·Breve comentario sobre la lengua latina empleada por Pallas en el manuscrito

Por: Giorgia Ficca
Universitá di Bologna
Primeramente debo precisar que las consideraciones que voy a exponer a continuación se refieren por ahora, solamente a una parte del manuscrito, desde el I al III libro inclusive y se refieren específicamente al análisis de la lengua latina empleada por G. Pallas en su obra. Este es un estudio preliminar y me reservo la posibilidad añadir eventuales correcciones posteriores en las partes que por ahora han quedado inciertas. Espero hacer un juicio final más exhaustivo al finalizar el trabajo.
Una vez precisado esto en lo que se refiere a la anàlisis hecho hasta ahora puedo decir que nos encontramos frente a un latin eclesiàstico del siglo diecisiete que carece de esa varietas clàsica la cual provocaba la motio animorum. Tràtase, en efecto, de pocas frases intercaladas en un texto escrito en español, las cuales en su mayorìa tienen que ver con pasajes de autores como Oracio, Diodoro Sículo, Abraham Ortelio, Arias Montano, o con transcripciones de Isaìas, san Marcos y San Agustìn, o bien son citas de pasajes del Concilio Limense y de bulas papales y con locuciones usadas corrientemente como por ejemplo los proverbios de los antiguos.
A veces se encuentran pequeños errores, como la falta de algunas letras en las palabras o la confusiòn de las desinencias de las formas verbales, o màs bien el uso del subjuntivo exhortativo en la segunda persona plural, mientras el latìn clàsico admitìa sòlo las terceras personas singular y plural o la primera persona plural. Pero al mismo tiempo se usan también peculiares sutilezas tipicas de los autores clàsicos, como la forma contraida de los tiempos del perfecto, o el verbo “ser” submitido.
Una peculiaridad del léxico de Pallas es el empleo de palabras geogràficas no comunes, que toma de la terminologìa clàsica, por ejemplo Sevilla la denomina “Hispali”, pero a su vez forja también neologismos.
Por ejemplo, la palabra “Hesperionceras” la hace derivar de la palabra latina “Hesperia” la cual significaba “tierra de occidente” (con la que se entendìa Italia respecto a Grecia, o sino España respecto a Italia). Pallas, sin embargo, atribuye esta locuciòn a las tierras del Cabo de Buena Esperanza, (en el corno de Africa), extendiendo de tal manera el concepto de Occidente.
En fin, màs allà de estas consideraciones formales, quisiera evidenciar el hecho que en algunos pasajes, las frases en latìn de Pallas suenan como expresiones sibilinas que parecen remitir a otros significados. Me refiero por ejemplo a la frase “transire vadum cymba” que significa literalmente “cruzar el vado con el bote”. La palabra “cymba” en la antiguedad se podìa emplear también en sentido figurado como “cymba ingenii” es decir “barquichuelo del ingenio”. No olvidemos que también Dante Alighieri en el II canto del Paraiso compara el intelecto a la “piccioletta barca”. La misma palabra “vadum”, “vado” si se usa en la expresiòn “in vado esse” significa metafóricamente “estar fuera de peligro”.
Con lo cual a la luz de estas explicaciones, si volvieramos a leer la frase “transire vadum cymbra”, podrìamos leer simbòlicamente el llamamiento “esquivar el obstàculo con el ingenio”. He notado que hay otras frases de este tipo como por ejemplo “el codicioso se topò con Scilla, evitar Cariddi” o bien, “ a los hombres que Dios ama, en Sevilla concede alojamiento y sustento” y pienso que sería interesante profundizar el significado de ciertas locuciones para entender si Pallas, valiéndose de la lengua latina, en realidad estaba empleando un metalenguaje, o si son simples coincidencias.
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