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fecha
publicación:
27/12/2003 |
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"Informe
histórico sobre las norial fluviales y presas
de
derivación situadas sobre el río Genil
en Palma del Río"
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Ricardo
Córdoba de la Llave
Profesos Titular de la Universidad de Córdoba
Córdoba - España
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Importancia
histórica de las norias fluviales.
Las norias fluviales han sido conocidas
en la Andalucía desde fines de la Edad Media (siglos
XIV y XV) por el término de “norias de vuelo”.
Su nombre, naura, deriva del verbo árabe na’ar,
que significa gruñir o gemir, en clara alusión
al característico sonido que producían
cuando estaban en movimiento.
Así lo testimonia el sevillano Ibn Hisam al-Lajmí,
en el siglo XII, al indicar que “la máquina
de gran envergadura, redonda, con paletas finas en las
que bate la corriente de agua, de forma que sólo
necesite de ésta para girar, es llamada an.naura;
sólo se establece al lado de un río y al
girar produce un chirrido que es causa de que se llame
así (gemidora)” (J.M. Forneas, “Un
texto de Ibn Hisam al-Lajmí sobre máquinas
hidráulicas y su terminología técnica”,
Miscelánea de Estudios Árabes y hebraicos,
nº 23, 1974, p. 56).
A finales del siglo XV, cuando Jerónimo Sánchez
realiza su conocida descripción de la ciudad de
Córdoba, alude a los “chirridos sonoros
de su eje” como una característica sobresaliente
de la noria de la Albolafia (M. Nieto, Córdoba
en el siglo XV, Córdoba, 1973, p.59).
Tan peculiar sonido ha determinado que en palma estas
norias hayan sido conocidas históricamente por
el nombre de chirriones.
Las primeras referencias que existen sobre el uso de
norias fluviales proceden de la Época Medieval
y de los países islámicos del Próximo
Oriente. El historiador persa al-Baladuri, fallecido
en el año 892, narra en sus escritos cómo
fueron instaladas varias de estas norias en un canal
cercano a Basra (Iraq) en la segunda mitad del siglo
VII; al-Muqaddasi se refiere a las ubicadas en la ribera
de la ciudad de Ahwaz (Irán) a fines del siglo
X. Del siglo XII data el famoso Tratado de Geografía
de Yuqut, donde se citan las conocidas norias emplazadas
sobre el río Orontes a su paso por la localidad
de Hama (Siria) (Al-Hassan, A.Y., Hill, D.R., Islamic
Technology. An Illustrated History, Cambridge, 1986,
p. 76; Hill, D.R., A History of Engineering in Classical
and Medieval Times, La Salle, Illinois, 1984, pp. 141-142).
Precisamente en Hama se conserva hoy una presa que surte
de agua a tres norias; es el único paralelo conocido
de las tres norias que estuvieron instaladas junto a
la azuda de Duques y Flores en Palma del Río.
Desde Oriente, los musulmanes difundieron el uso de la
noria fluvial por el Mediterráneo y, ya en la
propia Edad Media, son numerosos los cronistas y geógrafos
andalusíes que se refieren a las existentes en
Al-Andalus. Al-Idrisi habla de las ruedas de Toledo y
de Talavera, ambas sobre el Tajo; al-Himyarí menciona
las existentes en la ciudad de Murcia; y al- Maqqari
varias situadas sobre el Guadalquivir (Julio Caro Baroja, “Norias,
azudas, aceñas”, Tecnología Popular
Española, Madrid, 1983, p. 298; Abderramán,
Ch., López, M., El enigma del agua en Al-Andalus,
Madrid, 1994, pp. 154 y 157).
Como las norias fluviales han estado en uso hasta el
siglo XX, los testimonios históricos que poseemos
sobre ellas no se limitan a su empleo por la sociedad
andalusí, sino que por el contrario abundan los
datos referidos a su uso durante siglos más modernos.
Por ejemplo las norias ubicadas sobre el río Ebro,
en Tudela, Escatrón, Caspe o Camarasa, son citadas
desde 1500 hasta el siglo XIX (Diccionario de Madoz)
y XX (Francisco Carreras, La navegación por el
río Ebro, Barcelona, 1940, pp. 115-116.
Más cercanas a nuestro ámbito de estudio
se encontraban las norias de Castro del Río. Sobre
el Guadajoz, documentadas desde el siglo XV en el Rincón
de Sotogordo, la Alameda o la Vega; o las situadas sobre
el Genil en Écija, testimoniadas por José Rodríguez
Molina desde 1500 en el pago del Casarejo y otros lugares
del término (J. Rodríguez, Regadío
bajomedieval andaluz, Granada, 1991, p. 118).
Todavía se conservan varias en funcionamiento
en Puente Genil, Palma del Río Écija, en
los años 40 y 50 del s. XX, y una de ellas ha
llegado hasta nuestros días, bien que modificada
con sus componentes en hierro fundido, la de la aldea
lucentina de jauja. Además, en los últimos
años, se han restaurado en nuestra provincia varias
norias fluviales situadas en Córdoba (Albolafia
1965), Albendín (Baena, 1993) y Castro del Río.
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Importancia histórica
de las presas de derivación asociadas a norias y
molinos.
De la misma forma que se documentan las
norias se testimonia, a lo largo de la Historia, el uso
de su elemento arquitectónico inseparable, la presa
de derivación mediante la cual el agua del río
se represa y se encauza hacia los canales establecidos
junto a las orillas para dotar de movimiento a los molinos
y norias allí situados.
De las múltiples modalidades de construcción
de las presas de deriva, la más usada en el sur
de España y Mediterráneo occidental, desde
la E. Media, es la de estacada, cuyo nombre procede de
que este tipo de azuda (término de origen árabe,
as-suda, que significa el muelle o puerto fluvial) era
realizada hincando estacas de madera en el fondo del lecho
fluvial, estacas entre las cuales se disponía un
relleno de cal y canto recubierto de argamasa o, en tiempos
más recientes, cemento.
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Noria de Córdoba |
Este modelo
de presa fue ya usado en la Córdoba musulmana, según
testimonia Ibn Hayyan en la segunda mitad del s. X, o Ibn
Rushd, al referirse a la edificación de un molino
en Jaén en 1114 (Vincent Lagardere, “Moulins
d’occident musulman au moyen âge (Xe-Xve siècles)”,
Al-Qantara, nº 12, 1991, p. 108).
Y, al igual que las norias antes descritas,
este tipo de presa ha seguido siendo usada hasta el s.
XX. En 1500 conocemos la construcción de una estacada
sobre el río Guadajoz, en la provincia de Córdoba, “para
las añoras de las huertas que dicen de Mari Ruiz”,
construida con “estacas, taraje y arena, que ataja
dicho río”; y también sobre el Guadajoz
fue edificada en el s. XVII y por el ingeniero militar
Cristóbal de Rojas, una presa de este tipo cuya
descripción se nos ha conservado íntegra
(Ignacio González Tascón, Fábricas
Hidráulicas Españolas, Madrid, 1986,
p. 46).
Testimonios sobre las norias y
presas de derivación de Palma del Río.
Las norias y azudas del Genil remontan su origen probablemente
a época islámica; bien documentadas desde
el siglo XV, desde el año 1700 en adelante aparecen
en la documentación del Archivo Municipal de Palma
del Río sección Policía y Justicia)
las norias, y sus correspondientes presas, de Duques y
Flores, el pago del Rincón, la Chirritana o la Barqueta,
entre otras.
El geógrafo Marcel Aymard, en su obra Irrigatios
du Midi de l’Espagne (París, 1864), describe
una de las ruedas instaladas en las inmediaciones de la
localidad, de 9 m. De diámetro y construida con
madera de roble. Y J. Bruñes, en la obra L’irrigation,
ses conditions géographinques, ses modes et son
organisation dans la Peninsule Ibériqueet dans l’Afrique
du Nord (París, 1904, p. 130), afirma que “en
Palma del Río, sobre el Genil, la huerta está regada
no ya por medio de norias ordinarias, sino por medio de
grandes ruedas verticales de paletas y cubos, movidas por
el mismo curso de agua... se cuentan veinte de estas grandes
ruedas, varias con diámetro de nueve metros y...
no hemos visto otras parecidas sino muy lejos de aquí,
en la Fayoum (Egipto)”:
Leopoldo Torres Valvas, en su conicido artículo
sobre “Las norias fluviales en España” (revista
Al-Andalus, nº 5, 1940, p. 197), asegura que, poco
antes de la Guerra Civil, existían en Palma unas
25 norias de cangilones. De ella, aún subsistían
variasmen los años 60 del siglo XX, pues Félix
hernández las estudió y se inspiró en
ellas para reproducir la noria de la Albolafia de Córdoba,
en concreto la de El Higueral, Las Delicias y la del Paseo,
junto al pago de La Chirritana.
Andrés Llauradó (en su Tratado
de Aguas y Riegos, Madrid, 1878, pp. 257 y 498), describe las presas
que servían para hacerlas funcionar diciendo, “como
la corriente normal del río no bastaría para
poner dichas ruedas en movimiento, se establecen presas
de pilotaje y escollera, con las cuales se obtiene un salto,
generalmente de un metro de altura. Están formadas
por pilotes con relleno de piedra suelta y una escollera
en talud en el paramento de aguas abajo. Las aguas represadas
pasan a un canalizo de mampostería, construido a
orillas del río,... En el canalizo abierto en uno
de los costados de la presa se instala la rueda de arcaduces
y, en algunos casos, se colocan dos o tres a lo largo del
mismo canalizo”.
Y J Brunhes (L’Irrigation, ses conditions..., p.
130) afirma “la corriente natural del río,
no bastando para poner las ruedas en movimiento, se interrumpe
por pequeñas presas que originan caídas de
un metro; a cada rueda corresponde una pequeña presa;
y a cada rueda y a cada presa corresponde una pequeña
zona de regadío muy poco extensa. De aquí que
el pequeño número de propietarios de cada
una de estas zonas se entienda fácilmente para el
mantenimiento de esa curiosa instalación hidráulica”.
Actualmente se conservan varios restos de estas azudas,
junto a las que estuvieron emplazadas norias o molinos,
sobre el río Genil en el término de Palma
del Río. En concreto las dos más completas
están ubicadas en la Huerta de San Francisco, junto
al molino de Barrios, y en la zona de Duques y Flores,
junto a los restos de la Electro-harinera. Son las mejor
conservadas al encontrarse situadas junto a molinos de
harina o centrales de producción eléctrica
que funcionaron hasta hace pocos años.
Extracto sacado de la página web de saxoferreo:
www.saxoferreo.com
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