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fecha publicación: 22/06/2004
   
 

"Ceremonia de graduación de los alumnos de historia
de la promoción 1999-2004. "

   
   
Discursos pronunciados por:
Laura Lara Martínez y María Lara Martínez y el profesor Emilio Sola
Universidad de Alcalá - España
     

Discurso de Laura Lara Martínez y María Lara Martínez

Señora vicerrectora, señoras vicedecana y señora secretaria, profesor Emilio Sola, padrino de nuestra promoción, estimados profesores, apreciados compañeros y familiares que habéis tenido a bien acompañarnos en este acto.

Han transcurrido casi cinco años desde que,
tras superar la Prueba de Acceso Universitario,
los alumnos que hoy nos graduamos nos dispusimos a iniciar
con gran entusiasmo la carrera de Historia
en las aulas de una Universidad que,
en otro tiempo, fuera cuna intelectual de humanistas,
y que, a pesar de sus vicisitudes históricas,
tras renacer con fuerza de sus cenizas cual Ave Fénix,
sigue reconociendo al Cardenal Cisneros como su impulsor.

No es exagerado decir que,
en la Universidad de Alcalá,
se formarían gran parte de las élites intelectuales
del Renacimiento español,
cuyos nombres pueden leerse
en las paredes de este magnífico paraninfo.
É ste es el caso del gramático y cronista de los Reyes Católicos,
Antonio de Nebrija,
quien publicara su Gramática de la lengua castellana
en la memorable fecha de 1492 y que pasa por ser considerado
como uno de los primeros humanistas españoles, pues
impartió lecciones de elocuencia latina
en la Universidad Cisneriana,
además de en Sevilla y Salamanca,
siendo uno de los colaboradores en la realización
de la Biblia Políglota Complutense,
de Francisco Jiménez de Cisneros.

Respecto al tema de la dignidad del hombre,
reflexionó Juan Luis Vives,
quien por otra parte, hay que recordar
que rechazó el ofrecimiento de la cátedra
que había quedado vacante en 1522,
a la muerte de Nebrija,
siguiendo el "non placet Hispania" de Erasmo de Rotterdam.
Asimismo, fue notable la contribución al desarrollo de este tema
del cordobés Fernán Pérez de Oliva,
quien también había sido alumno de esta insigne institución,
y en su Diálogo de la dignidad del hombre,
queda ya expuesta la idea del ser humano
como proyecto de hacerse a sí mismo,
obra que ocupa en las letras hispánicas
un lugar parecido a la Oratio de hominis dignitate
del humanista italiano Pico della Mirándola.

Igualmente, en la Universidad de Alcalá estudió
Gaspar Cardillo de Villalpando,
al que Miguel de Cervantes Saavedra
dio gran fama al citarlo en El Quijote,
cuando dice el cura de almas:
" En verdad, hermano, que sé más de libros de caballerías
que de las Súmulas de Villalpando".
Cardillo fue catedrático de Dialéctica, Elocuencia y Filosofía
en nuestra Universidad, siendo definido
por su contemporáneo Juan Ginés de Sepúlveda, como
" vir magno ingenio, et agreria doctrinae aristotelicae cognitione",
ya que supuso una reacción contra la escolástica degenerada
y contra el nominalismo que prevalecía
en esta Universidad desde su fundación.
La obra de Cardillo anteriormente citada,
que no es otra que la Summa Summularum,
sería el libro de texto en Alcalá durante muchos años.

Del mismo modo, los denominados médicos-filósofos del siglo XVI,
esto es, Juan Huarte de San Juan, Miguel Sabuco y Francisco Valles,
se formarían en estas aulas,
llegando a ser el último de los citados,
protomédico del Rey Prudente, Felipe II,
quien parece que le atribuyó,
al también conocido como "el Galeno español",
el apelativo de "Divino",
al haberlo sanado en 1572 de una dolencia,
ante la que habían fracasado otros médicos.

Mención especial merece el célebre Benito Arias Montano,
a quien Menéndez Pelayo
en su Historia de las ideas estéticas en España,
denominó "el primer escriturario del siglo XVI".
En las aulas complutenses ampliaría sus estudios
el gran polígrafo español,
quien se haría acreedor con todo mérito,
de la condición de primer poeta laureado
por dicho centro docente.
Arias Montano sería designado,
por el mecenas de las artes Felipe II,
para coordinar la nueva edición de la Biblia Políglota,
cuya impresión se prolongó entre 1568 y 1572.

También pasaron por las aulas complutenses
el célebre conquense Juan de Valdés,
autor del magnífico Diálogo de la lengua,
Juan Ginés de Sepúlveda, Juan de Ávila,
Domingo de Soto
y Ambrosio de Morales,
que pasa por ser considerado como
una de las grandes cimas del anticuarismo español.
A su vez, el conocido con el nombre de "doctor navarro",
Martín de Azpilcueta,
fue estudiante de Filosofía y Teología en Alcalá,
llegando a participar de forma activa en la política del reinado de Felipe II,
y convirtiéndose en un gran defensor de la paz
como eje de la convivencia de los pueblos,
lo cual quedaría plasmado en su Carta Apologética.

Asimismo, Luis de Molina y Gabriel Vázquez
se formarían en la Universidad alcalaína,
ingresando posteriormente en la Compañía de Jesús.
Idéntica trayectoria seguiría el Padre Juan de Mariana,
un hombre de saber enciclopédico,
de gran importancia en el plano de la historiografía,
por realizar una Historia General de España,
que dedicaría a Felipe II y en la que,
a pesar de su talante crítico,
siguió remontando curiosamente la formación de España
a uno de los descendientes de Noé, llamado Túbal.

Para cerrar este capítulo de célebres estudiantes y docentes
de la Universidad Cisneriana,
es preciso recordar que, también enseñaron en Alcalá
el que fuera director espiritual de Santa Teresa de Jesús,
Domingo Báñez, así como el pensador granadino Francisco Suárez,
autor de las Disputaciones metafísicas,
entre otras obras de contenido teológico, moral y de Filosofía política.

A la luz de estos grandes maestros,
predecesores nuestros en esta honorable Universidad,
es el momento idóneo de dirigir nuestra mirada hacia atrás
y de hacer balance de lo que nos han aportado
estos intensos cinco años de licenciatura.
Como bien dijo el poeta latino Virgilio,
" fugit irreparabile tempus", que en la lengua de Nebrija,
y cómo no de Cervantes, no es más que una máxima
asumida universalmente en las conciencias
de los seres humanos de toda época y nación,
desde el mismo momento de su nacimiento,
pues, en verdad, el tiempo huye irreparablemente.

Queda en este discurso formularnos
cuál es el principal legado que debemos recibir
de nuestro paso por la Universidad
y qué nos han reportado estos cinco años de formación
en una disciplina que ya nuestro Santo Patrón, Isidoro de Sevilla,
definió allá por el tránsito del siglo VI al VII como magistra vitae,
esto es, la Historia como maestra de la vida.
Pues bien, la Universidad tiene como principal cometido
el enseñar a sus alumnos a pensar y
a resolver problemas e interrogantes
planteados por el hombre a lo largo de su existencia,
así como la capacidad de inculcar,
a través del fomento de la actividad cultural,
los valores de respeto, tolerancia, igualdad y libertad,
pues como ya dijo Cervantes por boca de Don Quijote
" la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los cielos;
con ella no pueden igualarse los tesoros
que encierra la tierra ni el mar encubre:
por la libertad, así como por la honra,
se puede y debe aventurar la vida;
y, por el contrario, el cautiverio
es el mayor mal que puede venir a los hombres".

Por último, queremos hacernos eco
de las sapientísimas palabras de Cicerón,
quien sentenció que
" las horas, los días, los meses y los años
van cediendo su lugar cada uno al siguiente,
el tiempo pasado nunca vuelve,
y no se puede saber lo que vendrá".
Pues bien, es cierto que los cinco años de nuestra vida
que han transcurrido en estas aulas nunca volverán,
pero queda en nosotros un recuerdo que,
aunque en estos momentos constituye una experiencia cercana,
siempre conservaremos en la memoria
la entrañable remembranza de nuestros años de juventud
que hemos consagrado a la formación intelectual.
Por ello, tenemos el convencimiento de que,
al igual que manifestó el poeta latino Horacio
cuando pronunció su célebre frase "no moriré del todo",
expresando que ninguna persona fallece totalmente,
siempre que haya alguien que se acuerde de ella,
tampoco desaparecerá de nuestra mente
el recuerdo de estos años y de ésta nuestra Universidad.

 

Discurso del Profesor Emilio Sola: DE UN PADRINO HONORÍFICO.

A menudo --o medida--
que Uno se hace más viejo y cobra conciencia de ello
--lo cual es mi caso, y es difícil cobrar conciencia de ello a su tiempo--
Uno se da cuenta de que es muy importante que un grupo de estudiantes
--nada menos que una promoción de estudiantes de historia,
como se decía antes, y de la Universidad de Alcalá--
le elijan a Uno para que les diga algo un día de gran fiesta,
que eso es lo que está arrancando hoy
con la entrega de los diplomas de la licenciatura a graduadas y graduados
--o a graduads, así en general--, un día de gran fiesta.

Ojalá que un día podamos narrar Todos nuestras vidas
--como expertos en narrar y analizar
las innumerables historias del pasado que somos quienes estamos aquí--
como una sucesión de fiestas y celebraciones,
personales y de Todos, de logros conseguidos, de dilemas esclarecidos
y comunicados --narrados-- a los demás para saber vivir mejor.

Que eso, en resumidas cuentas, sería la vida con civilidad,
la Vida Civilizada, o su posibilidad, aunque parezca mentira
con lo que está pasando por el mundo que pudiera hacer pensar
que no aprendemos, pero sí.
Las estudiantes y los estudiantes --estudiants en general-- de historia
ahora graduads saben que sí aprendemos,
aunque parezca que no, y a pesar de todos los pesares.

I.

Quienes me conocéis y habéis sufrido más como profe de historia
también conocéis algunas de mis obsesiones principales,
y sobre todo esa sobre la información y la literatura de avisos
-- de "avisos de cosas que pasan en el mundo",
pre-periodismo y servicios de información modernos--,
que suelo repetir en todas las prácticas de todos los módulos,
y que responden a una obsesión más amplia, la de "volver a las fuentes".
Volver a las fuentes para poder ensayar una nueva narración
de eso en lo que sois expertos, como se dice hoy,
en la narración de ese pasado histórico más reciente o más lejano.

Y con el "volver a las fuentes", "volver a los clásicos",
como sucedió en aquel siglo de oro hispano de hace casi medio milenio,
la época cervantina por excelencia
--periodo clásico para nosotros hoy, a su vez--,
que respondieron así --volviendo a las fuentes clásicas--
a una aguda crisis de argumentos de autoridad
en muchos aspectos similar a la actual de arranque de siglo XXI
y lograron lo que hoy estudiamos como revolución científica moderna.

Una verdadera proeza en eso de cambiar la manera de narrar,
cambiar la perspectiva de abordaje de la realidad.
Eso es lo que, queráis o no, queramos o no, va a salir
de esta promoción vuestra de nuevas y nuevos Jóvenes Historiadors
que ha tenido más información y más variada
que ninguna generación antes en el mundo
--según dicen todos, políticos y científicos--,
que ha tenido más "avisos" como decían antes, nuestros clásicos.
Y que han tenido que formarse a la fuerza
en cómo procesar esa gran cantidad de información
teniendo presente la perspectiva histórica,
el hondón de la Cultura y la Civilidad.
Pudiéramos decir que sois, Vosotras y Vosotros, Vosotrs historiadors,
señors --señoras y señores-- de los contenidos de la información,
ahí es nada.
A lo mejor, ni siquiera os lo podéis creer, aunque es así.

Y uno no sabe porqué se empeñan en situarnos
en una de las escalas últimas de expectativas de empleo, que dicen,
algo inconcebible con esos Productos Culturales de telebasuras
al uso hasta hoy mismo,
que muestran a las claras esa carencia clara
de gentes formadas como Vosotras y Vosotros,
con perspectiva histórica
en la elaboración de contenidos culturales serios,
transmisores de Civilidad.

II.

En otras ocasiones en que fui invitado a hablar
ante otras compañeras y otros compañeros vuestros
para fiestas de graduación o similares
--como las sesiones en la escalera de la Facultad,
o cátedra alada del balcón de detrás del ascensor,
en la que hemos jugado a veces en esta promoción--,
usé un truco comunicativo que era ponerme una corbata de oro,
hecha en uno de los pocos telares manuales de Damasco que sobreviven
--y que hoy, en vez de puesta, traigo aquí en un bolsillo para enseñaros--,
como un truco retórico visual, podríamos decir,
para resaltar la importancia de la presentación de un discurso, por ejemplo.
También anduvimos muchas veces haciendo el tonto por la Facultad
con una cámara de vídeo al hombro filmando actos o recitativos,
para ensayar con esas nuevas técnicas expositivas y narrativas
audiovisuales y digitales,
base de ese Laboratorio de Humanidades
que nunca conseguimos hacer salir adelante plenamente,
pero que sabemos que será instrumento esencial para expresarnos
desde ya mismo.

En otra ocasión, comenté la necesidad de "matar"/"asesinar"
al Sancho Panza de Doré, achaparrado y chusco,
para poder audiovisualizar al "Sancho Zancas" original
para que pudiera recuperar la estatura de su voz.
Sólo con una sensibilidad de científico social y humanista a la vez
como la vuestra de historiadors,
podrían ser abordados proyectos experimentales de ese calibre,
por ejemplo.
Tal vez la experiencia en este sentido --de ensayar
con la audiovisualización del mundo cervantino moderno--,
la experiencia más reiterada y querida fuera
la que hiciéramos con el discurso de la Edad de Oro
del caballero loco por los libros, don Quijote, a unos cabreros
que ni siquiera le escuchaban porque andaban dormitando la siesta,
pero que quedó como referencia clásica para Nosotros Hoy,
con aquel comienzo rotundo y emocionante:

"Dichosa edad y siglos dichosos aquellos
a quien los antiguos pudieron nombre de dorados,
y no porque en ellos el oro
--que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima--
se alcanzase en aquella,
venturosa,
sin fatiga alguna,
sino porque entonces
los que en ella vivían
ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío..."

Inicio mítico de discurso sabio y lúcido,
formulación del límite de un proyecto socio-político ideal
en boca de un loco / cuerdo que formula verdades y esperanzas
hoy sabemos que redentoras / salvíficas e intemporales
pues todavía hoy nos emocionan o conmocionan.

"Todo era paz entonces,
todo amistad,
todo concordia".

III.
En febrero de 2004 de este año, en el corazón de este curso,
cumpli 35 años de docencia universitaria, toda una vida ya.
Y cobré repentinamente conciencia de vejez
al redactar este "ensayo poemático" / discurso actual
que os estoy recitando,
también escrito con las líneas cortadas --como véis--
para poder recitarlo mejor.
Una pausa en cada salto de línea, y ya está.
Como alguna vez hicimos en clase.

Pues eso, que cobré conciencia de vejez y de capacidad de chocheo
--que dicen, de chochear, en el sentido
de hacer o decir o formular tonterías o conclusiones ilusas--,
a lo que parece que tienen derecho los viejos
--y comienzo a tener yo por lo tanto.
Es casi una tranquilidad poder pensar así, y obrar en consecuencia.
Por eso, cuando en el curso con vuestra promoción
me entregaron la grabación del discurso de la Edad de Oro
las Hermanas Gemelas que a todos nos tuvieron fascinados
a lo largo de la carrera,
lo consideré el mejor regalo que me habían hecho nunca
para una celebración.
Una bella muestra de sutileza inteligente interpretariva a dos voces,
la lectura de uno de los mensajes profundos del discurso cervantino,
como siempre de gran modernidad / actualidad
--así lo hacen de sutilmente los Grandes Clásicos--,
en este caso el acoso sexual a las doncellas, que dice el Caballero Loco,
el acoso sin más a la mujer, de la prensa diaria.
Una proyección de una de las claves de la pasada Edad de Oro,
una proyección hacia un futuro que se pudiera con coherencia,
lógicamente profetizar.

Estos clásicos, a veces, parece que escriben "como en profecía",
que decía también Cervantes, cuatro días antes de morir,
en la dedicatoria del Persiles...
Así son, y así Vosotras y Vosotros historiadors,
sois capaces de captar y mostrar.

Cuando presentáis alguien a alguien,
les estáis ofreciendo un presente o regalo a esos alguiens.
Muchas gracias por haberos conocido, por habernos presentado,
sinceramente.

Final I.
Pero quiero ir terminando este discurso
que corre el peligro de ser lacrimoso y melodramático.
Y no es para tanto, porque es ahora cuando empieza lo bueno,
para vosotras y vosotros jóvenes graduads,
la búsqueda de un lugar en el mundo de la Educación y la Cultura,
que es vuestro asunto natural y que lo abarca todo,
un lugar que con vuestra formación sin duda os sabréis hacer.
Veo vuestro lugar en el mundo de la educación general y especializada,
pero también en la Gestión Cultural de todo tipo
y en la elaboración de Productos Culturales que dicen ahora
de calidad,
así como en el Funcionariado y Voluntariado Internacionales.
Es, además, urgente e imprescindible.
Pero uno no es experto en eso y tampoco debe opinar demasiado.

Final II, esta vez ya de verdad.

Cuando Lola --iba a decir la Bella Lola,
pero me sonó a retórica de canción popular y me contuve, pero no--
en la secretaría del Decanato de la Facultad,
me dijo que era "padrino" de esta promoción,
no sabía que había vuelto al uso tan divertida denominación
--que suena a mundo clientelar pre-democrático, podría decirse,
o a película del tipo de aquella saga del Coppola--,
y me entró la risa.

Casi siempre me entra la risa cuando se me descoloca algo
en el cerebro o en la vida, esa risa vivificadora bajtiniana,
que decimos en el argot académico.
Pero, visto con perspectiva de historiadora o historiador,
pues hasta queda bien.
Lo malo es que, salvo literariamente tal vez,
o sea, casi nada a la corta distancia,
voy a ser muy mal padrino a la manera clásica de ver a los padrinos,
o sea, poderosos, liberales en el sentido clásico de dadivosos o generosos,
magníficos en su capacidad de generar acciones provechosas
para sus clientelas.

Me gusta mucho más el otro apellido que me dieron
los del Consejo de Estudiantes hace unos meses,
el de "estudiante honorífico",
y podéis considerarme como un estudiante honorífico más
invitado a vuestra celebración.

O, para rizar el rizo, como un "padrino honorífico",
que suena más suave y alegre.
Como debe ser nuestra Universidad --suave y alegre--,
en la que nos hemos todos, mal que bien, criado
y por ello somos "creaturas" o "hechuras" suyas,
como bien decían los clásicos.

Final III, como postdata.
En este ensayo poemático / discurso escrito,
vienen algunas incorrecciones ortográficas o palabras mayúsculas
para resaltar guiños que os pueden divertir o hacer pensar.
Lo tenéis a vuestra disposición, por supuesto.

Así como esa página internetera que vuestra promoción
ha colaborado tanto en crear
--<archivodelafrontera.com>--
tan vuestra como mía por lo tanto
y que tenéis también, por supuesto, a vuestra disposición.

Muchas felicidades, salud, y muchas gracias.

Alcalá, 14-16 de abril de 2004, E.Sola.



 

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