Capítulo 1. salen los padres del puerto de Panamá y vuelven a arribar en la costa

con otros compañeros a la cumbre de un cerro para ver si descubrían rastro de camino o señales de gente alguna que nos dijesen adonde estábamos. Descubrióse como a dos leguas un buhío (es albergue hecho en el campo cubierto de hojas de palma), y alegremente, viéndolo, porque se persuadían que en todo acaecimiento habría en él quien dijese y enseñase qué tierra era aquella y cual el camino para volver a Panamá. Señaláronse dos compañeros que fuesen al buhío para informarse de lo que deseaban saber y viesen si habría comodidad donde los demás se albergasen y pudiesen guarecerse de los aguaceros, que allí son muy frecuentes, como y truenos y relámpagos, y rayos, de que esta parte de Tierra Firme es abundante, encargóseles la brevedad en ida y vuelta, pues de ella pendía el consuelo que los demás esperaban.
Capítulo 2. camino que hicieron los que iban al buhío

Habiendo desde lo alto del cerro marcado el lugar hacia donde estaba el buhío y juzgado la distancia por camino de dos horas, aunque no se descubría camino por donde andarlas, metiéronse los dos compañeros por un bosque adelante en los principios alegre y apacible con la belleza de los árboles y la verdura de diferentes yerbas de que estaba cubierto el suelo y vistoso; pero mas adelante, por la frecuencia de los troncos y ramas extendidas e intrincadas, oscuro y lóbrego. Las hojas, con ser tan diferentes y tan inquietas, estaban tan empeñuzcadas
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