Raj Kuter: Vacaciones en Polonia. Un fanzine de literaturas no convencionales
A mediados de los años setenta del siglo pasado, el punk vino a dinamitar altares y pedestales con una invitación emancipatoria: kill your idols. Al mismo tiempo se valió de una práctica tomada del anarquismo, la autogestión, el cenetista «no contamos más que con nosotros mismos», que simplificó bajo la fórmula: hazlo tú mismo. Nadie tenía la obligación de tomarse a los punks en cuenta, cosa que ellos mismos sabían, refractarios a la gran estafa social hasta el paroxismo nihilista; tampoco les importaba lo más mínimo. Su voz era un chillido rabioso que hablaba a los de su cuerda poniéndolos en guardia contra el sistema de Realidad.
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