Capítulo 5. Prosíguese la navegación hasta Paita

los indios tienen pan de trigo, tortillas de maíz y camotes, que son especies de batatas y el maní, cuya figura y sabor tostándolo asemeja las avellanas, y nace dentro de unas vainas pequeñas que encierran a dos y tres y cuatro granos, pescados , carneros y gallinas en abundancia pero el agua dulce la traen dos leguas de allí.
El vestido de estos manteses es compuesto del español y del suyo antiguo, camisas de lienzo cortada a su modo, calzones de Castilla y unas almillas o jaquitas que ellos tejen de algodón y lana labrados de colores diferentes. Hablan la lengua castellana olvidados casi de la natural, son ladinos y buenos cristianos; su doctrinero los visita de quince en quince días y no antes a causa de tener otros seis pueblos en su doctrina y haber de acudir a todos.
Estaban actualmente haciendo una iglesia, a cuya obra acudían hombres y mujeres y muchachos cada día, por las tardes, a determinadas horas, que quitan a sus propias ocupaciones y granjerías. Su manera de edificar la iglesia era esta: traían unas cañas de Guayaquil de admirable grandeza, que se llaman así porque las mejores de ellas se traen de allá y son largas, de cuarenta o cincuenta palmos y medio de entorno, estas las hienden por un lado y quebrantándolas las abren y extienden hasta que vienen a quedar como si fueran tablas resquebrajadas; y continuando unas con otras, de arriba para abajo, atraviesan cañas enteras con que las fortalecen y fijan; y cubriéndolos luego con greda y barro mezclado con pajas para que afirme más, quedan hechas paredes y parecen tabiques de un ladrillo, para el techo en vez de vigas, usan de las mismas cañas de Guayaquil ya enteras, ya en trozos medianos y menores, con que se hace un enlazado fuerte y vistoso sobre el cual ponen
[continua en página 203] |