Capítulo 3. alijan la fragata y engorgónanse y llegan a la bahía de S. Matheo

diciembre, a las tres de la tarde, y los padres luego se ocuparon en levantar y componer un altar para el día siguiente; por la mañana dijeron misa. Y habiendo comulgado con particular consuelo de todos (por ser el día de suyo lleno de dulzura y haber pasado tantos de tristeza y afanes), se vieron por la playa dos indios mulatos que nos causó gran contento el verlos. Venían cargados de cangrejos que llevaban a su medio cacique o capitanejo y decían estar enfermo, por lo cual el padre procurador quiso ir en persona a verlo dos leguas de allí; hablaba el uno de los dos indios mulatos en castellano como persona que había asistido en Quito algunos años y así nos dio noticia de diferentes cosas que nos causaron novedad y porque dará gusto de saberlas con el origen de llamarse estos indios mulatos les daremos particular capítulo.
Capítulo 4. de los indios de la Bahía de San Mateo

Dice Plinio, de natural historia, en el capítulo 43 del libro 8, que no hay animal manso de cuya especie no se halle animal fiero, lo cual se verifica hasta en la especie humana, que tiene gentes y naciones silvestres como políticas y urbanas, y que del ayuntamiento de fiero y de manso, proceden los animales dichos semiferos, a quien los antiguos llamaron hybridas. Pero Helenio Acrón, sobre Horacio, quiere que este nombre sea tomado de cierta ave llamada Hybrida, la cual nace de águila y buitre,
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