Capítulo 4. Del cuidado de los padres de la Compañía en remediar el daño referido, y del medio que escogieron

caridad y cuidado acudiesen a la enseñanza de gente tan engañada e ignorante, porque demás de ser los curas pocos, habiendo en algunas partes sólo un doctrinero, para seis y siete pueblos, no a todos les mueve el cuidado que debe apacentar sus ovejas y pueblos, hay en donde no ven a su cura, si no es dos veces al año, y esto al tiempo de pagar los diezmos y recibir las ofrendas llegando la codicia donde no alcanza la piedad.
De aquí nace que en todos los pueblos de Indios se hallan pocos que sepan el catecismo y los más no entiende lo que dicen, y así, cuando pequeños, saben algo de la doctrina y cuando viejos no saben nada y los que saben muy poco del resto es mezclado de muchos errores nacidos de que se encomienda la enseñanza de los feligreses a algunos muchachos, no queriendo ocuparse siempre personalmente en cosa tan loable y de tanto provecho y a que tienen tanta obligación y dado que los padres de la Compañía y otros religiosos suplen parte esta falta con sus muchas misiones, catequizando, predicando y confesando todavía por haber sido pocos, respecto de tanta multitud y distancia de pueblos, y por verse obligados a no detenerse mucho en cada uno de ellos para que participen todos del fruto de sus trabajos, en partiéndose los religiosos, vuelven luego los indios a su maldad primera, no solamente por su natural inconstancia mas también por las continuas pláticas y exhortaciones, de innumerables ministros y sacerdotes de su idolatría, que en todos tiempos los vuelven a las supersticiones si ya las dejaron por aquellos días breves de los sermones y pláticas de los padres.
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