Capítulo 1. De la razón de este viaje y causa de enviar la provincia del Perú por sujetos a Europa que son la idolatría, y necesidad espiritual de los indios.

tierra de promisión de la Iglesia Católica. Las sustentasen con la leche del conocimiento de las cosas de Dios y con la miel de su divino amor y no se descuidaron los ministros del Señor en la guarda y sustento de sus ovejas con el pasto de la doctrina y predicación evangélica antes con una contienda y porfía santa,así los religiosos de las cuatro cinco órdenes, Predicadores, Menores, San Agustín, la Merced, y la Compañía, que son las que solamente hasta ahora han pasado a poblar en el Perú, como los demás sacerdotes seculares, sin perdonar a ningún trabajo han procurado con grande ánimo y esfuerzo cultivar la viña, que Dios puso en sus hombros, regando sus tiernas plantas con el agua de la divina gracia por medio de los sacramentos, y fomentándolas con la lumbre de la verdad y conocimiento del verdadero Dios para que produjesen con esta cultura frutos de vida eterna.
Ni tenían por vano su trabajo y cuidado, porque veían con grande gozo y alegría de sus almas, que las que poco antes perdidas en la gentilidad y vana idolatría e ignorantes de las cosas de la fe, y del camino de su salvación, reverenciaban a quien no debían, adoraban ya al parecer al verdadero Dios, frecuentaban su Iglesia, confesaban sus culpas y obedecían a sus pastores haciendo finalmente en lo exterior lo que hacen los buenos y fieles cristianos. Y dado que todavía quedaban algunos rastros de su antigua superstición, o por mejor decir, volvían a brotar de nuevo de las raíces al parecer cortadas, no les daba mucha materia de sentimiento, juzgando que como vervenos tiernos los iría chapodando fácilmente el cuchillo de la palabra
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