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fecha
publicación:
17/11/2003 |
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"Pequeño
Homenaje a Miguel Servet en el 450 Aniversario de
su
Injusta Muerte "
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Adela
González
Estudiante de la Universidad de Alcalá
Madrid - España
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Miguel
Serveto, , alias Revés, que por influencia del
francés y, en particular, de Calvino, se difundió su
nombre sin la última vocal y, a pesar, de que
era Serveto o Servetus, en latín, el nombre de “Miguel
Servet” es el que ha llegado hasta nuestros días.
No se sabe con exactitud el año de su nacimiento
pero entre las fechas que se barajan se da como la más
probable la del año 1511; el año de su
muerte es, tristemente, el bien conocido 1553.
Fue un gran humanista que revolucionó los saberes
ya que fue médico, padre de la farmacología,
astrólogo, geógrafo, matemático,
exégeta (intérprete o expositor de la Biblia)
y teólogo, traductor al español y corrector
de imprenta, gramático y pedagogo. Destacó en
todos los campos del saber.
Generalmente se le conoce como el descubridor del correcto
funcionamiento del sistema circulatorio pulmonar en el
año 1532, contradiciendo a Galeno, y por su explicación
de la digestión como fuente de energía
corporal. Más de tres siglos harían falta
hasta que en 1887/1900, otro español, Santiago
Ramón y Cajal hiciera otro descubrimiento de la
trascendencia del de Servet, cuando aquél descubriera
la morfología de las Neuronas.
De personalidad compleja, incluso su vida tiene tintes
de novelesca, fue condenado tres veces a la hoguera y
quemado vivo por los protestantes aunque detrás
estaban los católicos. En el año 1526 entra
como paje o secretario de Juan de Quintana, futuro confesor
de Carlos V, lo que hace que Servet viajara con la corte
itinerante del Emperador. Estudió Leyes, Derecho
canónico, posiblemente en Tolosa (Francia) y es
un ávido lector de tratados sobre la Reforma,
en especial de Melanchton y Sabonde.
Asiste a la coronación del Emperador Carlos V
y la pompa y el boato papal que allí ve le produce
un impacto bastante negativo. Hacia el año 1530,
Servet reside en Basilea en casa del reformador Ecolampadio
donde conoce a Hans Holbein el Joven, pintor que tendrá gran
influencia en algunas de las ilustraciones de sus obras.
Conoce también a Bucero y Capito y otros reformadores
famosos en aquél tiempo. En el año 1531
imprime su primera obra con Setzer “De trinitatis
Erroribus” (Acerca de los errores de la Trinidad).
Los reformadores comienzan a mostrar su disentimiento
con él. Más tarde publica su segunda obra: “Dialogorum
de Trinitate” (Los diálogos de la Trinidad),
causando esta obra los mismo efectos que la anterior.
El 24 de mayo de 1532, en Medina del Campo, el Consejo
de la Inquisición inicia el proceso contra Miguel
Serveto. Su hermano Juan Serveto, es enviado a Alemania
en su busca con la intención de que lo traiga
a España para castigarlo, cosa que no consigue.
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Estos trabajos, anteriormente citados,
le ganaron la enemistad, tanto de católicos como de protestantes.
Sin embargo, Servet tenía sinceros deseos de discutir
diferentes puntos de vista, por lo que en 1534 arregló un
encuentro con Juan Calvino en París. La situación
insegura de la ciudad, no obstante, le obligó a huir
sin acudir a la cita. Calvino y Servet no volverían
a encontrarse sino hasta veinte años después.
Servet cambió su nombre por el de Villanueva, y fue
a Lyon, donde trabajó para unos editores, encargándose
de la traducción y publicación de trabajos
científicos, como la Geografía de
Ptolomeo.
Este trabajo le sirvió para ampliar sus conocimientos
en diversos campos del saber. También trabó amistad
con el botánico Leonardo Fuchs, bajo cuya dirección
se inició en los campos de la botánica, la
medicina, y la fisiología, entre otros. En 1536 publicó un
trabajo en defensa de Fuchs y una Descripción
de los jarabes [...] según el juicio de
Galeno.
En 1538 ingresó a la Universidad de París para estudiar medicina. Como estudiante, trabajó en
disecciones de cadáveres humanos y se convirtió,
al igual que el importantísimo médico y anatomista
Andrés Vesalio, en asistente del profesor de medicina
Juan Guinter, quien había traducido la mayor parte
de las obras de Galeno y de otros médicos de la
antigüedad.
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Grabado,
de Christian Fritsch que se conserva en la Biblioteca
Nacional de Francia
y representa a Miguel
Servet, humanista
español cuya obra abarcó los campos de la
teología, la medicina y hasta la geografía.
Su interpretación de la doctrina de la Santísima
Trinidad, que discrepaba de la mantenida por Calvino, le
costó la vida. |
La preparación teórica de Servet,
pero sobre todo sus estudios anatómicos directos,
lo llevaron a poner en duda la autoridad de Aristóteles
y de Galeno. Sus peculiares ideas en el campo de la medicina
provocaron seria oposición de la facultad de medicina.
Sin embargo, gracias a la defensa de algunos simpatizantes,
logró obtener el título y salir libre de las
acusaciones de herejía que se le formularon.
Su éxito en la práctica profesional suscitó la
envidia de algunos colegas, lo que le obligó a mudar
nuevamente de residencia.
En su peregrinar, Servet hizo contacto con un grupo de
anabaptistas, con cuyas ideas se identificó en gran parte. Tiempo
después, se convirtió en médico del
Arzobispo de Vienne, Francia, y vivió bajo su protección,
aparentemente conforme a la doctrina católica, pero
trabajando en secreto en las ideas del Christianismi
Restitutio,
cuyo manuscrito envió a Calvino, el cual, después
de unas cuantas cartas, reconoció a su antiguo adversario
Servet (que firmaba como Villanueva), guardó el manuscrito
e interrumpió una correspondencia que consideraba
inútil.
Calvino dijo a su colega Guillermo Farel, que si Servet
iba a Ginebra, no le permitiría salir con vida. Mientras
tanto, Servet publicaba en Lyon uno de sus más importantes
trabajos: la Biblia Sacra ex Santis Pagani Traslatione (1542,
versión latina de Santes Pagnino semejante a la que
cotejó Casiodoro de Reina para su traducción
de la Biblia al español editada en 1569) y en 1553
publicó en secreto en Vienne, Francia, mil copias
de una nueva versión del manuscrito enviado a Calvino,
el Christianismi Restitutio, que en parte fue una contestación
al rigorismo y rigidez mostrados por Calvino en su Christianismi
Institutio.
Servet (bajo el seudónimo de Villanueva)
fue procesado por la inquisición de Vienne como
resultado de que Calvino había hecho llegar a las
autoridades católicas de esa ciudad cartas y documentos
de la correspondencia que entabló con Servet, los
cuales ponían al descubierto sus ideas nada ortodoxas,
y lo señalaban, sin lugar a dudas, como el autor
del Christianismi Restitutio, así como de los trabajos
que había publicado con su verdadero nombre, y que
habían sido prohibidos por la Inquisición
española. Servet fue encarcelado, pero logró escapar.
Su obra y su efigie, sin embargo, fueron quemadas por la
Inquisición.
Servet expresó la idea de que se podía restituir
la Iglesia a su original y primitivo sentido, separándola
del Estado y basándose solamente en aquellas ideas
que se pudieran probar directamente por la Biblia, y en
los padres anteriores a la promulgación del Concilio
de Nicea, por Constantino. Servet, valientemente, se dirigió a Ginebra, donde
a instancias de Calvino fue apresado, juzgado por herejía,
y quemado vivo.
Las ideas de Servet
eran un todo indisoluble que iba de la medicina, a la religión
y a la política.
Servet vivió los días más turbulentos
de los enfrentamientos religiosos de la Reforma. "Servet -dice
Allen G. Debus- era
un radical religioso, en una época
en que era peligroso ser disidente". Pensaba
que sus razonamientos serían capaces de convencer
a quien quisiera escucharlo, pero nadie quiso hacerlo,
ocupados
como estaban en imponer sus propias ideas, y así encontró la
muerte. La ejecución de Servet produjo una controversia
y una crítica a Calvino.
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MUERTE DE MIGUEL SERVET
(Según Menéndez Pelayo, en su Historia de los
heterodoxos españoles)
“Era mediodía. Servet yacía
con la cara en el polvo, lanzando espantosos aullidos.
Se arrodilló, pidió a los circunstantes que
rogasen a Dios por él y se puso en manos del verdugo,
que lo amarró a la picota con cuatro o cinco vueltas
de cuerda y una cadena de hierro, le puso en la cabeza
una corona de paja untada de azufre y al lado un ejemplar
de “Christianísmi Restitutio”. Enseguida
con una tea prendió fuego en los haces de leña
y la llama empezó a levantarse y a envolver a Servet.
Pero la leña, húmeda por el rocío
de la mañana, ardía mal y se había
levantado además un impetuoso viento que apartaba
las llamas. El suplicio fue horrible: duró dos horas
y por largo espacio oyeron los presentes los desgarradores
gritos de Servet: “¡Pobre de mí! ¿Por
qué no acabo de morir? Las 200 coronas de oro y
el collar que me robasteis, ¿no os bastaban para
comprar leña para consumirme? Eterno Dios, recibe
mi alma”. Algunos de los que lo oían,
movidos a compasión, avivaron la hoguera con leña
seca para abreviar su martirio. Al cabo no quedó de
Miguel Servet y de su libro más que un montón
de cenizas que fueron esparcidas por el viento”.
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SERVET Y LA CIENCIA:
Durante el renacimiento, la anatomía
tuvo cada vez más un objetivo de conocer directamente
el cuerpo humano, y aún también de corregir
la tradición.
Se hicieron nuevas
traducciones de los griegos, y personas como Leonardo da
Vinci, Juan Guinter, Andrés Vesalio,
y Miguel Servet practicaron ellos mismos las disecciones,
e hicieron apuntes y dibujos mostrando sus hallazgos.
En sus numerosas disecciones de cadáveres, Servet
se dio cuenta de que no existían poros que comunicaran
los lados izquierdo y derecho del corazón, como
postulaba Galeno.
Esto lo llevó a comprender como se combinaba la
sangre con el aire, es decir, la circulación pulmonar:
la sangre del ventrículo derecho es bombeada por
medio de la arteria pulmonar a los pulmones, en éstos
ocurre un cambio de color, pues la sangre venenosa se aclara
al entrar en contacto con el aire inspirado y de allí,
la sangre viaja al ventrículo izquierdo por la vena
pulmonar, y es distribuida por el sistema arterial.
Sin embargo, esta experimentación de la circulación
fue solamente un aspecto dentro del vasto pensamiento de
Servet: tenía que relacionarlo con sus íntimas
convicciones.
De las mil copias del Christianismi
Restitutio, sólo
se conservan tres actualmente, y aunque sus observaciones
sobre la circulación pulmonar eran conocidas un
siglo más tarde, es dudoso que haya ejercido mucha
influencia en los siglos XVI y XVII. Es por ello que para
la medicina contemporánea, es el inglés William
Harvey (1578-1657) y no Servet, el descubridor del fenómeno
de la circulación de la sangre.
La tradición anatómica del renacimiento,
sin embargo, continuó en la universidad de Padua.
La obra que inició Juan Guinter en París
fue continuada por su discípulo Andrés Vesalio
(contemporáneo de Servet), cuya obra De
humanis corporis fabrica se convirtió en el texto anatómico
de mayor importancia de la época, en gran parte,
gracias a sus ilustraciones (y a las bellas fuentes usadas
en su segunda edición, que fueron las mismas elaboradas
para el Nuevo Testamento, traducido por Enzinas del griego
al español).
En la primera edición de su obra, Vesalio cede ante
la tradición galénica y acepta el paso de
la sangre a través de poros invisibles entre los
ventrículos derecho e izquierdo. Sin embargo, tras
su estudio de las observaciones de Servet y
de las propias,
en 1555, en la segunda edición de su obra, Vesalio
declara que el septum de corazón es tan macizo,
denso y compacto, que es totalmente imposible el paso de
la sangre del ventrículo izquierdo al derecho.
En 1537, Vesalio fue nombrado profesor de cirugía
en la universidad de Padua. La obra de Vesalio fue continuada
en dicha universidad por el que fuera su asistente: Realdo
Columbo, quien a su vez fue sucedido por Gabriele Falloppio,
y Fallopio por Fabricio (Girolamo Fabrizi d'Acquapendente),
de quien fue alumno William Harvey. Es decir, se
formó una
cadena iniciada por Servet y completada por Harvey que
estudió los manuscritos anatómicos de Leonardo
da Vinci.
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Fuentes o referencias:
Debus, Allen G. El hombre y la naturaleza en el renacimiento.-
México: FCE-CONACYT, 1985 (Breviarios #384). - 285
pp. Traducido del original: Man and Nature in the Renaissance.
- Cambrige: Cambrige University Press, 1978.
Hamburger, Jean. El diario de William Harvey: Biografía novelada.- México:
FCE, 1985 (Colección Popular #293).- 341 pp. Tomado del original:
Bainton, R.H. Hunted Heretic, 1953
Becker, B. (ed.) Autour de Michel Servet et de Sébastien Castellion, 1953
Le Journal d'Harvey.- París: Flammarion, 1983.
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Servetus, Michael", "Harvey, William" y "Biological Sciences" en
Enciclopaedia Britannica. Macropaedia.
Francisco Javier González Echeverría y Teresa Ancín H.
www.ciudadtudela.com/historia/serveto
http://servetus.org/spanish/servetusgallery.htm
Marcelino Menéndez Pelayo:”Historia de los heterodoxos españoles”.
Sacado del Magazine de “El Mundo” 19-10-2003
Enciclopedia Encarta 2003
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