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"Corsarios o Reyes. De la saga de los Barbarroja a Miguel de Cervantes"

 

   
   

I.- LA CONSOLIDACION DE UN ESTADO CORSARIO EN LA ANTIGUA BERBERIA.

   

1.5.- LOS ESPAÑOLES Y BERBERÍA: CURIOSAS CAPITULACIONES CON EL REINO DE TREMECÉN Y CON LOS JEQUES DE LA ISLA DE YERBA O LOS GELVES, DE DUDOSA EFICACIA.
 


Después del fracasado intento de destruir Argel, Hugo de

Moncada se retiró con sus naves a Ibiza. Ya Carlos V en Alemania

y enzarzados los asuntos internos peninsulares en lo que había de

ser la guerra de las Comunidades en Castilla y las Germanías

valencianas, desde Ibiza se dedicó Moncada a organizar nuevas

acciones contra los berberiscos, pues "estaban los mares de

España e Italia peligrosísimos por los corsarios que los corrían"

(32).

"Don Hugo de Moncada, después de la rota que padeció en
Argel, retiróse... a la isla de Ibiza y de ella salió en busca de
los corsarios de los Gelves; y dio en ellos cerca de Cerdeña, en
la roca de San Pedro. Peleó con ellos de noche. Perdió dos
galeras y quedó herido de una saeta en el rostro. Quiso vengarse
bien de los enemigos; juntó trece galeras, setenta naos y otros
bajeles en que llevó diez mil infantes, ochocientos hombres de
armas, quinientos caballos ligeros, y acometió los Gelves.
"Y, peleando un día, le hirió un alarbe en el hombro y
estuvo muy cerca de ser desbaratado, no pudiendo detener los
españoles e italianos. Sustentólos el escuadrón de los alemanes
hasta que se pusieron en orden, y de tal suerte se rehicieron y
cargaron en los moros que los hicieron volver las espaldas. El
jeque se rindió prometiendo de pagar al rey de España doce mil
doblas cada año. De esta manera se dejó de cantar: `Los Gelves,
madre, malos son de ganare'" (33).

Es posible que la llegada de corsarios antiguos compañeros

de Barbarroja a Argel, dejando su antigua base de la isla de

Yerba o los Gelves, esté relacionada con esta expedición de

castigo en la que ya se integran tropas españolas, alemanas e

italianas. Fruto de esta jornada naval fue una capitulación que

Hugo de Moncada hizo con el jeque Said, hijo del jeque Solimán,

señor de los Gelves y de tierras cercanas que se enumeran en el

acuerdo. Hecha en nombre del virrey de Sicilia Héctor Pignatelli,

recojo íntegro el texto publicado por Mariño, con su ortografía

primitiva e imprecisa, por el interés de sus párrafos, a veces

anacrónicos, a veces llenos de buena voluntad, inviables de hecho

salvo en momentos de debilidad de los reyes hafsíes tunecinos.

"En el nombre de Dios, Padre e Hijo e Espíritu Santo, tres
personas e un solo Dios verdadero, y de la gloriosa Virgen Maria,
su madre, nuestra abogada y señora, y del bienaventurado apóstol
Santiago, patrón y guiador de las Españas, y de todos los santos
y santas de la corte del cielo,

"los capítulos y condiciones que yo, don Hugo de Moncada, capitán
general de la Cesárea y Católica Majestad del Emperador y Rey de
España, nuestro señor, concedo de parte de Su Alteza a Sait, hijo
del jeque Solimán, jeque desta isla de los Gerbes, y a la
universidad y pobladores della, son los siguientes:

"1. Primeramente, que dicho jeque Sait esté en el señorío y
dominio de dicha isla, y después de él sus herederos y sucesores,
y que así el dicho jeque como los pobladores de la dicha isla
serán mantenidos en su ley.

"2. Que el tributo que prometen dar a Su Magestad es el que daban
al rey de Túnez, y que lo paguen en cada un año. Y para cobrarlo
se envíe una persona, y que (d)entro de un mes se le haya de
hacer el pagamento.

"3. Que sean guiados los navíos de cristianos y moros que vernán
de mercaderías a negociar a la isla, cincuenta millas al
derredor, con que se muestre que vienen para los Gerves.

"4. Que en este partido se entiende los Querquenes, Montañas
Blancas, Hurgana, Huacara, Hulgibel, que son súbditos de la dicha
isla.

"5. Que todos los habitadores de la dicha isla pueden ir a tratar
y negociar en todos los reinos y señoríos de Su Majestad, así de
Levante como de Poniente, como lo hacen los súbditos de Su
Alteza, sin que les sea dado empacho ni impedimento ninguno.

"6. En cuanto a lo que piden que se les den todos los cautivos
gerbís que hay en tierras de Su Majestad, que yo suplicaré a Su
Alteza con sus embajadores que se los dé, y que Su Majestad les
hará gracia dellos.

"7. Que les prometo de parte de Su Alteza de defendellos y
ayudallos contra el rey de Túnez y contra otro príncipe cualquier
que los querrá vejar, como a los naturales de Su Majestad, y
envialles el ayuda y socorro que pedirán.

"8. Que soy contento que les venga cada mes un bergantín de
Sicilia a sus despensas para saber lo que habrán menester.

"9. Que Su Alteza dará lugar que vengan mercaderes cristianos con
naos y navíos y mercaderías y vituallas, a contratar con ellos.

"10. De parte de Su Majestad les hago gracia de un año del
tributo para los pobres que han recibido daño desta armada.

"11. Que les prometo y fago merced de parte de Su Alteza questa
armada se levantará de aquí e irá en tierra de cristianos, sin
hacer daño alguno en tierra de moros.


" 12. Que Francisco de Santa Cruz, o quien él pudiere, sea cónsol
de la nación cristiana en la dicha isla, el cual firme y sello
las patentes que el jeque hiciere a los navíos que fueran de la
isla de los Gerbes.

"Los cuales dichos capítulos y condiciones, y cada uno de
ellos, yo, el dicho Hugo de Moncada, Capitán General, por virtud
de los poderes que tengo de su Cesárea Majestad, juro y prometo
de guardar y cumplir, y que serán guardados y cumplidos ahora y
en todo tiempo, como en ellos se contiene. En fe de lo cual lo
firmé de mi nombre. Escrito en Gerbes a 25 de mayo 1520".(34)

Desde Orán, controlada por los españoles desde la expedición

cisneriana de 1509 (35), las autoridades capitulaban en esos

momentos con el rey de Tremecén Muley Mohamed el Maçote,

siguiendo la tradición heredada de la época de los Reyes

Católicos. En octubre de 1521 se firmaban los documentos por el

embajador tlemsení, el judío aljamiado Salomón Ternero, y por el

delegado español Luis de Cárdenas, alcaide de Orán, en nombre del

marqués de Comares Luis Fernández de Córdoba, gobernador de la

ciudad. Los documentos de la negociación están publicados por

Mariño (36).

Salomón Ternero traía poderes

"para asentar... paz y amor y alianza... Y se le ha ofrecido de
dar, en cada un año, cinco mil doblas de parias, de oro de
diecisiete quilates y de bueno y justo peso, a Sus Altezas, que
es la cuantía que el... rey de Tremecén puede dar, y no más,
porque su estado de rentas es poco. Y se ofrece y obliga a lo
que puede y no a más... Porque el rey Muley Buhanum, su hermano,
es muerto y en sostener y sosegar el dicho reino él está
gastando; y considerando los gastos que ha tenido y tiene, en lo
poco que su reino le renta, y con voluntad de cumplir enteramente
lo que asentare y su palabra real, promete de dar las dichas
cinco mil doblas". Aunque Luis de Cárdenas exigía una cantidad
más elevada, tras los regateso, al parecer habituales, se aceptó
aquella cantidad.
"El rey de Tremecén se hace y da por amigo, aliado y
confederado y tributario del rey don Carlos... y de la reina doña
Juana..., reys de España; y promete que será amigo de los amigos
de sus majestades y enemigo de los enemigos". Los pagos de las
" cinco mil doblas de parias y tributo, de buen oro, que sea de
ley de diecisiete quilates y de justo peso, de la casa de la
moneda de Tremecén... (se pagarán) en Orán, por los tercios del
año, de cuatro en cuatro meses, que comienza a contar... de
primero de octubre de 1521 años... Así mismo se ha obligado... el
rey de Tremecén de dar al emperador... cada año de los por que se
asienta la paz, un presente de cosas de la gineta y otras cosas,
cual convenga para entre reyes". En cuanto a la moneda, se
precisa que se velará porque sea de esos quilates y no menos; y
si se hallare de menos, "sea tomada por el justicia de Orán y sea
cortada y enviada al mezuar del... rey de Tremecén con el nombre
de aquel a quien la tomaron... (Esto) lo castiguen como quien
contrata moneda falsa. Y porque hay muchas doblas viejas y al
presente no se podrían juntar para... fundir..., se contrate por
su peso y quilate, y el que las recibiere sea obligado a
cortarlas para que la dicha moneda se acabe. Ytem, que la
contratación toda de mercaderías de este reino de Tremecén y de
fuera parte, que por él y a él vinieren, han de ser... por Orán y
no por otra parte".

Los catorce capítulos asentados son en su mayoría sobre

asuntos comerciales, de seguridad en las contrataciones y viajes

de los comerciantes judíos, moros o cristianos, con aduana en

Orán, donde "los almojarifes o arrendadores... cobren los

derechos" del rey de Tremecén. "Asimismo pueda poner almojarife

en la ciudad de Mostagán y villa de Mazagrán si quisiere, como lo

podría hacer y hacía en tiempo de las paces pasadas..." Los

vecinos de Orán y Marzalquivir "y sus términos" que quisieran

pasar a vivir a Tremecén, y viceversa, podrían hacerlo libremente

con licencia de las autoridades receptoras; "los vasallos del rey

de Tremecén no sean tornados cristianos por fuerza, ahora sean

moros o judíos, sino que vivan en su ley, en sus casas y

haciendas libremente". Se estipula la paz para cinco años, con

" seis meses de tregua sin pagar nada", y se añade un capítulo

especial por el que "todo el término de Orán y Maçarquivir que

mandaba el señor rey Muley Baudila cuando la dicha ciudad de Orán

y villa de Maçarquivir eran suyas, el dicho señor rey Muley

Mahamete el Maçote, rey de Tremecén, las da a los reyes de

España... para que las hayan y tengan como él las tenía y poseía;

y que los pagos y heredamientos y tierras y árboles y

sembraduras, todo es de los alárabes, con todos sus provechos".

Se añade también otro capítulo algo más vago sobre Mostaganem y

Mazagrán, remitiéndose a anteriores capitulaciones, muy

posiblemente intento por parte española de poner las bases de una

futura expansión en la región (37).

Este tipo de tratados que convertía a aquellos débiles

principados o reinos en tributarios de los españoles se habían

iniciado con fuerza después de la gran ofensiva naval de Pedro

Navarro en 1510 (38). Publicadas las capitulaciones en bandos

para que los súbditos se enteraran, debieron dañar mucho el

prestigio de los príncipes de esta última dinastía tlemsení, los

zianíes, como luego había de suceder con los hafsíes tunecinos.

Dadas las disputas endémicas de estos príncipes por la sucesión,

con frecuencia guerras entre hermanos o parientes muy próximos,

cada bando en busca del favor y apoyo de los españoles de Orán,

parece lógico que el ascenso de un poder fuerte en Argel, en

guerra permanente con los españoles, iba a significar a la larga

el fin de estos reyes cada vez más impopulares.

Las capitulaciones siguientes debieron ser en 1526. Según

Mariño, que reconstruye a base de documentación del Archivo de

Simancas, sobre todo, el contenido de estos acuerdos cuando no

encuentra los textos mismos, pudo no haber documento oficial de

prórroga y sí acuerdo verbal con el rey Muley el Maçote, pues

todavía en 1529 se compraba pan en Tremecén para las tropas

españolas (39).

En 1529 tenía lugar un hecho de gran importancia para el

afianzamiento del nuevo régimen político fuerte que estaba

instaurando Jeredín Barbarroja: la conquista del fuerte que los

españoles mantenían en el Peñón o Peñol de Argel. Muley el Maçote

llegó a intentar una aproximación a Barbarroja y los españoles

conspiraron contra él apoyando a su hijo "Mahamete" y ahondando

así el proceso de decadencia de los zianíes de Tremecén.

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[32] Sandoval, III, XXIV, p. 140. (33).- Ib., XXV, p. 141.
[33] Ib., XXV, p. 141.
[34]Mariño, pp. 4-6.
[35]Ver Sola, op. cit. pp. 173 ss.
[36]Mariño, pp. 7-26.
[37]Ibidem.
[38] Ver Sola, op. cit. pp. 190 ss.
[39] Mariño, pp. CXVII y 27.

 

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