alcanzaron ocho leguas antes de llegar a Tremecén, al río Huexda,
y con el propio paso do el año 1518 el marqués de Comares desbarató y mató
al Aruch Barbarroja, primero rey de Argel entre los turcos.
"En el cual lugar, dándose animosamente la batalla,
duró por muchas horas con gran derramamiento de sangre y muerte de mucha gente.
Porque si los turcos y renegados de Argel peleaban bien,
no lo hacían menos los helches (sic) de Fez, también escopeteros como ellos.
Pero como la caballería de Fez fuese rota por los alárabes de Beni Amor
y puesta en huida, los helches también lo fueron.
Y aquí comenzó entonces a seguirse una gran mortandad de gente,
entre los cuales fue muerto el príncipe de Fez y, con él juntamente,
el que pretendía ser rey de Tremecén.
Habida esta victoria, aunque de los turcos y renegados habían muerto un buen número,
los que quedaron prosiguieron adelante favoreciéndose
de los dichos moros de Beni Amor. Y sin hallar resistencia
entraron dentro de Tremecén llevando en la punta de una lanza
la cabeza del hijo del rey de Fez.
"A este tiempo el otro segundo hermano e hijo también del rey de Fez,
Muley Abdala, que quedara por gobernador de Tremecén,
se había huido tanto que supo que el hermano fuera desbaratado y muerto;
y fue el que llevó al padre la nueva de aquella desdichada jornada
y el que fue después sucesor de su padre el Xarife y rey de Fea y de Marruecos.
Padeció entonces la ciudad de Tremecén lo que suelen padecer las vencidas y ganadas,
porque fue de los turcos principalmente y de los moros saqueada cuanta era,
aunque perdonaron a la gente; y no tuvo cosa preciosa ni de valor
que todo no fuese a los ciudadanos todo por fuerza robado.
"Después, haciendo los tres alcaides con los más principales turcos consejo,
acordaron que por ningún caso desamparasen aquella ciudad
ni la volviesen a restituir a los moros; mas que uno dellos quedase allí
con alguna guarnición de soldados. Y así fue hecho.
Y cupo la suerte al alcaide Saffa
de ser el primer alcaide y gobernador de Tremecén turco.
Los otros dos, dejándole 1.500 turcos y las diez piezas de artillería y municiones,
a pocos días se volvieron para Argel victoriosos y ricos,
llevando la cabeza del hijo del rey de Fez.
Y lo mismo hicieron los alarbes y moros de Beni Amor,
volviéndose a sus tierras y montañas.
"Fueron los alcaides y sus turcos recibidos en Argel de Asán Bajá con grandes fiestas.
Y por memoria de tan notable victoria y jornada, mandó el Asán Bajá
poner la cabeza de aquel príncipe dentro de una jaula de hierro
sobre la puerta de Babazón, do estuvo hasta el año 1573;
en el cual, renovando Arab Amat, entonces rey de Argel,
aquella puerta y su muralla, la quitaron de allí" (45).
Hemos recogido este extenso texto de Antonio de Sosa porque la instalación definitiva de los turco-argelinos en Tremecén ampliaba aún más el territorio de aquel verdadero estado que gobernaba el rey de Argel. Se destaca en el texto, al lado de la crisis interna del reino tlemsení con los continuos cambios de monarca apoyados por fuerzas exteriores, la alianza de tribus de la región, en este caso los "Beni Amor" o ben Amar --ese mismo nombre Abenamar de tradición medieval, ya en el romancero, y de cuyas filas salieran no pocos "moros de paz" o aliados de los españoles de Orán, frente a los "moros de guerra" o tribus hostiles; los Ben Amar se extendía por el entorno interior de Orán, hacia Tremecén y hacia el este, como los que los españoles llamaban los "galanes de Meliona", según escribe Cervantes nada más empezar El gallardo español, hacia el oeste; "las montañas de Malohia, que están enfrente de Melilla y dividen el reino de Tremecén del de Fez, a que los españoles les llaman los galanes caballeros de Melohia", escribe Sosa en texto que citaremos en el capítulo siguiente; desde la zona oranesa hacia el oeste, hacia Melilla, eran gentes de frontera entre Fez y Tremecén por lo tanto. Pero lo más destacado de este texto de Sosa es que es una síntesis resumida e incompleta, como se verá de la reconstrucción de estos mismos hechos en el capítulo 6, más adelante, a base de los más puntuales textos de Diego de Torres; el hijo del rey Xarife muerto, cuya cabeza fue llevada a Argel, no es el Arrani que parece protagonizar esta expedición marroquí, sino el "Muley Abalcadre" de Torres --"Muley Abdelcader" y "Príncipe de Fez" del texto de Sosa--, detalles imprecisos de la versión argelina de los hechos recogida por Antonio de Sosa; estos hechos, por otra parte, ocurrieron ya en el periodo de gobierno del alcaide Saffa y de Salah Bajá, como se verá.
Mármol Carvajal destaca la participación del que él llama "rey de La Abez", de las montañas del entorno de Beyaia o Bugía --la Qalaa de los Beni Abbés--, tierra de cabiles y suawa, por lo tanto. He aquí la presentación de aquella región y de su rey Abdelasís que, como los cabiles de Cuco, girarían con el tiempo en la órbita argelina, integrantes más o menos incómodos de aquel ensayo de estado moderno berberisco.
"En esta tierra se coge poco pan, aceite ninguno y hay muy pocas frutas,
sino en las haldas que van a dar al río de Bugía. Hay en ella mucho esparto,
de donde tomó el nombre de La Abez, que quiere decir esparto en aquella lengua.
Y en lo fuerte de ella hay una fortaleza, llamada Calaa,
donde reside el jeque de aquel pueblo.
Está poblada de un pueblo belicoso de azuagos y bereberes
que se han mantenido siempre en libertad
y no ha pagado tributo a otro rey ni señor mucho tiempo ha.
"En el año... 1550 era jeque de ellos un valeroso africano llamado Abdelazis,
que por otro nombre llamaron el La Abez..., uno de los más valerosos capitanes
que hubo en su tiempo en Africa... Hizo liga y amistad
con Hascen Bajá, hijo de Hayredín Barbarroja...,
y en compañía de este africano hicieron los turcos
muchas cosas notables en aquel reino. Especialmente
hicieron victoria en la batalla donde mataron a Muley Abdelkader, hijo del Xerife,
que se había apoderado de Tremecén...
Abdelazis iba con el campo de los turcos que llevaba a su cargo Hascen Corso,
el cual rehusó de dar la batalla a los Xerifes.
Mas Abdelazis, airado de ver su flaqueza, le dijo en altas voces:
"--Alcaide Hascen, en estos días tales
se paga el pan que se ha comido del señor,
que no andando paseando por Argel con tafetanes de brocado.
"Y viendo que todavía rehusaba el turco, animó sus azuagos;
y rompiendo por la parte del Xarife, la desbarató y mató a Muley Abdelcader,
Gileli su hijo, y le cortó la cabeza y la llevó a Argel,
donde está enterrada en una alcoba a la puerta de Bib Azun.
Y apoderándose los turcos de Tremecén, quedaron por señores de la ciudad" (46).
--------------
NOTAS:
(41).- Mariño, op. cit., 122-129 y 160-169. Un resumen del laberinto final de reyes efímeros en pp. CXXVI-CXXXI.
(42).- La Relación del origen y suceso de los Xarifes y del estado de los reinos de Marruecos, Fez y Tarudante, de Diego de Torres, Sevilla, 1586, fue escrita antes de 1575, cubre el periodo de 1502 a 1574, aunque su testimonio más importante es para los años 1546-1554, que son los años en los que Torres está en el Magreb. Ver la introducción de Mercedes García Arenal a su excelente edición crítica de la obra, Madrid, 1980, Siglo XXI. Ver también la breve evocación de Torres en Sola, op. cit. p. 107.
(43).- En Mariño, op. cit., pp. 230-235 se publica un asiento de 26/9/1549 con el rey de Vélez de la Gomera, Muley Boaçon (Abu Hassun, el Buhasun de las fuentes), paralelo a negociaciones con el rey de Portugal a propósito de Arcila, que certifican este temor del Xarife Ahmad.
(44).- Torres, c. LXXXI, pp. 217-219 de la edic. citada de García Arenal.
(45) Haedo, I, pp. 291-294.
(46).- Mármol, libro V, capítulo LXVIII, fols. 228 ss.
|
| Extracto | |
| Notas al pie de página |