Capítulo 7. llegan a Puertobelo y del viaje hasta la ciudad de Panamá

Cuatro días después de nuestra flota llegaron a este puerto de Cartagena los galeones de armada que cada año vienen por la plata, que aunque salieron quince días después, no les llevamos más ventaja, por venir ellos a la ligera y nosotros con las naos cargados de mercaderías de las cuales se desembarcó buena parte, porque la plata de esta ciudad es de gran consumo y contratación con todo el nuevo Reino. Y a los ocho de julio el Marqués de Cadereita, general de la armada y la flota juntos nos hicimos a la vela para S. Felipe de Puertobelo, que dista como ochenta leguas, las cuales se navegan en diez días y así tomamos el puerto y dimos fondo un viernes dieciocho del mes, término y fin de la navegación del mar del norte.
Es Puertobelo bello puerto y el más cerrado que se conoce en las Indias y su boca tan estrecha que esta muy guardado así por su angostura como por los fuertes que tiene en ella con mucha artillería. El pueblo es pobrísimo de las cosas necesarias y todo cuanto a menester se trae de fuera y por esto vale todo muy caro. Una casa de tablas (como todas lo son) que contiene una sala grande y dos o tres aposentos con un almacén o bodega baja, gana de alquiler por veinticinco o treinta días que concurren allí los mercaderes de España y del Perú, mil y doscientos ducados de Castilla mas o menos, conforme a los tiempos. La feria suele durar a veces no más de quince días y en ellos se contratan ocho, y nueve millones. Y en esta ocasión que cayeron muchos enfermos
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