buscador






 
   
 
"Materiales Cervantinos en el Ateneo de Madrid "
   
   
     
APÉNDICES
   

DON QUIJOTE
Francisco A. de Icaza

¡Oh, famoso caballero,
el de la Triste Figura!
Ha reído el mundo entero
tu locura.

Sin pensar que en el abismo,
término de las edades,
locuras y vanidades
son lo mismo.

Que por diversos engaños,
cubiertos con altos nombres,
van a matarse los hombres
en rebaños.

Y en aventuras andantes,
piensan por encantamento
que los molinos de vientos,
son gigantes.

Se ríen de que trastornes
lo real de tus empresas;
se olvidan de las princesas
maritornes.

De que siempre habrá quien fíe
en la bella Altisidora,
si de amor dice que llora
cuando ríe.

Y que, triste o venturoso,
es el amador quien crea
para amar, su Dulcinea
del Toboso.

Se liberta a los galeotes,
se combate con yangüeses,
se dan tajos y reveses
por azotes.

Y en los mundos del ensueño
se va a ciegas y al acaso,
sustituyendo a Pegaso,
Clavileño.

Y ni fieras ni titanes
habrá que la marcha impidan,
¡del mismo a quien intimidas
los batanes!

¡Oh, famoso caballero,
el de la Triste Figura!
ha reído el mundo entero
con tu locura.

Sin mirar que en el abismo,
término de las edades,
todas nuestras vanidades
son lo mismo.

 

LETANIAS DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE
Rubén Darío

Rey de los hidalgos, Señor de los tristes,
que por fuerzas alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie a podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre. todo corazón.

¡Noble peregrino de los peregrinos,
que satisficastes todos los caminos
con el paso augusto de heroicidad
contra las certezas, contra las conciencias,
y contra las leyes, y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad!

¡Caballero errante de los caballeros,
varón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud!
Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes,
entre los aplausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes,
y las tonterías de la multitud.

Tú, para quien pocas fueron las victorias
antiguas, y para quien clásicas glorias
serian apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos,
resistes certámenes, tarjetas, concursos,
y, teniendo a Orfeo, tienes a Orfeón.

Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu Clavileño,
y cuyo Pegaso relincha hacia ti.
Escucha los versos de estas letanías
hechas con las cosas de todos los días
con otras que en lo misterioso vi.

¡Ruega por nosotros hambrientos de vida,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol…
por advenidas almas de manga ancha
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español!

Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel… Pro nobis ora, gran Señor.
(Tiembla la floresta del laurel del mundo,
y, antes que tu hermano, vaga Segismundo
el pálido Hamlet te ofrece una flor)

Ruega generoso, piadoso, orgulloso,
ruega casto, puro, celeste, animoso,
por nos intercede, suplica por nos;
pues casi ya estamos sin savia y sin brote,
sin alma, sin vida, sin paz, sin Quijote,
sin pies, sin alas, sin Sancho y sin Dios.

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
afonos, recetas que firman un doctor;
de las epidemias, de horribles blasfemias,
de las Academias, libranos, Señor.

De rudos malsines, falsos paladines,
y espíritus finos, y blandos y ruines,
del hampa, que sacia
su canalllogracia
con burlar la gloria, la vida, el honor …
del puñal con gracia
libranos, Señor.

Noble peregrino de los peregrinos,
que satisface todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias,
y contra las leyes, y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad.

Ora por nosotros, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha pedido vencer todavía,
por adarga al brazo, toda fantasía,
y lanza en ristre, todo corazón.

subir


  :: Aviso Legal ::
:: Optimizado para I.E. - 1024 x 768 ::