Capítulo 5. De las navegaciones y viaje del Perú a España con el tesoro de las Indias

capitana y Almiranta de esta flota, no son de menos fuerza que cualquiera de los galeones, y son navíos mucho más grandes, armados de gentil artillería y con doscientos infantes, hombres de mar y artilleros diestros y por eso va en estos dos navíos la plata de Nueva España, las demás naos de flota llevan añil, cueros, grana y palo de Brasil.
Detiénese la armada en este puerto, ocho o diez días, y en ellos se reparan algunos navíos por ser allí la madera a propósito, tómase agua y matalotaje que lo hay muy bueno y cómodo y muy abundante y con esto se hacen a la vela los galeones y entre ambas flotas, con otros navíos agregados, que serán por si sesenta a setenta velas, todas a orden del general de los galeones cuya capitana y Almiranta llevan estandarte real solamente, Desembocan la canal de Bahama, al tercero o cuarto día, no sin recelo de algún peligro por las continuas tormentas de aquel paraje causadas del encuentro y concurso de los mares Atlántico y Etiópico, que corriendo furiosamente hacia á Tierra Firme en las Indias de Mediodía y no hallando salida, pasan con gran furia entre Yucatán y Cuba, y entre Cuba y los Lucayos (que son islas cercanas a la de la Habana) con que vienen a hacer esta canal, y esta es la razón porque las corrientes son tan recias que aunque el viento sea favorable los navíos se embocan con dificultad.
Desembocados suben a buscar altura, de cuarenta y a veces cuarenta y tres grados y reconociendo las islas terceras ponen las proas a España y a los cuarenta y seis o cincuenta días concluyen con esta última navegación que todas ellas duran con feliz viaje, seis meses,
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