Y como Cide Hamete le vaticina a su pluma al terminar de escribir el Quijote, algún día, “después de luengos siglos” vendrán unos “presuntuosos y malandrines historiadores” dispuestos a “descolgar” plumas de sus “espeteras” y “profanar” en este caso, Grandes Fuentes: crónicas y escritos prohibidos y silenciados por las redes oscuras de las intereses institucionales, de los egoísmos o de la mala suerte.
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