Capítulo 9. De la tormenta que pasaron en el Golfo de León y otros trabajos hasta España

por infinitos males; pero fueron estas razones dichas a hombre sin sentido, porque precipitado donde las tinieblas de su obstinación le llamaban, respondió con un falso y mentiroso no puedo, por un verdadero no quiero, llevando por castigo de su apostasía el justo enojo y desamparo del común señor.
Capítulo 10. Del viaje desde Alicante a Sevilla
Decía Antíphanis referido de Estobeo, en el sermón cincuenta y ocho, que para ir adonde por la mar se pueda en una yugada, es mejor y mas seguro caminar por tierra cien estadios, pero si el los hubiera de andar a pie, y con la incomodidad y flaqueza que los padres llegaron a la ciudad de Alicante, que ya lo juzgara por trabajoso igualmente y no tuviera a mal volverse a embarcar en la nave, que luego entró en aquel puerto con su compañera, a más de que también la necesidad obligaba a embarcarse los padres, al cabo de ocho días, que estuvieron rehaciéndose algo los sanos y convaleciendo los enfermos, y las naves aderezándose y proveyéndose de los aparejos y matalotaje necesarios, salieron en demanda del cabo de Palos, y al segundo día se les juntaron otros dos bajeles ingleses, que navegaban la misma derrota, y los cuatro en conserva y con buen tiempo, habiendo doblado el cabo y puestose en el paraje de Cartagena, de Levante, descubrieron siete navíos que por diferenciarse en el velamen y en el galeno de los vasos, los juzgaron por septentrionales y
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