Capítulo 5. De las navegaciones y viaje del Perú a España con el tesoro de las Indias

pesos y al respecto los ranchos y camarotes.
Desde la Ciudad de Puertobelo de donde en menos de un mes salen despachados, navegan los galeones y flota de vuelta de Cartagena y suelen tomarla en ocho o diez días, aquí recogen en oro del Nuevo Reino de Granada y de la ciudad de Zaragoza, la plata de Mariquita y gran suma de esmeraldas de la ciudad de Musso y provincia de Popayán, con perlas de la Margarita y del río de el Hacha, junto con otra buena cantidad de reales procedidos de los derechos de los esclavos negros, que los portugueses navegan de los ríos de Guinea, reinos de Angola y Congo, para venderlos en el Perú y hácese la primera escala de ellos en Cartagena y es la imposición de cada esclavo, sesenta y seis reales de a ocho, y el número de los que se traen cada año, suele pasar de cinco mil entre barones, mujeres y muchachos.
Despáchase la armada de Cartagena en cuatro o cinco días, y con ella y la flota algunos navíos, otros cargados de palo de Brasil y cueros de ganado mayor, (de que hay gran multitud en Tierra Firme) y hacen su viaje en quince días a la Habana, isla en el mar del norte, en veinte y dos grados y medio de altura. Este pedazo de navegación se juzga por lo de más riesgo respecto de los muchos bajíos, islas despobladas, e islotes, que se ofrecen en aquel paraje.
En el puerto de la Habana, que es de los mejores que tiene su Majestad, en ser capaz y seguro, continuamente está la flota de Nueva España aguardando que lleguen los galeones cerca de veinte días. La
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