Capítulo 12. de los demás Colegios de la Compañía de Jesús de esta Provincia del Pirú

uno, cuando llamaba a los padres para otros muchos de diversas partes, o ellos mismos se venían, heridos como estaban, cual descalabrado y corriendo sangre, cual con el brazo quebrado, cual acandenalado y maltratado todo el cuerpo. Los hermanos legos entre tanto, con barretas y azadones, y con negros e Indios que se les juntaban, discurrieron por toda la ciudad acudiendo a las partes donde oían voces; y con esta diligencia libraron y desenterraron a muchos.
Ni se acabó el trabajo en un día, porque por mas de doce continuos la ocupación de los religiosos toda fue predicar al pueblo y persuadir a los sanos y a los heridos con sermones y pláticas a temer la ira de Dios, a hacer actos intensos de contrición y a ponerse todos bien con su Divina Majestad, llorando y confesando sus culpas, persuadiéndoles que había querido enviar Dios como piadoso padre, aquel temporal trabajo para que abriesen los ojos del alma y volviéndose a su majestad no pereciesen eternalmente.
A lo cual acudieron todos haciendo lo que les decían, con gran demostración de dolor de sus culpas, y justamente mostrando el afecto particular que habían cobrado a los nuestros, confesándose casi los mas con ellos y acudiéndoles, luego que se asentaron las cosas, con grandes limosnas para reedificación de su Iglesia y casa donde hoy viven diez y ocho sujetos. Los diez sacerdotes, que con el celo y amor que siempre acuden al bien espiritual de aquella gente, cuidando particularmente de los indios sólo citando las cosas de su conciencia y las de su provecho y comodidad; tanto que ya ellos a penas saben otros valedores que acogerse a la compañía si bien se hallarían igual en otras partes
Fundóse la ciudad de La Paz por los años de mil y quinientos y cuarenta y nueve, en un sitio que esta viniendo de Potosí al Cuzco, en el cual se dice que los Ingas tenían muchas y ricas minas y fértiles cosechas de oro en las arenas de los ríos, cuales corren, y que por llamarse el oro en su lengua choque y la heredad yapo, le vino el nombre que los españoles corrompieron después en el que hoy tiene de Chuquiabo, de suerte que esta ciudad está poblada en una de las mas ricas tierras del Perú, entre grandísimas y pobladísimas provincias de indios; y en ella, debajo de la invocación de la
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