Capítulo 2. De la idolatría antigua de los Indios del Perú.

de aquel riquísimo imperio que por espacio de cuatrocientos años en doce Reyes, sucediendo hijos a padres, se fue continuado y extendiendo por mil y trescientas leguas de tierra prolongada pocas menos.
Pero añaden los indios que estos reyes fundadores, marido y mujer, eran hermanos hijos del sol y de la luna enviados del cielo para que dijesen leyes a las gentes y les enseñasen a labrar y sembrar los campos, cultivar y beneficiar los árboles, criar y apacentar ganados y a gozar del fruto de todas esas cosas, viviendo como hombres racionales y no en la selvatiquez en que antes y quitándoles de aquella ciega idolatría primera, en que antes vivían tan ignorantes que no hubo planta, ni animal, ni ave, ni pescado, por soez y asqueroso que fuere, a que ellos no tuviesen por Dios hasta idolatrar las cosas no sensibles, ni vegetales, como elementos y piedras, sin atender mas de tener cada uno sus diosillos* diferentes. Pero que mucho hiciesen tales adoraciones gente que no alcanza letras, pues la sabiduría de Grecia y el docto Imperio Romano se empacaron en iguales desatinos y aún mayores mucho, y en las divinas letras consta que hubiese Dios de moscas, pues Belzebud se interpreta vir muscarum y el ídolo Belphegor, simulacro de ignominia, porque phogor es lo mismo que el Dios Priapo de los latinos.
//*Diocesillos
Sacrificaban pues, los bárbaros de Perú, a sus ídolos, mieses y animales generalmente, y algunas provincias hombres y mujeres, hasta los propios hijos. De esta cruda fiereza y bestial estado, dicen que sacaron aquellos dos hermanos a los Indios incultos de aquella gentilidad primera, en la cual como
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