Capítulo 13. de otras casas o residencias de la Compañía de Jesús de esta provincia del Perú

Y si en alguna parte benefician tierras y campos, es en orden al bien de los Indios, en quienes reparten todo lo que no fuere precisamente necesario para el propio sustento, sin adquirir dominio alguno sobre lo que les dan de limosnas y la agricultura rinde y la industria. Diferéncianse las residencias del Perú de las otras casas de la Compañía, y aún de las residencias de Europa, en que los padres tienen el cargo de doctrineros de los pueblos en que residen, oficio en parte ajeno de nuestro instituto; pero viendo la Compañía que el medio común que usa de las misiones no era tan eficaz para hacer fruto permanente y de dura en los indios, así por su inestabilidad y mudanza natural como por estar en su principio muy arraigados los vicios de idolatría, borracheras y mujeres, para cuyo remedio se requería doctrina de asiento y obreros diligentes que de propósito estuvieren entre ellos, se determinó de admitir semejantes residencias y curatos donde pudiesen con su perpetua vigilancia y cuidado desarraigar siquiera de algunos pueblos y sus contornos, vicios connaturalizados en estos nuevos convertidos al Evangelio. La razón porque admite la Compañía semejantes doctrinas de mejor gana en pueblos grandes que en pequeños, es por no verse obligados sus padres a vivir cada uno de por si, fuera de comunidad y clausura, sin la cual es dificultosísimo conservarse en la observancia religiosa. Y con este cuidado parece haberse fundado las tres residencias referidas, de que ahora diremos algo en particular comenzando de la más antigua.
Entre otras Reducciones de Pueblos de Indios que mandó a hacer en su tiempo el virrey D. Francisco de Toledo, hizo que todos los que se hallaban dentro de la ciudad de los Reyes, esparcidos en diferentes parroquias, se redujesen a un barrio nuevamente edificado para el efecto, el año de mil y quinientos y setenta; y pusiéronle por nombre Santiago del Cercado, cuya doctrina instó el mismo señor Virrey, en que fuese a cargo de los padres de la Compañía. Y así se ha continuado desde la fundación del pueblo. Esta residencia, en la cual residen tres y cuatro padres curas, y a veces más, conforme a la necesidad y la mas o menos gente que
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