I. SIGUE EL ENSAYO... BUCEO 1.
No son los tiempos unos...
Tiempo ven...
Tiempo vendrá...
Por ello
el narrar / exponer "como en profecía..."
Si no siempre el curioso resultará impertinente por su curiosidad --y
ahí la historia de la ciencia es concluyente--, parece que uno de los
rasgos definitorios del humano / humanoide es la curiosidad.
De ahí podría concluirse que el hombre está condenado
/ definido por la curiosidad y por lo tanto por el azar.
De ahí --más aún-- la posibilidad
de libertad.
"¿
Fuimos acaso apenas más que soldados de fortuna
de los Habsburgos?" --pregunta retórica y naïf,
para un deseable cambio de tercio. Curiosidad: éxtasis
o...
El control del diseño de una narración.
Cul de sac: fondo /culo de saco. Sin salida.
Bucle o
falso
bucle o
nada.
La curiosidad como estado de ansiedad ante una amplia
gama de posibilidades, a cual más sugestiva, y más
cuanto más posible / realizable. Extasis o condena.
¿Tal vez uno de los límites / fronteras
de la insaciabilidad?
II. EN EL BALBUCEO 2.
"Es necesario que no se exprese"
--esa podría ser la formulación básica
de la intransigencia, que llevada al poder estará sin
duda en la raíz de la violencia. La gran tentación
/ inversión inquisitorial.
Iluso
y bobo. Así me siento.
Me sorprende mi previsible destino,
me resulta extraño, como si fuese ajeno,
aunque sé que no. Todo sigue siendo
muy interesante.
Inamobilidad aparente de la realidad o imperceptible al
menos. Frente a esa insaciabilidad de posibilidades.
Vértigo de los límites / frontera. Hay que
tomarse con calma un "libro". Tengo muchas ganas.
Pero me contengo.
Una narración en el límite de las posibilidades,
a la que nunca se la pueda tildar de tendenciosa o escorada
hacia, sino sólo de liminar, al mismo tiempo que
narración de discurso objetivo, en la medida en
que un discurso lo puede ser. Una narración que
no alaba o juzga o enfatiza, sino que expone, despliega,
normaliza las posibilidades de un discurso... objetivo.
Un pequeño delirio.
Para retomar el tino --pues el hilo conductor y objeto
de este ensayo, ya no se sabe si poemático o qué,
pretendía ser en torno a "el curioso impertinente"--,
debo virar. Y viro.
III. BUCEO EN EL BALBUCEO 3.
"No son los tiempos unos". Lucidez del anciano
ya y sabio Cervantes, en uno de sus textos liminares, en
vísperas de su muerte ya presentida con claridad.
"Tiempo vendrá,
quizá
El
reino del azar,
la luz tenue de la
posibilidad de
libertad
donde
Un "dónde"
temporal y,
al mismo
tiempo, un
"dónde" como
lugar histórico,
tal Florencia
por ejemplo,
para no irnos
a un "dónde"
más lejos o por
las ramas.
--anudando este roto hilo--
diga lo que aquí me falta
y lo que sé convenía". Los rotos hilos de las historias inconclusas, interrumpidas
o dejadas en suspensión de juicio, los fragmentos
con varias posibilidades de continuación, con variables
posibles según los "dóndes" y los
tiempos, según un tiempo que ha de venir y continuar
--con su "quizá" incluido, con ese azar
que pudiera adivinarse tendente hacia lo que el autor (Cervantes)
sabe que convenía o así--, continuar como
hacer progresar o discurrir en una dirección, un "dónde" en
este caso ya plenamente lugar, plena historicidad.
Que --a veces-- puede calcularse desde una teoría
literaria que prime la perspectiva --ese magno hallazgo
en su dimensión espacial y temporal--, "como
en profecía".
¿En qué "dónde" espacio-temporal
el autor sabe que convenía --que convendría--
decir o concluir algo que no dice y concluye en ese tiempo
--"dónde"-- suyo en el que está escribiendo,
y en el que se leerá lo que está escribiendo?
Una conclusión actual --actual como "dónde" diferente
al presente de un Cervantes que escribe-- ya entonces el
autor Cervantes sabía que iba a ser posible que
fuera diferente a la conclusión que convenía
a su tiempo mismo --su "dónde" plenamente
histórico--, que es la que sin duda había
de dar a la historia de numerosos hilos tejida que es "El
curioso impertinente". Una conclusión abierta,
sin duda, en lo profundo, que en su tiempo había
de terminar en tragedia terrible, pero que el autor sabe
que en otra circunstancia temporal --otro "dónde"--
podría convenir --podría ser, por lo tanto--
otra la conclusión. "Tiempo vendrá donde
diga lo que aquí me falta"; y el autor dice
que lo dirá "anudando este roto hilo",
los aspectos no dichos o silenciados, o bien los imposibles
de decir en ese "dónde" desde el que
escribe.
Nuevamente la reiteración: la profecía concebida
como un desborde del sentido común, y cálculo.
IV. EL CURIOSO IMPERTINENTE: EL TEXTO 1.
Es en la Florencia --como lugar y "dónde" temporal--
de la civilidad en donde Cervantes quiere situar esa magna
historia de amor trinitario que es el armazón o
la estructura básica en la que se desarrolla esa
insaciabilidad liminar del doblemente amante Anselmo, la
curiosidad que, en ese momento histórico --en ese
tiempo-- resulta impertinente.
Insaciabilidad impertinente. Drama que pudiera
devenir tragedia o gloria gozosa. Sin duda, según
los tiempos, que no son Unos.
PRIMER BLOQUE NARRATIVO: PERSONAJES DE LA HISTORIA DRAMA.
En Florencia
--ciudad rica y famosa de Italia,
en la provincia que llaman Toscana--
vivían Anselmo y Lotario,
dos caballeros ricos y principales.
Y tan amigos que --por excelencia y antonomasia--
de todos los que los conocían
los dos amigos eran llamados.
Eran solteros,
mozos de una misma edad y de unas mismas costumbres.
Todo lo cual era bastante causa
a que los dos con recíproca amistad se correspondiesen."
(Q.I,33).
Bien es verdad que Anselmo
era algo más inclinado a los pasatiempos amorosos
que el Lotario,
al cual llevaban tras sí los de la caza.
Pero, cuando se ofrecía,
dejaba Anselmo de acudir a sus gustos
por seguir los de Lotario,
y Lotario dejaba los suyos
por acudir a los de Anselmo.
Y de esta manera andaban tan a una sus voluntades
que no había concertado reloj que así lo
anduviese."
Los dos amigos de concertadas voluntades, de concertados
corazones, entre el ejercicio físico de la caza...
Hoy podría bien ser el fútbol, por ejemplo,
tiffossi o jugadores de cantera de la Fiorentina, por ejemplo,
todo un clásico del calcio, con sus variantes históricas
multicolores que cada año reviven a los pies
de una enorme efigie de piedra del Dante.
...y las aventuras amorosas --amantes promiscuos, modernos--,
eran jóvenes decididos a acudir a sus gustos, los
ejercicios del deporte y del sexo, una de las formas supremas
del amor humano --o de los humanoides. La más popular
forma suprema del amor, sin duda. En todas las culturas
y latitudes, en todos los tiempos --y aquí sí cabría
la tentación de considerar un tiempo Uno, el del
Amor--, pues ya se sabe que a la gente lo que más,
más les gusta es comer y beber, y cantar, en todas
las acepciones imaginables de este verbo, cantar, incluso
entre los esquimales de las tierras frías del norte,
más allá de Tule, en donde solía reinar
la barbarie más alejada de la civilidad fiorentina.
Civilización y barbarie unidas por el Amor. La primera
esfera de una atmósfera de paz.
V. EL TEXTO 2.
Y apareció el amor ideal, la perdición de
amores más reconocible para aquel tiempo de búsqueda
de ideales amables.
Andaba Anselmo perdido de amores
de una doncella principal y hermosa de la misma ciudad,
hija de tan buenos padres
y tan buena ella por sí,
que se determinó
--con el parecer de su amigo Lotario
sin el cual ninguna cosa hacía--
de pedirla por esposa a sus padres.
Y así lo puso en ejecución.
Y el que llevó la embajada fue Lotario,
y el que concluyó el negocio
tan a gusto de su amigo que en breve tiempo
se vio puesto en la posesión que deseaba.
Y Camila,
tan contenta de haber alcanzado a Anselmo por esposo,
que no cesaba de dar gracias al cielo
y a Lotario,
por cuyo medio tanto bien le había venido.
En aquel tiempo, todo era paz, todo armonía,
concertadas voluntades --concordia-- y amor. El bien.
Eran los primeros días de la nueva relación,
del nuevo tiempo que se iniciaba, a la vez que generaba
un nuevo "dónde", más complejo
y refinado aún que el tiempo que fenecía
y colmaba una primera esperanza de amor.
Los primeros días
--como todos los de boda suelen ser alegres--,
continuó Lotario, como solía,
(frecuentando) la casa de su amigo Anselmo,
procurando honrarle, festejarle y regocijarle
con todo aquello que a él le fue posible."
Estaba surgiendo una nueva realidad física --una
nueva casa, con sus nuevas posibles relaciones y armonías--,
un nuevo "dónde", siempre en el marco
más amplio fiorentino. Dulce fiametta.
Una nueva realidad generadora
de una nueva relación,
un nuevo tiempo y un nuevo "dónde" por
consiguiente, pura historicidad. Terribles las palabras.
Casi absurdas al lado de la realidad. Y siempre tras ella
el azar, la duda. Otro puro devenir diríase
transversal, muy indirecto. Casi --o sin casi-- desazonador
primero.
Y luego inquietante.
Pero,
acabadas las bodas
y sosegada ya la frecuencia de las visitas y parabienes,
comenzó Lotario a descuidarse con cuidado
de las idas (a la) casa de Anselmo
por parecerle a él --como es razón que
parezca
a todos los que fuesen discretos--
que no se han de visitar ni continuar las casas
de los amigos casados
de la misma manera que cuando eran solteros.
Porque, aunque la buena y verdadera amistad
no puede ni debe de ser sospechosa en nada,
con todo esto,
es tan delicada la honra del casado
que parece que se puede ofender
aún de los mismos hermanos.
Cuanto más de los amigos.
La nueva
frontera que da paso a un nuevo tiempo --otro--, genera
un nuevo "dónde", alumbra una nueva
relación. Las puertas del azar de par en par abiertas,
el vacío/wu capaz de generar una transformación,
pura transversalidad operativa, y malditas por siempre
las palabras. ¿Quién las liberará?
La verdad sospechosa. Modificable por la realidad del ser
y del relacionarse.
(Los diablos de Tasmania,
parientes del Tilacino
o tigre de Tasmania,
y sus artes de supervivencia,
como el horrible olor.
El mito depredador
del lobo marsupial.)
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