buscador

 



 
VER :: SUMARIO :: VOLVER ::
espacio[volver a e-Libros] [Sumario Corsarios] [Formato PDF 118Ks.]



 
 
"Corsarios o Reyes. De la saga de los Barbarroja a Miguel de Cervantes"

 

   
   

I.- LA CONSOLIDACION DE UN ESTADO CORSARIO EN LA ANTIGUA BERBERIA.

   

1.13.- PROBLEMAS DE BARBARROJA CON CABILES Y TRIBUS TLEMSENÍES UNA HERMOSA HISTORIA DE CAUTIVERIO Y LIBERTAD, UNA EXPEDICIÓN DE SINÁN DE ESMIRNA Y CACHIDIABLO CONTRA CERDEÑA Y OTRAS ACCIONES DE CORSO.
 


La psicosis de conspiraciones pudo influir, sin duda, en

aquel comportamiento violento de Jeredín Barbarroja, no diferente

del comportamiento de otros gobernantes de su tiempo. Gómara

trata con cierta amplitud los posibles problemas de Barbarroja

con los cabiles y suawa, con el rey de Cuco, y narra una hermosa

historia de cautiverio y libertad en la que aparece un Jeredín

valiente y agradecido:

"Ben-alcade corría desde el Cuco, como solía, la tierra de
Barbarroja y hacía en ella muchos y grandes daños. Corrido y
fatigado dello el Barbarroja, juntó un campo de turcos y moros.
Tenía cincuenta españoles cristianos muy buenos soldados, a los
cuales rogó que fuesen en guardia del artillería, en que confiaba
mucho por haber victoria porque su enemigo no la tenía.
Prometióles de hacerles libres, viniese o no victorioso. Fuese
para el Cuco: salióle al camino Ben-alcade, peleando en lo llano
cerca de la sierra. Hubo muchos muertos y heridos de entrambas
partes... En fin, venció muy gentilmente Ben-alcade. Murieron
allí aquel día los mejores capitanes de Barbarroja, casi todos
los renegados turcos que fueron en el ejército y muchos moros, y
aún también fuera muerto él si no le socorriese un renegado de
Málaga, porque le habían muerto el caballo en que iba y le daban
tantas heridas que no pudiera escapar. Estaba tan bravo
Barbarroja y tan embebido en la pelea, que no le podían sacar de
ella; antes, decía que quería morir allí con los suyos. En fin,
se retrajo con los que quedaron a cierta parte y se hizo fuerte;
los españoles que estaban con la artillería, como vieron su
ejército desbaratado, muerta mucha gente y puesto en huída el
Barbarroja, hiciéronse fuertes donde tenían asentada el
artillería, y con ella y con sus escopetas se defendieron con
mucho esfuerzo... dos días y una noche. Al fin, faltándoles las
fuerzas y el comer, quedaron perdidos; mas por no venir a manos
de sus enemigos y porque Ben-alcade no se aprovechase del
artillería, pegaron fuego a las municiones y carros, quemóse
todo, y ellos viniéronse aquella noche donde Barbarroja estaba,
el cual se holgó mucho con ellos, aunque estaba triste por su
vencimiento. Recogió toda su gente y entróse en Argel: dio un
navío muy pequeño a aquellos soldados españoles y dineros para el
camino y enviólos, como se lo había prometido, a España" (118).

Otro texto de Gómara parece ilustrar los posibles problemas

con tribus árabes del reino de Tremecén, con tratos de gran

ambigüedad y sutilezas diplomático-militares, antes del viaje

decisivo de Barbarroja a Estambul: "Pocos días después de aquella

mala pelea (con los cabiles de Cuco), le vino a cortar y robar la

tierra un alárabe principal, amigo del rey de Tremecén, con gran

número de gente"; Barbarroja, viendo que era fuerte el otro,

"dejó aparte las fuerzas y usó de mañas. Envió secretamente uno
de los suyos al alárabe con gran suma de dinero y un muy buen
presente... ofreciéndole muy mucho más... si disimulase con él y
no le diese batalla, pues en ello no ganaba para sí sino para
otro... Fue vencido el alárabe, pudiendo ser vencedor. El
alárabe, por cumplir con el rey de Tremecén, trató con Barbarroja
que ordenase para cierto día sus escuadrones y batallas... Habló
tras ésto con sus capitanes amigos... Hizo muestra de dar
batalla; mas hicieron la señal que tenía mandado y retiráronse
poco a poco unos por una parte y otros por otra, y así pasó
aquella guerra. De allí quedaron muy buenos amigos el turco y el
alárabe: sin duda ninguna se acabara de perder aquel día si aquel
alárabe no fuera traidor a su rey" (119).

Al lado del control efectivo de un territorio organizado en

torno a Argel, verdadera creación de la Argelia moderna, en pugna

con los españoles, con los indómitos montañeses que eran los

cabiles y suawa y con las diversas tribus árabes semi-nómadas que

los Abdelwadíes y Zianíes de Tremecén no habían logrado

estructurar en un todo político coherente y eficaz --lo mismo que

sucedía con la decadente dinastía tunecina de los Hafsíes, al

este, contra la que se dirigiría pronto Barbarroja desde Argel--,

la vitalidad del corso berberisco en el Mediterráneo central y

occidental es lo más destacable de estos años. Gómara relata un

capítulo interesante del corso, el fracaso de Sinán de Esmirna y

Cachidiablo en una ambiciosa y arriesgada expedición a Cerdeña,

con broche final de gesto de confianza hacia sus viejos

compañeros de Jeredín.

"Está en Cerdeña, ribera de la mar, una iglesia de San
Antioco, muy devota, donde se allega infinita gente a velar la
vigilia de aquel santo de toda aquella isla cada año. Sabían en
Argel desta fiesta: acordaron elJudío y Caçia Diabolo de ir allá
y tomarlos de sobresalto y cautivarlos a todos. Hiciéronlo como
tenían pensado, sino que quiso Dios que se levantó tal tormenta
que dio con ellos y con su armada al través no lejos de donde
pensaban hacer el salto. Perdieron allí todas sus galeras y
fustas que llevaban, casi todas excepto dos en que se
recogieron... los capitanes y personas principales de la flota...
Libráronse en aquella tormenta mil y doscientos cristianos.
Barbarroja, sentido de aquella pérdida, dioles luego otra
armada..." Era el año 1532. "Fueronse a Mallorca, donde tomaron
una nao vizcaína que venía de Flandes cargada de mercadurías
ricas: túvose por cierto que valía doscientos mil escudos; era la
mercaduría de genoveses. Con esta presa se volvierfon a Argel y
quedaron ricos" (120).

El periodo de mayor actividad de Cachidiablo fue, sin duda,

durante estos años. El cronista Alonso de Santa Cruz alude a él,

enfrentándole a Alvaro de Bazán que había sido encargado de

"rehacer la escuadra de la costa de Granada y su región" tras el

desastre de Portundo y en coordinación con Andrea Doria (121).

He aquí el relato de Santa Cruz:

"En este año el emperador mandó a don Alvaro de Bazán que
con las galeras que tenía buscase galeras y fustas si pudiera
haber y fuese a buscar a Barbarroja; y así lo hizo don Alvaro,
que armó las dos galeras y otra y tres galeotas y fustas y fue a
las islas a buscar al dicho Barbarroja. El cual, comosupiese de
un cómitre de una galeota que había ido a Argel, aderezó presto
cuatro galeras, seis galeotas y cuatro fustas y envió por capitán
de ellas a Cachadiablo, el que vino a la costa de Cartagena y se
puso junto a un sitio que se llama isla Grossa. Y como don
Alvaro, que estaba en las islas, fue avisdo de ello, fue contra
Cachadiablo con sus navíos; (hubo) una magna lucha en
amaneciendo, y hubieron entre sí una brava batalla, donde el
Cachadiablo fue roto y perdió cinco navíos de los suyos y escapó
con los demás, huyendo camino de Argel" (122).

Se ha resaltado suficientemente la importancia de la guerra

naval a lo largo del XVI y cómo, aún después de Lepanto (1571),

"la mitad del presupuesto militar regular de España se gastaba en

galeras" (123), así como la importancia de esa "forma lícita de

guerra" y "guerra secundaria y degradada" o guerra menor que era

el corso, en frases de Braudel (124). También hemos hecho en otra

parte "algunas consideraciones sobre las naves de esa época,

galeras, galeotas, fustas, bergantines y fragatas" (125), según

un estudio muy técnico hecho por Francisco Felipe Olesa Muñido,

La galera en la navegación y el combate (126), de gran interés

para comprender esa navegación mediterránea. Será a partir de los

años treinta del siglo XVI, y tras el viaje de Barbarroja a

Estambul, cuando se amplíe de manera desmesurada --en todos los

niveles cuantificables-- esa guerra naval mediterránea, cuando se

pueda hablar de un verdadero "clasicismo" del que la blanca y

empinada Argel será elemento fundamental, la ciudad en la que

reflexionan o escriben Antonio de Sosa y Miguel de Cervantes.

Aunque hemos de volver sobre ello, quiero dejar aquí

recogido uno de los retratos de Jeredín Barbarroja más tópico y

difundido por los medios eclesiásticos y oficiales de la época,

recogido por el cronista Santa Cruz: "Era este tirano (Jeredín

Barbarroja) muy justiciero y cruel y borracho y glotón y muy

perverso en el vicio de la carne, por manera que estaban muchos

vicios en él juntos y virtudes muy pocas" (127). Junto a otros

retratos de sus contemporáneos Gómara, Sandoval, Mármol o Sosa,

este de Santa Cruz es el más extremado y acorde con esa

"propaganda" antiberberisca que se está perfilando cada vez más.

subir

 


[118] Gómara, pp. 402-403.
[119] Ib.- pp. 403-404.
[120] Ib., pp. 401-402.
[121] Fernández Duro, op. cit., I, p. 161.
[122] Santa Cruz, II, p. 320.
[123] la frase es de I.A.A. Thompson, Guerra y decadencia. Gobierno y administración en la España de los Austrias, 1560-1620 , Barcelona, 1981, Crítica, p. 215.
[124] F. Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II, Madrid, 1976, Fondo de Cultura Económica, 2 vols, I, pp. 286 y 317.
[125] Sola, op. cit. pp. 223 ss.
[126] Madrid, 1971, Junta Ejecutiva del IV centenario de Lepanto, 2 vols.
[127] Santa Cruz, II, p. 163.


  :: Aviso Legal ::
:: Optimizado para I.E. - 1024 x 768 ::