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"La Conjura de Campanella"
   
   
     
II- DENUNCIA DE FABIO DE LAURO Y JUAN BAUTISTA BIBLIA, HECHA EN CATANZARO EL 10 DE AGOSTO DE 1599 
   

Relación fiel y verdadera a su excelencia (el virrey conde de Lemos)
acerca de la Conjura y Rebelión que hasta ahora ha sido tentada,
y se tienta al presente por los infraescritos,
por cuanto nosotros, Fabio de Lauro
y Juan Bautista de la Biblia –dice Vechia, por Vivlia—
hemos podido tener noticia y procurado con toda diligencia de saber,
por servicio de Dios y del Rey nuestro señor.

Fray Tomás Campanela, de Stilo, de la orden de santo Domingo,
persona que tiene el primado por todo el mundo en las ciencias,
que ha estado muchos años preso en la Inquisición de Roma
por maravilla de ellas, presuponiéndose obra diabólica
como al presente verdaderamente nos ha sido certificado,

con inteligencia de don Celio Ursino
y del príncipe de Bisignano –Visiniano, dice—,
del duque de Vietri,
del obispo de Nicastro
y muchos otros obispos de este Reino,
señores titulados y potentados,
y en particular de su santidad
y en su nombre del cardenal Sanjorge,
del Turco,
y fray Dionisio y fray Pedro Ponzio –Ponçio, dice— de Nicastro,
predicadores de la orden de santo Domingo,
con copioso número de otros predicadores,
religiosos de diversas Religiones,
y personas principales de muchas ciudades y tierras,
con inteligencia de muchos capítulos de la una y de la otra provincia,

han tentado y tientan cada día
de rebolar –o revolver o poner en revuelta— y engañar los pueblos
contra el Rey nuestro señor, publicándole por tirano del mundo;
y dan a entender con palabras eficaces
la maldad incomportable de sus ministros,
los cuales venden como en almoneda pública
la sangre humana y la justicia y todo,
con tiranía usurpando el sudor de los pobres
con tantas colectas y pagamentos
y asesinios –o asesinatos—que en el Reino de Nápoles se ven,
Reino de la santa Iglesia ocupado tiránicamente,
diciendo que todos los Reyes de España están condenados
por haberse usurpado los estados de la Iglesia, sangre de Jesucristo;
y que ya ha venido el tiempo que nuestro señor Dios,
movido a compasión, es servido
de quitar el yugo de tanta tiranía y servidumbre;
y esto por medio de su Vicario,
el cual condoliéndose de la calamidad de los pueblos,
ha resuelto ponerles en la libre y pristina libertad de República,
como era primero,
con que quisiesen reconocer la santa Iglesia por señora,
con darle solo el consensu –o consenso— libre 
y un mediocre tributo,
diciendo que no era menester esparcir la sangre de sus hijos
los padres y madres en perdición de su hacienda,
pues esperan que les saldrá todo solamente con persuadir la verdad,
y hacer que cada uno se reconozca a si mismo
y al servicio de Dios nuestro señor,
cuya ayuda dicen que tienen en esto
por divinas Revelaciones e inspiraciones,
aguijonando la gente con promesas de gruesos galardones
y la facilidad del negocio,
pues todas las ciudades y tierras de las dichas provincias están divididas,
y la mayor parte diespuestas a derramar la sangre
por el servicio de Dios y de la santa Iglesia y propia libertad,
añadiendo el poco gobierno y poco talento de los que gobiernan,
que al presente se hallan en las dichas provincias.

Y esto dicen ser permisión divina,
que parece les haya cegado,
con dar a los ánimos de todos fama inmortal
para los siglos que han de venir,
anteponiendo también el grande provecho que se saca.

En la dicha conjura está Mauricio Reinaldis de Guardabalde,
persona noble y de grande inteligencia,
y forajido con comitiva de más de 2000 (sic) personas
de Stilo, casales y contornos.
El cual ha engañado, con el dicho Campanela,
y todavía va engañando;
y en particular, en Catanzaro,
Mateo Famareda, Horacio Ranio y otros suyos,
que tratan a menudo con él.

Y porque en la dicha Conjura –que ha un año que se trata—
hay también el interbentum del Turco,
que ha cometido el todo a Cigala –Çigala, dice—
para que ejecute cuanto le pidieren los conjurados,
en el mes pasado el dicho Mauricio,
enviado de los conjurados con una su carta de creencia –o credencial—
se embarcó con algunos compañeros en las Galeras de Morat Arraez
que le llevó a hablar al Cigala.
Y después le volvieron a la marina de Stilo,
como es fama pública,
y el dicho Cigala está ya a punto con sesenta vela a su requisición,
que han de servir para ir acostejando –o costeando—la Calabria
e impedir cualquier socorro de mar.

En la misma Conjura intervino Ferrante Moreto de Terranova de la Plana, con un hermano suyo e infinita gente de sus adherentes.

Hay también muchos de la ciudad de Rijolis –o Reggio--,
Santa Agata y Casales,
y personas principales y poderosas,
y en particular de la ciudad de Seminara.

También hay la mayor parte de la ciudad de Tropea,
Mileto –o Melito--, Monteleón, Amantea,
Fiume Fredo y ciudad de Cosenza, Casano,
Castro Vilari y Terranova Citra, Bisiniano, Taberna, Cotron
y la mayor parte del principado de Esquilache.
Pero, sobre todo, infinitos de la ciudad de Nicastro
y muchos de Rosano y Pedra Paula.

Hay también de la ciudad de Catanzaro,
Mario –Marco, dice— Flacavento,
pariente de fray Dionisio y de Juan Antonio Fabrica,
con otros sus compañeros.

Hay ahora en las provincias –de Calabria--
dos compañías de caballos de hombres de armas,
que están a requisición de los enemigos.

Hay también todos los forajidos de otras provincias,
con otro infinito número de los casales de Cosenza,
y capopópulos –o jefes populares— de diversos lugares.

La dicha Conjura, ya tanto tiempo tratada,
al presente le dan prisa
y solamente atienden a la venida del príncipe de Visiniano,
el cual verra –o vendrá— desconocido,
y del obispo de Nicastro
y de algunos otros personajes Grandes.

Los conjurados, (a)demás de que esperan próspero suceso
por la multitud de los conjurantes y poder de los conjurados,
con guiados del demonio, el cual trata con el padre Campanela,
esperan prevalerse mucho de la lengua con los pueblos,
soto especie de bien predicando ellos,
pues concurren muchos predicadores de diversas Religiones;
los cuales entre ellos se han dividido los lugares,
y por su medio se ha casi siempre tratado,
y van prometiendo gruesas remuneraciones en nombre de su santidad.

Se escriben entre ellos con cifra de abacos y señales,
los cuales hemos visto en poder de fray Dionisio,
que pensando nos tener de su parte
por la gran familiaridad que entre él y nosotros ha
desde –deudo, por dende— muchos años ha,
nos lo ha comunicado todo, prometiéndonos grandes cosas;
y con grande exageraciónb nos instaba de ello –o a ello—,
de lo cual no le habemos excluido para sacarle cuanto pasa
y dar de ello aviso a su excelencia,
como habemos hecho por servicio de su majestad.

Esperan, ganadas las provincias de Calabria,
conquistar a la descubierta lo restante del Reino,
diciendo que Calabria es la llave
a donde están las fortalezas, municiones y vituallas.

Todas las dichas cosas, la mayor parte
las habemos entendido de boca propia de fray Dionisio Ponzio,
el cual para este efecto va por diversos lugares,
y de Mateo Famareda,
y visto por evidentes señales y cartas
que nos han mostrado del fray Dionisio.

Esperamos tener más particular noticia de esto para adelante,
si bien cuanto hacemos se hace todo con grandísimo peligro
de ser muertos hasta de nuestras casas,
pero por servicio de Dios, de su majestad y de vuestra excelencia,
no nos curamos de derramar la sangre
y hacer notorio al mundo de nuestra entera fidelidad,
y seguir las pisadas de mis antecesores.

Fecha en Catanzaro a 10 de agosto 1599.

Yo, Fabio de Lauro,
doy la infraescrita Relación de mera voluntad propia,
y depongo como arriba en presencia del Abogado Fiscal de esta provincia
en nombre de su majestad,
esperando su gracia y galardón,
mano propia.

Yo, Juan Bautista Biblia –dice Vechia—
doy la infraescrita Relación de mi propia voluntad
y depongo como arriba en presencia
del señor abogado fiscal de esta provincia en nombre de su majestad,
esperando su gracia y galardón,
mano propia.

Tres días después, los mismos denunciantes depusieron un segundo texto en el que realzan la importancia de su traición a los conjurados y reclaman remuneración por ello, gracia y galardón, como decían en la anterior. El hecho de que estén en español, indica una versión cortesana de las dos deposiciones, sin duda. A pesar de la delación, siguen mostrándose a los conjurados como de su parte para obtener más información.

Otra Relación que ha venido después de la primera:

A 13 de agosto (1599), informados mejor,
como vamos procurando cada día de saber,
habiendo hablado con algunos principales conjurados,
creyendo ellos tenernos por los más sus aficionados
como lo habemos mostrado y mostramos,
nos han hecho tocar con la mano que ya está en orden toda la Provincia.

Y en esta ciudad de Catanzaro hay de los conjurados
más de ciento personas principales ;
y entre los otros, la regia munición está en orden para ellos.

Esto hemos sabido hasta ahora;
los correos y postas entre ellos van de noche casi siempre,
y la mayor parte de ellos son frailes y clérigos,
y caminan con gran seguridad y libertad.

Nosotros hemos hecho grandes diligencias;
y entre otras, les hemos enviado correo
para haber alguna carta de ellos y enviarla a vuestra excelencia,
como también de aquí adelante procuraremos saber
todos los nombres de los conjurados
para enviarlos a vuestra excelencia.

Si bien cuanto hacemos es con peligro de ser quemados
hasta dentro de nuestras casas, juntamente con todos los nuestros.
Y por horas y momentos estamos aguardando la muerte
por mano de aquellos…,
por servicio de su majestad y de vuestra excelencia.

Y advierta vuestra excelencia que han encaminado tan bien sus cosas,
y son tan bien guiados de ellos;
los cuales son personas grandes y muchos de porte,
como esperamos con el ayudo –o ayuda— de Dios
y valor de vuestra excelencia que le certificaremos un día,
que si no se remedia presto corre grandísimo peligro
de ponerse en revuelta el mundo.

Nosotros desde entonces habríamos venido a vuestra excelencia,
pero por no dar sospecha del negocio,
y para poderle poner en claro a vuestra excelencia
y morir aquí por servicio de su majestad,
nos hemos quedado,
remitiéndonos a su gracia y a la de vuestra excelencia,
de quien esperamos competente remuneración
de un tal y tan grande servicio,

a quien nuestro señor prospere como desea,
fecha como arriba,
los fidelísimos aficionadísimos vasallos de vuestra excelencia,
Fabio de Lauro
y Juan Bautista Biblia –Vechia, por Vivlia—. 

Estas dos declaraciones las recogió el abogado fiscal de la Audiencia Luis Xarava del Castillo, un hombre del que Amabile resalta su mal carácter, prepotente y orgulloso, con conflictos continuos con los auditores y procuradores de la propia Audiencia así como con el gobernador de Calabria Ultra el castellano Alonso de Rojas de Anoya. El fiscal las envía al nuevo virrey de Nápoles, Ferrante Ruíz de Castro, conde de Lemos, que acababa de llegar a Nápoles el 16 de julio de 1599, sustituyendo al anterior virrey conde de Olivares. Y el conde de Lemos las envía a Madrid, de inmediato, acompañadas con la carta que sigue:

 

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