Capítulo 6. prosíguense las cosas de Cartagena

asida a la cáscara en vez de corazón encierra dentro en si cierta agua o licor dulce, fresco y sabroso, que se bebe. La carne quieren que sepa a las almendras y verdaderamente sirve sin diferencia alguna para lo que ellas son.
De pescado es abundantísima y entre otros notables lo son el Manati y las tortugas y de estas hay una especie que llaman Icoteas iguálanlas a la carne y tendrán comúnmente comida cuanto una gallina. Las tortugas suelen ser tan grandes, que con dos de ellas dan ración a un galeón de trescientos hombres. Péscanlas los indios con arpones y teniéndolas dentro de la canoa les calafatean la herida porque no se desangren y las puedan vender vivas.
El Manatí no es pescado tan familiar cómese lo magro del y sabe a ternera y de su grasa que tiene mucha se aprovechan para quemar en las luces como aceite de ballena, hay los de veinte pies en largo y la mitad de ancho, la cabeza semeja a la de un buey el rostro muy sumido y la barba muy corta y los ojos pequeños dos como aletas en los hombros los pies tiene redondos con cada uno cuatro uñas parecidos a los del elefante, que también sale a tierra y anda, no tiene escamas sino pellejo muy duro y poblado de algunos pelos pardillos, toda su figura en junto es como un odre, las hembras paren como vacas y con dos pechos * que tienen amamantan la cría. Francisco López de Góngora, escribe en su Historia de las Indias, que en la isla Española, tuvo el cacique Camarate, un manatí de estos tan domesticado y tratable que se subía encima y navegaba sobre la laguna, que si esto fue así no parece tan áspero de creer el caso de Arión y el delfín que refiere Heródoto en el libro primero.
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