ODISEO: Nadando de vuelta a la casa conyugal, a la tierra patria. Notas de lectura para Nadadores

Descripción / Resumen:

Odiseo y Penelopea-John Flaxman-1805

Odiseo y Penelopea-John Flaxman-1805

HOMERO: ODISEA

Traducción de Luis Segará y Estalella.

Madrid, 1960, Aguilar.

Los dibujos de John Flaxman, de la edición de Londres de 1805.

 

 

¡Heraldo! ¿Por qué se fue mi hijo? Ninguna necesidad tenía

de embarcarse en las naves de ligero curso,

que sirven a los hombres como caballos por el mar y atraviesan

la grande extensión de agua. ¿Lo hizo acaso

para que ni memoria quede de su nombre entre los mortales?

(Rapsodia IV. Lo de Lacedemonia.

Penelopea, ante el heraldo Medonte (p.108)

 

El inicio de la Odisea (“Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio…) es un puro canto a la providencia de los dioses que se reúnen para ver qué hacer con un Odiseo, amado por muchos de ellos, sobre todo Atenea, pero al que Poseidón – Posidón en esta traducción clásica de Segará y Estalella – persigue con saña. El texto, ya fijado en el siglo VI a.e.c., está dividido en XXIV rapsodias y las primeras se dedican a glosar el viaje de Telémaco, el hijo del protagonista, en busca de noticias de su padre, al que siguen esperando aunque hace veinte años ya que falta de su casa. Hasta la rapsodia V no aparece el protagonista, retenido por Calipso en su isla pero con ganas de regresar a su tierra. Y es en ese episodio en donde aparece la figura del Nadador, guía retórica de estas notas de lectura.

 

 

LA SALVACIÓN A NADO

 

(Rapsodia V, La balsa de Odiseo, pp. 127-134)

 

Tras ayudarle Calipso a construir una balsa, en pleno viaje, Poseidón le envía una tempestad que le hace zozobrar y sale nadando hasta la balsa; luego la abandona por consejo de Ino Leucotea, quien le da un velo para que le ayude y proteja sobre las olas; así, nadando alcanza la tierra de los feacios con la ayuda de un río y se recupera en tierra:

 

[…] vino una grande ola que desde lo alto cayó horrendamente sobre Odiseo

e hizo que la balsa zozobrara. Fue arrojado el héroe lejos de la balsa,

sus manos dejaron el timón, llegó un horrible torbellino de mezclados vientos

que rompió el mástil por la mitad, y la vela y la entena cayeron en el ponto

a gran distancia. Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido,

que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas

y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divina Calipso.

Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga

que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas, aunque fatigado,

no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas,

la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte.

El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente.

Del mismo modo que el otoñal Bóreas arrastra por la llanura unos vilanos,

que entre sí se entretejen espesos, así los vientos conducían la balsa por el piélago,

de acá para allá: para que se la llevase,

y en otras ocasiones el Euro la cedía al Céfiro a fin de que éste la persiguiera.

 

Pero vióle Ino Leucotea, hija de Cadmo, la de pies hermosos,

que antes había sido mortal dotada de voz, y entonces, residiendo

en el fondo del mar, disfrutaba de honores divinos. Y como se apiadara de Odiseo,

al contemplarle errabundo y abrumado por la fatiga, transfiguróse en mergo,

salió volando del abismo del mar y, posándose en la balsa construida

con muchas ataduras, díjole estas palabras:

 

Ino.- ¡Desdichado! ¿Por qué Posidón, que sacude la tierra,

se airó tan fieramente contigo y te está suscitando multitud de males?

No logrará anonadarte por mucho que lo anhele. Haz lo que voy a decir,

pues que figuro que no te falta prudencia; quítate esos vestidos, deja la balsa

para que los vientos se la lleven y, nadando con las olas, procura llegar

a la tierra de los feacios donde la Parca ha dispuesto que te salves. Toma,

extiende este velo inmortal debajo de tu pecho, y no temas padecer,

ni morir tampoco. Y así que toques con tus manos la tierra firme, quítatelo

y arrójalo en el vinoso ponto, muy lejos del continente, volviéndote a otro lado.

 

Dichas estas palabras, la diosa le entregó el velo y, transfigurándose en mergo,

tornó a sumergirse en el undoso ponto y las negruzcas olas la cubrieron. […]

 

ODISEA y Ulises nadador-2019

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Ficha Técnica

  • Temática: La Odisea de Homero es una pieza literaria excepcional para encontrar en ella nadadores, en este caso el propio Odiseo, de vuelta a casa, a la tierra del padre y al palacio conyugal...
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  • Zona geográfica: África,Mediterráneo,Eurasia
  • Cita Bibliográfica: HOMERO: ODISEA. Traducción de Luis Segará y Estalella. Madrid, 1960, Aguilar. Los dibujos de John Flaxman, de la edición de Londres de 1805.
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Profesor de Historia Moderna de la Universidad de Alcalá.

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