Capítulo 9. de la ciudad de Lima

de Estero, de San Ignacio de los Reyes, de la Anunciación de Arauco, Buena Esperanza y Chiloé.
Padecen estos padres mas de lo que se puede pensar en la salvación de aquella gente, porque son pocos para las muchas gentes que están en su provincia, pobres todas y faltas de lo necesario, aunque ricas de innumerables almas convertidas y muchas otras mas, por conciertos que se van descubriendo cada día y conquistando de nuevo para transportarlas al gremio de la Santa Iglesia Católica y Romana madre nuestra.
En medio de estas dos provincias dichas, queda la tercera con el nombre antiguo de Provincia de Perú y con la calidad de haber sido madre y origen de las demás; su distrito será de setecientas leguas de largo y de ancho cien leguas, por donde más, y por donde menos, setenta leguas, aquello Norte Sur y Este Oeste aquello. Los Colegios de esta provincia son ocho, dos colegios seminarios, casa de probación y tres residencias de que daremos particular relación en los capítulos siguientes, después de referir en este la que pertenece al Colegio de Lima, con advocación al apóstol San Pablo, por ser la cabeza y el mas principal de los demás colegios de esta provincia. Y supuesto lo que ya se dijo del sitio, fundación y edificio, y del número de sus religiosos, que parece ser material de este colegio; pero seguiremos ahora especificando sus partes esenciales y ocupaciones de servicio de Dios en que continuamente se emplean lo padres, hermanos que residen en él.
Ejecútanse pues en el Colegio de Lima todos los ministerios que en las casas profesas nuestras de Europa, como son: pláticas, sermones, ejemplos, disciplinas, confesiones, comuniones así en la Iglesia como en las plazas, cárceles y hospitales, en diferentes días en la semana, comenzando por los indios morenos y niños de las escuelas y acabando en los españoles, sin diferencia de igualdad, en la caridad de todos y para con todo. Y con esto
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