Capítulo 8. Parten los de Sicilia a Roma, alcanzan al padre procurador en Hostia, navegan hasta Génova adonde se les juntan los religiosos de la provincia de Lombardía

trataron luego del despacho y partida para España, y se determinó que fuesen todos juntos, así los que iban a la provincia de México, como los que venían a esta del Perú, en un navío Flamenco que a la sazón había cargado la mercadería para el puerto de Cádiz.
A este tiempo, llegaron a Génova los tres compañeros señalados de la provincia de Lombardía, con los cuales se juntaron todos los que habían de venir de Italia, cosa que fue de grandísimo gusto, para el padre procurador y para todos los que se habían de embarcar. Hasta los padres de la compañía, de aquella rica y poderosísima ciudad, lo atribuían a buena dicha de su Colegio, el haberlos hospedado y visto a todos juntos, que fue con grandes muestras de amor, para con los huéspedes y así el día de la partida salieron muy acompañados de los padres y hermanos que no los dejaron hasta al navío, el cual tuvo también compañía de otro Flamenco, que iba a Cartagena, de levante bien armado y con muchos pasajeros con que se hacía mas segura la navegación. Aguardaban entre ambos, el fresco del Alba, para que dando ella principio al día, le diesen también a la jornada; mas conminados a medianoche, de un favorable viento, dando el último vale a las delicias de Italia, se soltaron del puerto y comenzaron a navegar para España.
Capítulo 9. De la tormenta que pasaron en el Golfo de León y otros trabajos hasta España
Navegaron el siguiente día con viento fresco y
[continua en página 46] |