Capítulo 9. piden los padres el despacho para la navegación del mar del sur 
todos los gastos, hízose así y cuando vinieron a las cuentas hubo diligencia acerca de algunas expensas porque entre otras pedía el padre en virtud de la cédula se pagase el alquiler de la casa que había tomado en Puertobelo por el tiempo que allí estuvimos. Pero al fin esta y otras diferencias compuso la Real Audiencia de aquella ciudad, aunque no tan a favor de los padres que se remediase la necesidad del todo y pagasen lo que se había gastado enteramente.
Sucedió mas que no pudieron aviarse en los navíos de la Armada Real que son siempre los primeros que se despachan para subir a la ciudad de los Reyes y hubieron de aguardar otra embarcación. Viendo esto los padres y que la partida no había de ser tan en breve, deseosos de coger algún fruto de sus trabajos fueron cuatro de ellos a una misión de unos pueblos comarcanos entre tanto que llegaba el tiempo de poder embarcarse y porque de su jornada se hará capítulo aparte dejándolos ahora en su misión diré lo que se concluyó acerca del despacho.
Habiéndose partido la armada quedaron pocos navíos para el Perú muchos pasajeros y gran cantidad de mercaderías, por esta razón se proponía a los padres una de dos cosas o dividirse en los navíos mercantes que subían a Lima o embarcarse todos en una fragata que les ofrecían los oficiales reales, consultóse el caso y deseando ir solos y juntos para poder con mayor recogimiento y sin estorbos ejercitar los ejercicios de la religión y también porque a parecer de muchos pilotos y otros
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