Capítulo 2. de las navegaciones a las Indias y ejercicios en que los Padres ocuparon la suya

que el Señor iba disponiendo para llevárselo al cielo en saltando en tierra, este gastaba el tiempo en lección espiritual y oración visitaba y regalaba a los que caían enfermos examinaba su conciencia dos veces al día, hablaba poco y confesaba a menudo, disciplinábase, vestía cilicio, y humillaba su carne con ayunos, en fin, llevaba intento de entrarse en religión llegando a Lima, cuando saltamos en Puertobelo, sin estorbarle los negocios que tuvo muchos, en la feria, proseguía en sus ejercicios devotos y comulgaba cada ocho días. Quiso nuestro Señor premiar estos fervorosos principios como si hubiese conseguido los fines de la perfección llevándoselo de enfermedad y recibidos los sacramentos y habiendo hecho testamento en que manifestó su devoción y buen afecto a la Compañía de Jesús, pues mandó, casi la mitad de su hacienda, para ayuda a fundar un colegio en su tierra, sin otras muchas limosnas y mandas que repartió en obras pías, llamábase Martín de Araúz y era vizcaíno natural de Oñate.
Capítulo 3. de la fiesta que hizo la flota habiendo pasado las Canarias y algunas obras de caridad que ejercitaron los Padres
Navegaba la flota por el tormentoso golfo de las Yeguas con vientos sudoeste poco favorables a nuestra navegación, cuando a diez días de ella vimos las islas Fortunadas de los antiguos distantes mil y doscientas millas de Cádiz y por autoridad de Seboso y Tuba referidos por Solino y Plínio, nombradas Funonia
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