Versión Versiculada, por E. Sola

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· Apéndice a esta versión:
Las actualizaciones totales han sido mínimas: además por “demás”, acerca por “cerca”, un les por “los” y un lo por “le”, un que por “quien”, un mal por “más”, y poco más; la palabra “visco” se convirtió en bizco y “sesto” en sexto; unificamos “guaca” y “huaca” en guaca, así como Caribdis (“Charybdis”, en una ocasión); un Tiber por “Tibre”, y “Tropia” y “Messina” quedaron Tropea y Mesina. Y no hubo falta de más, salvo los números ordinales de los capítulos –IIII se convierte en IV— y las cifras referidas a días de la semana o a los años, que se pusieron en número.
La puntuación, simplificada al máximo, ayuda con la versiculación a que el texto se esponje y embellezca, sin duda, y añadimos algunas mayúsculas a veces de manera caprichosa, pero siempre para resaltar la importancia del concepto mismo en el relato o su hallazgo expresivo. Al final, también me pareció oportuno resaltar con mayúsculas Ocasión y Necesidad, compañeras cervantinas de la diosa Fortuna, y esta palabra misma aunque fuera en el sentido de catástrofe marítima. La enumeración de esas palabras puestas en mayúsculas es un pequeño poema en si misma, que ensayamos como un juego más:
Avisos, Corona, Doctores Santos, Patrias, Mundo, Dios Nuestro Señor,
Majestad Católica, Provincial, Reino, Casa, Compañía,
Virrey y Arzobispo o Arzobispado, Visitadores, República,
Guacas, Curaca –o señor de vasallos—, Ingas y Rey Inga,
Dioses, Tradición y Memoria, Imperio, Sol y Luna,
Phogor –como Príapo—, Comentarios Reales, Dios Ánima del Mundo,
Madre Luna, Iris o Arco del Cielo, Sierra Nevada,
Trinidad y Una Deidad, Punchao –o sol—, Malkis –o cuerpo de Curaca—,
Canopas, Iglesias, Layca –o hechicero—, Protector,
Demonio –o Cápac—, Príncipe de las Tinieblas, Infierno, Lobo Infernal,
Divino Pastor, Su Majestad, Provincias del Perú, Tesoro o Tesoro del Perú,
Tierra Firme, Armada Real, Mar del Sur, Carrera de las Indias,
General de la Armada del Mar del Norte, Naos de Flota, Real Hacienda,
General de los Galeones, Capitana o Almiranta, Indias de Mediodía,
Flota de Nueva España, Procurador General, Provincial, Madre de Dios,
Divina Majestad, Santísima Madre, Natividad, galeón El Buen Jesús,
Galeón del Rey, Vicario General de la Religión, General,
Casa y Religión –como orden religiosa—, Colegio, Puerto de su Colegio,
Transformaciones –por las Metamorfosis de Ovidio—, Casa de mi Padre,
Alba, Fortuna, Ocasión y Necesidad, Corte, Estrecho,
Monte Santo de Granada, Romano Pontífice, Universo, Claustro,
Apóstol de Alemania, Príncipe Secular, Palacio, César del Imperio, Electores del Imperio, Diputado, Magistrado, Rector, Occidente…
Un curioso ejercicio poético para dejar discurrir la imaginación y captar más ampliamente un posible punto de vista de un gran narrador.
· Geronimo Pallas, un gran narrador
Porque el jesuita calabrés Gerónimo Pallas es un gran narrador. Nacido en los duros años de la Conjura de Campanela en Reggio Calabria, es apenas veinteañero cuando escribe en Lima este relato de su viaje, lleno de disgresiones tanto de erudición como de narrador vivaz y un punto ingenuo –y ahí reside uno de los encantos mayores del texto resultante—, así como, aquí y allá, lleno de “discursicos cristianos” que habrían provocado la sonrisa del mismo Cervantes si hubiera podido leerlo. Pallas quiere convertir su evocación literaria en Literatura de Avisos, y así fue leído incluso por sus compañeros de Lima que consideran el texto publicable, entre otras razones, precisamente por eso. Avisos –Advertencias, como reza en el título mismo— tanto espirituales como avisos del siglo o, de manera más o menos consciente, de interés para todos, sobre los viajes mismos y sus peligros y necesarias precauciones, sobre la realidad colonial americana o sobre la pasión aventurera y misionera de sus correligionarios.
El juicio negativo de Mucio Viteleschi sobre el texto de Pallas –hubiera sido mejor que hubiera dedicado el tiempo de escritura del texto al estudio— tal vez se basara en esa visión fresca del joven autor ante la realidad que convierte la pieza literaria más en aviso que en discurso, y por ello nos parece más interesante hoy. Sólo en los catorce capítulos del libro primero que presentamos aquí hay fragmentos muy buenos para ensayar ese arte de la fragmentación tan necesario en este tipo de textos literarios desbordantes de posibilidades expresivas.
En concreto, para el Archivo de la frontera, ensayaré tres fragmentos unitarios de particular interés, uno sobre “Nadadores”, otro un espléndido “Viaje a Inglaterra” y, finalmente, otro sobre “Los libros de plomo del Sacromonte”, una agradable sorpresa ese encuentro en este texto.
Enhorabuena a Paulina Numhauser y muchas gracias al mismo tiempo por esta brillante inauguración de Grandes Fuentes en el Archivo de la frontera, E.Sola.
· Índice de los capítulos del Primer Libro:
Capitulo I.
De la razón de este viaje
y causa de enviar la provincia del Perú por sujetos a Europa,
que son la idolatría y Necesidad espiritual de los indios.
Cap. II.
Dde la idolatría antigua de los indios del Perú
Cap. III.
De la idolatría y supersticiones
que en estos días se han descubierto en los indios.
Cap. IV.
Del cuidado de los padres de la Compañía en remediar el daño referido
y del medio que escogieron.
Cap. V.
De las navegaciones y viaje del Perú a España, con el Tesoro de las Indias.
Cap.VI.
Del viaje a España que hizo el Padre Procurador del Perú el año de 1614.
Cap.VII.
Llega el padre Procurador a Roma,
señálanle los compañeros que ha de llevar consigo al Perú,
dispónense para el viaje los de Sicilia.
Cap.VIII.
Parten los de Sicilia a Roma,
alcanzan al padre Procurador en Hostia,
navegan hasta Génova, donde se les juntan
los religiosos de la provincia de Lombardía.
Cap. IX.
De la tormenta que pasaron en el Golfo de León
y otros trabajos hasta España.
Cap.X.
De el viaje desde Alicante a Sevilla.
Cap.XI.
Señálanse cuatro padres de Alemania para las Indias
y causan grande moción en toda aquella provincia.
Cap. XII.
De la ciudad de Ingolstandio
y de otras Universidades que están a cargo de los padres de la Compañía.
Cap. XIII.
Del viaje de Ingolstandio hasta la ciudad de Dunquerque.
Cap. último.
Júntanse los padres de Alemania con los de Flandes
y salen de Dunquerque para España.
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