El asedio y la toma de Modón por los turcos, en 1500, según la “Relación que dio el Camarlengo de Modón a su hermano Giovanni Maria Angiolello, cronista del Gran Turco, de lo que en el cerco de Modón sucedió”, insertada en la inédita Crónica de los Turcos.
"Ninguna reseña, ningún indicio permite identificar su autor o precisar la fecha de su composición. Se llama comúnmente Crónica Turquesca. No conlleva ni dedicatoria ni preámbulo, comienza directamente con un capítulo sobre el origen de los turcos y termina por una vaga fórmula de educación dirigida a un personaje no designado. Esta crónica nos ha llegado en tres ejemplares, idénticos en cuanto a contenido, bien diferentes en cuanto a su presentación. El primero de ellos está depositado en la Biblioteca Nacional de Madrid. Es en gran parte ilegible ya que las letras están inacabadas o mal formadas y, a menudo, borradas con tachones. El copista escribió a veces en toda la página a sangre, a veces a dos columnas, en líneas ascendentes y descendentes. Da la impresión que el autor ha escatimado su trabajo. Con estas características, el documento desanima a las mejores voluntades. Existen, por fortuna, otros dos más agradables de consultar...: el primero de ellos está en El Escorial y el segundo en la Biblioteca Nacional de París..."[1]
En la actualidad disponemos de siete manuscritos de la Crónica de los Turcos [2]. Documento vivo, por la veracidad y la valiente declaración de principios en su conjunto, de lo que pensaban y sentían muchos españoles de finales del siglo XVI, sometidos a las rígidas pretensiones de una política filipina erigida en brazo ejecutor de los cánones de Trento. Crónica por estas razones destinada a permanecer inédita durante siglos y, naturalmente, en la actualidad por otras así continúa.
Uno de los mayores atractivos de la Crónica de los Turcos la cual principalmente sigue a la que escribió Juan María Vicentino, cronista de Mahometo, Bayasit, Selim y Suleimán, señores de ellos es su modernidad o, si se quiere, su contemporaneidad. Queremos decir con esto que la obra ofrece la posibilidad de ser leída con la misma comprensión y placer con que se lee otra buena narrativa de nuestros días, hecha la salvedad, obviamente, de que en una obra del siglo XVI nunca se encontrarán las técnicas narrativas, recursos o escarceos literarios actuales.
Fruto de la lectura pausada del manuscrito, parece evidente que en la obra se proyecta en extensión y profundidad la personalidad de su autor. En gran parte asimilando, como se comprobará más adelante, en un juego realmente difícil, la del protagonista-narrador Giovanni Maria Angiolello.
De este modo, el lector permanece interesado, concédasenos la licencia, por un relato dotado a veces de un realismo proustiano que casi nunca fatiga, que nos sitúa en un plano naturalista de la vida y que se colma frecuentemente de suspense en cada una de las peripecias, acciones e intervenciones de sus protagonistas. Todo, por añadidura, aderezado con un sentido del humor inigualable, que arropa el verdadero ser de la obra, una magistral declaración de principios que son la mejor crítica a la España de los Austrias, en general, y del Rey Prudente, en particular.
La crónica, podemos afirmar categóricamente, no es una compilación como otras. Su autor ha reunido, ciertamente, diferentes textos tomados de numerosas obras, ha traducido a menudo la Historia Turchesca de Angiolello y otras obras del vicentino, pero ha efectuado importantes encuestas personales, como reconoce él mismo en su discurso, y la ha enriquecido con sus opiniones, reflexiones e intervenciones, resultando una obra erudita de las más voluminosas de la literatura documental española sobre los turcos en el siglo XVI.
La crónica está dividida en 254 capítulos [3] y, atendiendo al criterio de la procedencia de las fuentes utilizadas, comprende tres claros bloques: el primero, extraído de Angiolello y de fuentes cristianas diversas, va desde el capítulo I al LIII; el segundo, procede en su totalidad de distintas obras del cronista de Vicenza, va desde el capítulo LIV al CCXL; y, finalmente, el tercero, debido al autor mismo del manuscrito de la crónica que reunió fuentes orales o escritas muy diferentes, va desde el capítulo CCXLI al CCLIV.
La primera parte, que consta de cincuenta y tres capítulos (desde el Capítulo I: De las opiniones que se escribieron del origen de los Turcos al Capítulo LIII: De la adunación que el papa Sixto hizo de muchos Príncipes cristianos y de los daños que fueron hechos en las tierras del Turco; de cómo la Señoría de Venecia hubo el reino de Chipre y de otras cosas que después sucedieron), se caracteriza por la aparición de una importante relación de fuentes muy diversas, en alguna ocasión indeterminadas pero normalmente con cita expresa de la obra y/o autor que inspiran al creador de la crónica. Nos encontramos, por tanto, con continuas referencias a Alazem, Paolo Giovio, Froissarte, Roberto Gagupio, Pío I y, cómo no, a Giovanni Maria Angiolello. A esta tarea colaboró la propia filosofía de los Sultanes: "Mahometo tuvo cuidado que sus victorias fuesen escritas por hombres sabios y letrados..."[4].
Es evidente que la fuente esencial es la Historia Turchesca de Angiolello aunque el autor la envuelve, coteja y enriquece con elementos tomados de diversas crónicas cristianas. En la obra del vicentino cada hecho es presentado bajo el signo favorable del Gran Turco y sus antepasados, por ejemplo en la victoria turca de Nicópolis y el aplastamiento de los cruzados, el autor de nuestra Crónica, quizá herido en su amor propio, quizá intentado ganarse su soldada, prefiere seguir, sin omitir la versión de Angiolello, la evocación más cercana del francés Froissarte y la de otros autores más filoeuropeos. Opera, así mismo, para la derrota otomana ante Tamerlán: mientras que en el texto italiano, traducido del turco, los acontecimientos ocupan un solo folio, en el texto español son necesarios treinta para presentarla.
La segunda parte de la Crónica..., la más rica y extensa, que comprende en sus ciento ochenta y seis capítulos el período que va desde el reinado de Mehmet II hasta la muerte de Selim I aproximadamente (desde el Capítulo LIV: Del señor Caramán y de sus hijos; de cómo el mayor de ellos mató a los otros cuatro y, cómo él, después fue vencido y muerto por uno de los otros llamado Pirachomat, a quien el Gran Turco dio favor para ello al Capítulo CCXL: De lo que el señor Sufis hizo al tiempo de la guerra del Soldán y después de ella), es un auténtico "recital" de las obras de Giovanni Maria Angiolello [5].
Por esta segunda parte, la Crónica de los Turcos es ciertamente la obra más rica en documentación sobre los turcos compuesta en España en el siglo XVI. Su autor ha tenido la honestidad de respetar todas las obras donde se inspira y, a menudo entre otros, avanza el nombre de Angiolello, sea por sus reseñas aisladas, sea por sus traducciones. Esta honestidad y la misma Crónica han sido las causas de la reconstrucción de varios textos editados o manuscritos de Giovanni Maria Angiolello, principalmente la Historia Turchesca, que fueron objeto de pillaje, alterados o atribuidos a otros autores. Solamente la Crónica de los Turcos, el "manuscrito español", es capaz de dilucidar hasta el momento este problema.
Según el Profesor que ostentó durante un largo periodo la Cátedra de Turcología y Oriente Medio en la Universidad de Munich, Franz Babinger, al que debemos una gran parte de las reflexiones que han facilitado el conocimiento y comprensión del mundo otomano, principalmente hasta finales del siglo XV, Giovanni Maria Angiolello es incuestionablemente el autor de las obras siguientes [6]:
* Breve narrazione della vita et fatti degli Sciá di Persia Ussun Hassan e Ismael, publicada en 1490 [7].
* Historia Turchesca, inédita, que nos ha llegado a través de tres diferentes manuscritos en italiano: dos de ellos en París y el tercero en Milán.
* De caelo et Mundo.
* El Manuscrito de Vicenza, publicado por A. Capparosso en 1881 y por J. Reinhard en 1913, sobre el viaje de Angiolello a Negroponte con su hermano [8].
Existe otra obra atribuida a Angiolello aunque, sin embargo, el propio Franz Babinger discute su paternidad: Relazione sulle cose dei Turchi di un Merchante veneziano partito per Constantinopla. De esta obra encontramos largos extractos en la Crónica...
El autor de la Crónica de los Turcos se ha nutrido básicamente de la Breve narrazione... y, más particularmente, de la Historia Turchesca. Pero esta última obra, la más importante de todas y que ha conocido una gran repercusión, ha sido objeto de numerosos litigios. En 1909, Ioan Ursu, tras un profundo estudio de los manuscritos parisinos, los atribuía a Donado da Lezze [9]. Jean Reinhard respondía la hipótesis de Ioan Ursu y Franz Babinger confirmaba las conclusiones que han permanecido hasta nuestros días, solamente cuestionadas, por fortuna, por Marcel Bataillon y Albert Mas, que consideraban el manuscrito español, la Crónica de los Turcos, como la traducción del texto italiano, la Historia Turchesca.
Sin embargo una confrontación entre los dos textos, italiano y español, hace aparecer evidentes y sustanciosas diferencias. Uno no es la réplica del otro, en absoluto, aunque a veces se revelan pasajes que evocan los mismos hechos y son presentados en un orden y términos similares. Un simple golpe de vista lanzado sobre las dos obras permite mostrar la riqueza del manuscrito español y, podríamos decir en comparación, la austeridad del italiano. Sería muy fácil concluir que el autor español de la crónica ha tomado la obra de Angiolello, tal como existe en los manuscritos italianos, y que los ha completado y fortalecido con reseñas tomadas de otros autores, de otras fuentes, costumbre, por otra parte, tan común entre los autores y compiladores del siglo XVI.
Sin embargo, otras modificaciones o alteraciones de distinta naturaleza sorprenden, tanto más al investigador como al lector, en cuanto que el autor español no cesa en su empeño de repetir de modo continuo que sigue o traduce directa y fielmente a Angiolello:
* "Crónica de los Turcos, la cual principalmente sigue a la que escribió Juan María Vicentino, cronista de Mahometo, Bayasit, Selim y Suleimán, señores de ellos" [10].
* "... Aquí no se seguirá sino la orden de Juan María Vicentino, cronista de los mismos Turcos, que los pone en la propia lengua de ellos..." [11].
* "Todo lo que aquí adelante se dijere tocante a la guerra entre el señor Usún Casán y el Gran Turco es sacado, al pie de la letra, de la Crónica que hizo Juan María, cronista del dicho Gran Turco y esclavo de señor Mustafá, su hijo, el cual como testigo de vista es el que habla de aquí adelante hasta la muerte del señor Mustafá, su amo"[12].
* "Sabido por Bayasit sultán, gran turco, ser entrado el rey de Francia la vía de Italia, según por aquel su embajador le fue certificado, él deliberó de haber noticia especial de las cosas de Italia cómo pasaban y así mandó a Juan María, cronista suyo, por ser natural y saber la lengua italiana y latina que, incontinente, pasase en Chipre y de allí a Roma, y cuando fuese menester a Nápoles, y viese y entendiese las cosas del rey Carlos cómo pasaban. Mandó, así mismo, el dicho señor Bayasit ver la persona del rey de Francia y su ejército y cómo trataba las cosas de la iglesia, porque ya había alguna sospecha desde la venida del embajador Broncardo que el Papa se concertaba con el rey de Francia, o que a lo menos con cardenales que le diesen entrada en Roma. Así mismo mandó saber al dicho Juan María las virtudes y vicios del rey Carlos, según que los pudiese aprender, y para que todo esto lo pudiese seguramente escribir cada día haciéndole saber lo que le cumplía había recaudo en Venecia para las cartas, y en Génova y en Chipre. Juan María vino en Roma dentro de 25 días y porque es él quien habla de aquí adelante, se dejará de hablar de los Turcos y se dará relación de la venida del rey de Francia en Italia y de lo que sucedió en todo el tiempo que en ella estuvo" [13].
* "Este presente capítulo que habla de la pérdida de Modón, fue tomado al pie de la letra de la crónica de Juan María y lo que él acerca de esto escribió es lo siguiente. Viniendo a hablar de las cosas hechas y acaecidas en el infeliz cerco de la ciudad de Modón y del miserable pueblo y vecinos de ella, antes que más adelante pase, quiero decir cómo en aquella desventurada ciudad, al tiempo que los turcos la pusieron cerco, era capitán micer Antonio Donantoñi; micer Marco Gabriel, alcaide; y micer Andrea Balaslio, camarlengo, el cual era hermano de padre y de madre de mí, Juan María, cronista de los señores Bayasit, Selim y Suleimán -padre, hijo y nieto- y había veinte años menos que yo...
... Estas cosas que habéis oído y todas las otras que en aquel desdichado cerco y pérdida de Modón pasaron, yo, Juan María, las supe de camarlengo, mi hermano, el cual fue preso en la dicha ciudad y después de ser rescatado y vuelto a Venecia tornó a Constantinopla con una embajada de la Señoría, donde él me vio, y aunque como es dicho él fue cautivado en Modón y puesto muchas veces al punto de la muerte, ninguna de ellas quiso decir que era mi hermano, que pudiera ser que por ello asegurara su vida y por aventura condenara la de entrambos. Y la causa porque no lo dijo fue porque poco antes que se cercara Modón yo fui enviado desde el cerco de Lepanto por el señor Bayasit a amonestar a los de Modón se le diesen y porque aquello no hubo efecto, antes se halló la resistencia que adelante oiréis, pudiera ser que sabiéndose que el camarlengo de Modón era mi hermano, que el Gran Turco pensara que yo no había hecho todo lo posible para que la ciudad le fuese entregada. Y por tanto al dicho mi hermano le pareció que, pues por la una parte se aventuraba sola su vida y por la otra, la suya y la mía, que era aventurar mejor la suya sola y no manifestar en todos sus trabajos el deudo que conmigo tenía. Y lo que él me dió por escrito del cerco de Modón y lo que más habló con aquellos que allí vinieron a la plaza con tanta angustia, según arriba se contó, se dirá como él lo dice. Y así de aquí adelante habla el dicho camarlengo"[14]...
Estos son algunos de los ejemplos en que el autor del manuscrito español incide en su reconocimiento a Angiolello. Entre ellos, este último, llama más particularmente la atención y si se tiene la curiosidad de compararlo con el pasaje correspondiente del manuscrito italiano, pueden obtenerse algunas respuestas a las preguntas que nos venimos formulando:
* Historia Turchesca [B. N. París, Ms. 1238, fol. 100 vº]: "Ancora che di sopra habbi scritto l'incendio delle navi et morte de Misser Andrea Loredan, Alban d'Armer et altri non restarò che non scriva quanto e notato in un libro scritto per Misser Andrea Balastro".
* Crónica de los Turcos [Archivo Széchényi de la B. N. de Budapest, Ms. 1 Fol. Hisp., fol. CCIX vº]: "El presente capítulo que habla de la pérdida de Modón fue tomado al pie de la letra de la Crónica de Juan María y lo que acerca de esto escribió fue lo siguiente".
En ambos pasajes se describe y relata el mismo acontecimiento en italiano y español. Sin embargo, en el texto atribuido a Angiolello, éste habría preferido sustituir su propio testimonio por el de Andrea Balastro. ¿No es extraño este hecho? En el texto español, su autor reconoce, como se ha evidenciado, que sigue fielmente a Angiolello, pero estos extensos pasajes han desaparecido en el manuscrito italiano.
Se trata de las proezas y el periplo del camarlengo de Modón, el pobre hermano de Juan María Angiolello, que el autor español destaca con un título de capítulo aparte para atraer su atención. Describe la ventura de los dos hermanos, profundamente emocionados, al encontrarse, uno en el campo turco y el otro en el cristiano, que deciden callar su parentela puesto que Angiolello es enviado como emisario hacia los venecianos sitiados encargado de su capitulación. Éste último, habiendo fallado en su misión, teme que Bayasit le acuse de traición si conoce la verdad.
Fuera del interés histórico, estas páginas desbordan de una humanidad rara en este género de obras; humanidad acentuada, por otra parte, por el tono simple y directo del vicentino. El autor español, aquí muy posiblemente verdadero traductor, transmite fiel la emoción de Angiolello mientras que, paradógicamente, en el manuscrito italiano la personalidad y emociones de Juan María Angiolello son total y absolutamente borradas.
Esta reflexión puede trasladarse a otros pasajes. Por ejemplo, en el capítulo CXLVI, citado más arriba, Angiolello revela que fue enviado a Italia por el Gran Turco para seguir el desarrollo de las guerras que opusieron a Carlos VIII de Francia y los españoles. Existían rumores de que las campañas de Nápoles eran tan sólo una etapa intermedia en una lucha más vasta contra el Turco. El príncipe Djem [15], hermano de Bayasit II, se encontraba prisionero en Roma y Carlos VIII quería integrarle en sus proyectos, prometiéndole devolver el trono del Imperio Otomano. El texto español, como se transcribió más arriba, es muy claro. Este pasaje, contradictoriamente de nuevo, ha desaparecido en el manuscrito italiano. Se lee exactamente: "Venne a Venetia in questo tempo un messo del Turco, il qual venn'in 20 giorni da Costantinopoli et gionse a Venetia a 20 de settembre"[16].
Dicho de otra manera, en un texto propio, Angiolello se convertiría en un mensajero anónimo del Gran Turco. Esto parece muy sorprendente, cuanto más que en sus otros escritos no duda en utilizar la primera persona de singular, subrayando el papel importante que ha podido jugar gracias a la confianza amigable de los Sultanes.
Todos estos hechos, acompañados de sus respectivas reflexiones, parecen significativos y contundentes: el Manuscrito italiano considerado como el original de Giovanni Maria Angiolello posiblemente no sea del cronista vicentino. Se encuentran, probablemente, ciertos pasajes de la verdadera Historia Turchesca pero un compilador-autor más o menos falsificador, Donado da Lezze u otro cualquiera, ha truncado el original y ha suprimido aquello donde Angiolello cuenta con una magistral humanidad y sencillez, también objetividad, los acontecimientos en que fue testigo pasivo o participante activo. Por tanto, es muy posible que sólo el manuscrito español, la Crónica de los Turcos, pueda si no restituir el texto íntegro del cronista de Vicenza, al menos sí la composición inicial que había dado a su obra. Por esta razón, Ioan Ursu no estaría tan equivocado, ni lejos de la realidad, al disputar la paternidad de Angiolello del manuscrito italiano.
En cuanto a la posible paternidad del manuscrito italiano de Donado da Lezze, según el trabajo publicado por Ioan Ursu, se constatará con prudencia que el manuscrito español indica en la cita precedente que el viaje de Constantinopla a Italia pasaba por la isla de Chipre, donde se embarcaba en naves cristianas. La Señoría de Venecia tenía en Chipre un Consejero que la gobernaba en su nombre y a principios del siglo XVI, cuando menos hasta 1507, este fue Donado da Lezze. Allí conoció, sin duda, a Angiolello. Posiblemente discutió con él y pudo, con facilidad, incluso acceder a los preciosos manuscritos de la Historia Turchesca o encontrarlos más tarde en Italia. Resulta, llegados a este extremo, que el denominado Manuscrito de Vicenza [17], donde el vicentino describe detalladamente Constantinopla y la vida del Serrallo, es a menudo utilizado en el manuscrito italiano. El autor del manuscrito español ignora estos detalles como si no hubieran llegado hasta él.
Donado da Lezze, o cualquier otra persona, combina pues varias obras de Angiolello haciendo desaparecer el papel del cronista de Mahometo II, mientras que el autor español traduciendo a menudo literalmente, sobre todo en esta segunda parte, palabra por palabra el original, permite encontrar el verdadero testimonio de este testigo excepcional. Aporta, por demás, un mayor número de elementos esenciales para el conocimiento más profundo de la obra y biografía de Giovanni Maria Angiolello.
El autor español revela, así, hechos que los biógrafos del cronista italiano desconocen o no señalan: "... Y porque sería largo de contar las cosas de aquel día y las que después sucedieron, y cómo se tomó Novara, y de qué modo el rey Fernando tornó a entrar en el estado de Nápoles recobrando todo el dicho reino, y después de su muerte lo hubo Federico, las cuales cosas que después del día de la batalla sucedieron aunque yo no las vi, las supe después todas en Constantinopla de Sacundino, secretario y embajador de la Señoría de Venecia. Y porque el propósito de mi venida en Italia fue solamente a ver el suceso del rey de Francia y el dominio y salida suya de Italia, dejaré todo lo demás y tornaré a las cosas del Gran Turco pues son a mí de escribir. Solamente diré cómo llevando conmigo el retrato y pintura del rey Carlos, yo me retorné a Constantinopla para el gran turco Bayasit, donde yo llegué y le fui a besar la mano el primero día de octubre del mismo año"[18].
Este texto claro, que describe algunos movimientos de Angiolello, confirma lo dicho del autor del manuscrito español. El cronista llega a Constantinopla vía Chipre y, como dijo más arriba en la crónica, le hacían falta veinticinco días de viaje en cada sentido. Si besaba la mano del Gran Turco el primer día de octubre de 1495, tuvo que abandonar Venecia en los primeros días de septiembre, después de Fornoue (6 de julio de 1495) preparó su salida y, sin duda, pasó los meses de julio y agosto con los suyos en Vicenza. ¿Volvió inmediatamente a Italia? Podemos dudarlo. En efecto, mientras tenía lugar la guerra turco-veneciana (1499-1500) está, todavía, al lado de Bayasit II para las conquistas de Lepanto y Modón.
El autor del manuscrito español no tenía razones para inventar tales hechos (a pesar de las enseñanzas del Príncipe de los Hispanistas, Marcel Bataillon, que conducen a examinar con desconfianza los pseudos viajes de estos testigos de vista que jamás pusieron los pies en los países que describen o vivieron los acontecimientos en que se erigen como héroes). Si el autor del manuscrito español mentía se trataría de una superchería bien particular, pues qué interés podría él sacar de una adulación a otro. Es más fácil, y tentador, creer que el manuscrito español contiene la traducción de los textos de Angiolello cuando su autor confiesa que traduce con fidelidad los capítulos que cita.
En estas condiciones, la Crónica de los Turcos esclarece las partes de la vida de Giovanni Maria Angiolello (Juan María Vicentino) que han quedado en la sombra hasta nuestros días.
Efectivamente, Franz Babinger [19] afirma que Angiolello tuvo que volver a Italia hacia 1483 y que no se encuentran más documentos sobre él y su paradero hasta 1515. Los elementos contenidos en la Crónica de los Turcos, durante largo tiempo considerada erróneamente como la traducción de los tres manuscritos italianos de París y Milán de la Historia Turchesca, son, en el estado actual de nuestros conocimientos, los únicos susceptibles de colmar esta laguna.
Comparados los capítulos de esta segunda parte de la Crónica de los Turcos con el contenido y pasajes correspondientes de la Historia Turchesca, se revela que en ambas obras los textos originales de Giovanni Maria Angiolello han sido remodelados. En el manuscrito español se han adjuntado numerosas informaciones complementarias y en el italiano se ha suprimido el testimonio directo y vivido del cautivo de Mahometo II, que ha sido sustituido por las intervenciones de otros "cronistas". La relación que existe entre la Crónica de los Turcos y sus fuentes es la que sigue:
* Los capítulos LIV a LVI de la Crónica de los Turcos se nutren de los capítulos I a III de la Breve narrazione della vita et fatti degli Sciá di Persia Ussun Hassan e Ismaele.
* Los capítulos LVII a LIX de la Crónica... se nutren de la Historia Turchesca [20].
* Los capítulos LX y LXI de la Crónica... se nutren de los capítulos IV y V de la Breve narrazione....
* El capítulo LXII de la Crónica... de la Historia Turchesca.
* El capítulo LXIII de la Crónica... del capítulo VI de la Breve narrazione....
* Los capítulos LXIV a LXVII de la Crónica... de los capítulos VII y VIII de la Breve narrazione....
* Los capítulos LXVIII a CVI de la Crónica... de la Historia Turchesca.
* Los capítulos CVII y CVIII de la Crónica... de diversas fuentes españolas.
* Los capítulos CIX a CXVII de la Crónica... de la Historia Turchesca.
* Los capítulos CXVIII a CXXI de la Crónica... de la Breve narrazione... y de la Relazione sulle cose dei Turchi di un merchante veneziano partito per Constantinopla [21] [da la impresión que Angiolello, u otra persona en cualquier caso, ha retomado las directrices de la primera obra para desmenuzar la segunda. En efecto, la primera narra los acontecimientos persas en torno a 1473 y la segunda se sitúa en Persia, pero en 1514, a fin de evocar la guerra entre Selim I y el Sha Ismail. El autor de la Crónica de los Turcos parece haber conocido las dos obras, pero si habla, a menudo, de Angiolello para la Breve narrazione... no lo hace para la Relazione sulle cose dei Turchi....]
* Los capítulos CXXII a CXLV de la Crónica... de la Historia Turchesca.
* El inicio del capítulo CLVI [22]: Cómo el Gran Turco tomó la empresa de Modón y la ganó y de las otras cosas que antes y después de ser tomada la dicha ciudad acaecieron en ella, según que aquí veréis, de la Historia Turchesca. Pero la parte más extensa del mismo capítulo, la Relación que dio el Camarlengo de Modón a su hermano, el cronista del Gran Turco, y de lo que en el cerco de Modón sucedió no existe en la Historia Turchesca.
* Los capítulos CLVII a CLXXVIII de la Crónica... no aparecen en el manuscrito italiano.
* Los capítulos CLXXIX a CCXL de la Crónica... se nutren de manera confusa y mezclada de la Breve narrazione... y de la Relazione sulle cose dei Turchi.... Sin embargo, los préstamos de esta última son los más importantes.
Cuando la Historia Turchesca era solamente conocida por los tres manuscritos italianos, ya se consideraba una fuente fundamental, una de las más seguras y serias para un sólido conocimiento del Islam Turco. Era una pieza clave para todos los Historiadores. Pero aparece ahora gracias al manuscrito español, a la Crónica de los Turcos, que la Historia Turchesca nos ha llegado mutilada, bien cambiada, por motivos mal definidos.
Es posible suponer que en el acentuado clima anti-turco donde estaba sumergida la Cristiandad, la "objetividad" de Angiolello, su deferencia hacia los Sultanes en numerosas circunstancias, su preocupación por la realidad o, seguramente, sus deseos de gustar a sus protectores Turcos, chocaran con las ideas de algunos contemporáneos que no dudaron en retocar su obra. El autor de la Crónica de los Turcos, sin embargo, ha respetado el pensamiento del vicentino actuando con una probidad merecedora de los mayores elogios aunque en los últimos capítulos, como él mismo reconoce, no sigue "principalmente" a Angiolello y reproducirá, en ocasiones, los clichés anti-turcos que tanto circulaban por España.
La tercera parte de la Crónica de los Turcos, que consta de catorce capítulos (desde el Capítulo CCXLI: De cómo comenzó a reinar sultán Suleimán, duodécimo emperador de los turcos al Capítulo CCLIV: De lo que Andrea Doria hizo por el mar al tiempo que el Gran Turco vino en Hungría), es fruto personal de autor del manuscrito español y recoge los acontecimientos sobre el mundo turco desde el momento en que Giovanni Maria Angiolello los había dejado, hacia 1520 para la dinastía otomana y hacia 1524 para las cosas de Persia, continuándolos hasta el primer sitio a Viena, sirviéndose para ello de diversas fuentes escritas y orales.
Una vez definido de modo exhaustivo el entorno de este texto absolutamente singular que ha motivado el presente artículo, procede a continuación su exposición para el disfrute y goce de los lectores: un verdadero clásico mínimo de nuestro Siglo de Oro. Así sea.
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[1] Con estas desalentadoras palabras presenta Albert Mas la Crónica de los Turcos. MAS, Albert. “Autour de la Coronica Turquesca, manuscrit espagnol du XVIe. Siécle”, en Les Cultures Ibèriques en devenir. Foundation Singer-Polignac, París, 1979. Pág. 142.
[2] Véase de FERNÁNDEZ LANZA, Fernando. La Crónica de los Turcos: fuente inédita española del siglo XVI para el mundo otomano. Universidad de Alcalá, micro forma, 1995. 2 vols. (1150 págs.).Cfr. del mismo autor y sobre esta cuestión “Antonio Herrera de Tordesillas, cronista mayor de Indias, autor probable de la Crónica de los Turcos, fuente manuscrita española de la segunda mitad del siglo XVI, fundamental para un sólido conocimiento del Islam turco y para la reconstrucción de la mutilada Historia Turchesca de Giovanni Maria Angiolello”, en Estudios de Historia Socia l y Económica de América, 13. Universidad de Alcalá, 1997. Págs. 279-304; “El mundo otomano entre 1299 y 1530 en la Historiografía europea e islámica. Dificultades para la construcción de una historia analítica hasta 1500”, en Indagación, 4. Universidad de Alcalá, 1999. Págs. 55-73; “La Crónica de los Turcos de Antonio Herrera de Tordesillas, fuente inédita del mundo hispano-turco en el siglo XVI”, en Actas del I Encuentro de Historia Hispano-Turca. Cuadernos del Bósforo, I. Edit. Isis, Istanbul, 2003. Págs. 169-205; “La Crónica de los Turcos: el silencio de un clásico del Siglo de Oro”, en Cervantes, 7. Revista del Instituto Cervantes de Estambul, 2004.Págs. 18-23.
[3] A diferencia de la Crónica de los Turcos, la Historia Turchesca de Giovanni Maria Angiolello no está dividida en capítulos. De los siete ejemplares de la Crónica de los Turcos localizados hasta el momento, tan sólo tres cuentan con la totalidad de los doscientos cincuenta y cuatro capítulos (Ms. 5763 BNM, Ms. O-II-23 BRME -este manuscrito cuenta en realidad con 256 capítulos pero con idénticos contenidos y materias- y Ms. 1 OZK-OL). Los cuatro ejemplares restantes, incluido el posible original, están mutilados (Ms. 3624 BNM y Ms. 349 BNP) o inconclusos (Ms. 3606 BNM y Ms.7074 BNM).
[4] FERNÁNDEZ LANZA, Fernando. La Crónica de los Turcos: fuente inédita... Op. Cit., vol. II. Apéndice I. Pág. 52.
[5] "Giovanni Maria Angiolello nacque a Vicenza da antica ed illustre famiglia patrizia, fra il 1451 e il 1452. Partito da Venezia nel 1468, dopo aver preso parte, col fratello Francesco, che vi doveva lasciar la vita, al memorabile asedio di Negroponte, venne condotto schiavo a Constantinopoli: qui nel 1472 si trovava al servizio di Mustafa, secondogenito di Mahometo II. Con questo egli combatté nella guerra contro il turcomano Uzun Hasan, sciá di Persia, fra il 1472 e il 1473. Morto nel 1474 Mustafa, pasó a la corte di Mahometo nel periodo piu esplendido del suo regno. Accompagnó gli eserciti turchi nelle campagne del 1476 e 1477 contro la Moldavia e l'Ungheria, poi agli asedi di Croia e di Scutari, quindi nella spedizione asiatica del 1481 e in quella contro il Soldano del Cairo con cui si chiude la vita de Mahometo II. In seguito fu con Bayasit, ma, forse perché caduto in desgrazia o privato della carica, riparó in Persia, non si sa bene quando né per quanto tiempo. Nel 1490 era a Vicenza, tra il 1507 e il 1514 ancora in Oriente, testimone oculare di una parte, almeno, del regno dello Sciá Ismail (1499-1515), probabilmente sino a che questi tenne ... Nel 1514 era di nuovo in patria, dove nel 1517 veniva all ufficio di presidente del Collegio dei Notai, carica che ocupó fino alla morte (1525)...". En la Enciclopedia Italiana di Scienze, Lettere ed Arti, dirigida por Giovanni Treccani. Istituto Giovanni Treccani, Milano, 1929, Vol. III. Enciclopedia..., 1961-1978 [directtore, Umberto Bosco; collaboratori-autori e redattori, Domenico Musti... (et al.), Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana.
[6] BABINGER, Franz. "Angiolello", Dizionario Biografico degli Italiani, III.Páginas 275-278. Véase, para confirmar la aseveración realizada de este excelente especialista del mundo turco, el apartado correspondiente de Bibliografía. Otra visión, bien distinta, puede verse en la Enciclopedia Italiana di Scienze, Lettere ed Arti, Op.Cit.: "L'Angiolello ci ha lasciato ricordi dei sovi viaggi e della sua lunga esperienza orientali in due scritti: la Breve narrazione della vita e fatti del signor Ussuncassano, inserita dal Ramusio nelle sue Navigationi (II, 1559, pp. 66-78) e piu tarde tradota in inglese, e le Memorie (cossi possono intitolarsi) che comprendono il viaggio di Negroponte edito nel 1881 del Capparozzo, e la continuazione di eso, che fa parte della Historia Turchesca, data alla luce nel 1909 da Ioan Ursu. L'una e l'altra opera sono fuente preciosa per gli avenimenti d'Oriente, che l'Angiolello ilumina altre che come testimone directo, con la cognoscenza della historiografia turca, ed hanno notevole importanza geografica per gl'itinari compiuti del vicentino in Asia Minore e in Persia. Sotto questo riguardo, il nome dell'Angiolello merita di essere recordado acanto a quelli di Giasaphat Barbaro e di Ambrogio Contarini. Allo steso autore sono stati atribuiti l'anonimo Viaggio di un mercadante che fu nella Persia, publicato dal Ramusio (op. cit., pp. 78-91) ma che non puo essere stato composto dall'Angiolello, e l'Historia Turchesca, che l'Ursu crede a torta opera di un Donado da Lezze (1479-1526)".
[7] Esta "narración" acompañaba la Gramática greco-latina de Constantin Lascaris, Bale, 1490. Esta primera edición se perdió y permanece desaparecida en la actualidad. Sin embargo, el relato de Angiolello fue recogido en 1559 en la recopilación veneciana Navigazioni et Viaggi.
[8] Jean Reinhard, Essai sur J. M. Angiolello, noble vicentin (1451-1525) premier historien des Ottomans (1300-1517) et des Persans (1453-1524). Angers, Sirandeau, 1913.
[9] URSU, Ioan. Historia Turchesca. Bucarest, 1909. En esta edición el rumano, erróneamente aunque no sin argumentos, concede la paternidad del manuscrito a Donado da Lezze (1479-1526), Consejero-Gobernador de la isla de Chipre en nombre de la Señoría que conoció y discutió personalmente con G. M. Angiolello.
[10] Título e inicio de la Crónica de los Turcos, que ya denota la orientación e intencionalidad del autor del manuscrito español.
[11] FERNÁNDEZLANZA, Fernando. Op. Cit. Apéndice I. Capítulo V: De Otomán, primer señor de los Turcos.
[12] Ibidem. Capítulo LXIII: De las mercedes que el Gran Turco hizo a la gente de guerra, y de lo que en el camino le sucedió hasta llegar donde el señor Usún Casán estaba.
[13] Ibidem. Capítulo CXLVI: Cómo el Gran Turco envió en Italia a Juan María, su Cronista, para que le avisase de todo lo que el rey de Francia hacía.
[14] Ibidem. Capítulo CLVI: Cómo el Gran Turco tomó la empresa de Modón y la ganó y de las cosas que antes y después de ser tomada la dicha ciudad acaecieron en ella, según que aquí veréis.
[15] Véase CARETTO, Giacomo E. Un Sultano prigionero del Papa, Centro Internazionale della Grafica di Venezia, Venezia, 1989. Asimismo de L. Thuasne, Djem-Sultan, ParÍs, 1892 y las obras sobre este asunto de H. Inalcik, I. H. Uzunçarsili, S. Turan, V. L. Menage, H.I. Kissling y K. M. Setton, entre otros.
[16] URSU, Ioan. Op. Cit., pág. 212.
[17] Como se dijo más arriba, publicado por A. Capparosso en 1881 y por Jean Reinhard en 1913, describe el viaje de Angiolello y su hermano a Negroponte.
[18] FERNÁNDEZ LANZA, Fernando. Op. Cit. Apéndice I. Capítulo CXLVII: Del rey de Francia Carlos, de cómo tomó la empresa contra el reino de Nápoles y de las otras cosas que en aquel tiempo sucedieron.
[19] Dizionario Biografico degli Italiani, III, pág. 277a: "L'Angiolello deve essersi allontanato dalla Turchia, di nascosto o per consenso, fin dai primi anni di governo del nuovo sovrano ottomano. È certo che intorno all'anno 1483 si trovava di nuovo nella sua città natale, Vicenza. Le sue vicende a cominciare da questo momento sono alquanto oscure. Se è vero, come sostengono i suoi biografi, che egli rimase in Turchia 'cercha anni 20', non sarebbe potuto ritornare in patria che verso l'anno 1490". Asimismo véanse, N. di Lenna, "Richerche intorno allo storico G. M. Angiolello", Archivio Veneto-Tridentino, V, 1924, pp. 1-56. Jean Reinhard, Essai sur J. M. Angiolello, noble vicentin (1425-1525) premier historien des Ottomans (1300-1317) et des Persans (1453-1524), Angers, Sirandeau, 1913.
[20] La Historia Turchesca, como se dijo más arriba, no está dividida en capítulos.
[21] En el manuscrito italiano nº 1238 de la B. N. de París, estos tres extensos capítulos son reemplazados por extractos del Manuscrito de Vicenza, que describe la ciudad de Constantinopla y la vida en el Serrallo. El autor del manuscrito español probablemente no conocería esta obra.
[22] Comprende los folios 211 a 233.
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