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Hace poco leí una novela basada en la vida de Guðríður,
y como al mismo tiempo tenía una asignatura sobre
el tiempo de Cervantes, el siglo XVI-XVII me interesaba
mucho, especialmente cuando vi lo parecido que era lo que
les ocurró, y como eso influyó su vida, por
ejemplo sus opiniones sobre la religión, Quiero
contar la historia de esa mujer fuerte, que además
de haber sobrevivido esa experiencia terrible influyó al
autor más conocido de Islandia, Hallgrímur
Pétursson.
Guðríður Símonardóttir (Tyrkja-Gudda)
era una Islandesa que nació en 1598 en Vestmannaeyjar
(las islas de los hombres del oeste). Su marido se llamaba
Eyjólfur y ellos tenían un hijo de tres años,
Sölmundur, cuando Guðríður y Sölmundur
fueron esclavizados en el año 1627, de piratas de
orígen holandés, alemán y argelino
entre otros, y fueron traslados a Argel, junto con 400
otros Islandeses. Es uno de los sucesos más horrorosos
en la historia de Islandia, en el siglo XVII había
menos de cincuenta mil habitantes en todo el país,
y a perder 400 fue muy grave para toda la población.
Los esclavizados eran de tres sitios, de los fjordos en
el este de Islandia, del un pueblo en el oeste y de Vestmannaeyjar.
En Argel, en una subasta de esclavos le compraron Guðríður
y su hijo un señor argelino que le hizo a Guðríður
su servidora. Allí trabajaba los proximos nueve
años, hasta que llegó un hombre mandado por
Cristiano IV, el rey danés, para salvar a los Islandeses
cautivos (Islandia estaba en los manos de Dinamarca hasta
el año 1944). El compró su libertad, y le
trasladó hacia Islandia, pero sin su hijo, que ya
sólo conocía la vida y cultura musulmana.
Tenía 12 años y ya estaba trabajando para
otro amo que su madre. 44 Islandeses estuvieron salvados
por el rey, no salvó a nadie que había convertido
su religión, y tampoco a ningunos niños,
porque eran tan caros. Muchos de los Islandeses habían
muerto, otros no quisieran volver, de otros nadie sabía
nada.
En la vuelta Guðríður visitó muchos sitios en varios países
europeos, Mallorca, Menorca, Marseille, Tolouse, Bordeaux, Amsterdam, Glückstadt
y Copenhague. En Copenhague tenían que quedar un invierno, porque no había
barcos a Islandia hasta la primavera. Allí Guðríður conoció a
un estudiante joven, Hallgrímur Pétursson, cuya tarea era enseñar
a los Islandeses salvados la palabra de Dios, porque el obispo de Islandia estaba
preocupado que lo habían olvidado todo después de tantos años
en la Berbería. Ella se enamoró, y los dos mantuvieron una relación
clandestina todo el invierno. Los Islandeses captivados no habían recibido
ningunas noticias de sus familiares de Islandia los nueve años del cautiverio,
y cuando por fin llegaron noticias a Dinamarca, no eran buenas: que este invierno,
en una tormenta, un barco con marineros de Vestmannaeyjar había hundido,
y que entre los hombres era Eyjólfur, el marido de Guðríður.
Por lo tanto, en mayo 1637 ella volvió a Islandia con Hallgrímur,
ella embarazada y el dejó sus estudios y los dos traslaron a Njarðvík,
un pueblo cerca de Reykjavík, donde no conocían a mucha gente y
podían tener su hijo sin todo el cotillero y las acusiaciones de la gente.
Ella tenía 39 años, el 23. Tenían que pagar una multa, porque
aunque Eyjólfur, el marido de Guðríður, había fallecido
antes de que empezó la relación entre ella y Hallgrímur,
ellos no sabían de eso, y por eso eran culpables de haber comitido adulteria.
Aunque Hallgrímur nunca terminó sus estudios teológicos,
era un chico muy inteligente y el obispo de Islandia le dio un puesto en una
iglesia en Hvalfjörður, donde escribió los salmos que son considerados
los mejores aún escritos en islandés, Los Salmos de la Pasión,
50 salmos largos que cuentan los últimos días de Cristo, son muy
famosos y han sido traduccidos en muchos idiomas. Todas sus obras muestran con
mucha intuición los sentimientos más profundos de los seres humanos,
y es seguro que la influencia de su esposa, su conocimiento del mundo que superaba
al lo que conocía la gente de Islandia, es uno de lo que más
le ayudaba a desarollar tanto como autor.
Guðríður, sin embargo, sufrió acusiaciones de la gente,
después de nueve años en un país “hedano”, le
acusaron de haber cambiado de religión, de haber olvidado su dios, su
país, y su marido, porque volvió a Islandia embarazada y el padre
casi era nada más de un chaval. Resultó ser una mujer muy famosa
en todo el país, casada con el autor más famoso del país,
pero sobre todo por su experiencia increíble. Le llamaron Tyrkja-Gudda,
porque “Gudda” es la forma abreviada de Guðríður, “Tyrkja” signífica “de
los turcos”. Y ¿por qué los turcos? Porque permanece, hasta
hoy en día, la confución que fueron turcos los piratas que vinieron
a Islandia en 1627 (y ha causado que todavía existe entre los islandeses
cierto miedo de los turcos, ¡totalmente sin razón!). Hasta el suceso
se llama “Tyrkjaránið”,“el robo de los turcos”.
Tyrkja-Gudda sufrió toda su vida por estas acusaciones, porque no es nada
nuevo que al pueblo le encanta hablar de la gente famosa, y especialmente si
es algo mal, y todos quieren formar su opinión, aunque no conocen
nada de la persona.
Viajes a otros países no eran comunes entre los islandeses hasta el siglo
veinte, y los afortunados iban casi solo para estudiar en Dinamarca o Alemania.
Los siglos XVII-XVIII eran los más horribles en la historia del Islandia,
era un país muy pobre, mandado por el rey danés, la gente vivía
en casas hechos de tierra y piedras, comía pescado y carne de oveja y
de vaca, nada de fruta y pocas verduras, todos los cereales le vendían
vendedores danéses que siempre le engañaban. Era una vida monótona
y difícil. La experiencia de Guðríður y los otros islandeses
cautivos es por eso es aún más interesante, porque tras su viaje
larga y horrible también podían ver y probar cosas nunca vistos
por otros islandeses, desde cosas pequeñas como el sabor de la naranja
o las uvas, hasta las catedrales hermosas en Europa y la arquitectura árabe
en Argel. De hecho existe un libro escrito por un cura que también fue
esclavizado en el mismo barco que Guðríður, junto con toda su
familia (entre ellos su esposa que estaba embarazada), pero por su edad le pusieron
en libertad. En el libro, Reisubók séra Ólafs Egilssonar, Ólafur
cuenta la historia de su viaje, lo horrible que era, pero no es todo negativo,
el también tenía mucha curiosidad, y cuenta de las cosas que le
interesaban, como los animales y la comida extraña, los barcos magníficos
y los diferentes métodos que usaban por ejemplo los agrícultores
y marineros. Es un libro que muestra con mucha sinceridad el sufrimiento, pero
también la gran posibilidad que tenía para ver el mundo como anciano,
aunque por su posición como hombre religioso no podía hablar demasiado
bien de los musulmanes. Pero sin embargo, estaba muy contento con como trataron
los piratas a su esposa cuando dio a luz a su hijo, y habla mucho de esto. Aunque
no sabemos mucho de la vida de Guðríður durante su cautiverio
en Argel, este libro y otros parecidos nos ayuda a entender la situación
general. Una carta consiguió mandar a su marido durante los 9 años,
y esa se guarda todavía (aunque faltan unos fragmentos). Allí explicó a
su marido lo que le había pasado y le pidió ayuda, aunque sabía
que el no podía hacer mucho, y que nunca iba a recibir ninguna
respuesta de el.
Me imaginó que la situación de Cervantes y Guðríður
en el cautiverio fue más o menos la misma, porque aunque él seguramente
había visto catedrales y comido naranjas antes, él también
estaba fuera de su familia y queridos, sin saber nada de ellos por cinco largos
años, sólo que ellos probablemente creían que se había
muerto. Y aunque deberían haber sido muy felices de volver, uno se puede
imaginar lo difícil que es volver a su país después de tanto
tiempo, y empezar la vida de nuevo con la gente que se había lamentado
su muerte por años. Pero una cosa que se sabe sobre los dos y su vida
después del cautiverio, es lo que hablaron la gente sobre ellos, una estancia
así de larga en un país musulmana provoca sospechas que se hayan
convertido en “malos cristianos”, y por eso tenían que mostrar
que todavía eran fieles cristianos (el católico, ella
protestante).
La tragedía siempre atraye, un ejemplo muy claro es cuando la gente se
para en las carreteras para mirar cuando hay un accidente de coche, no para ayudar,
sino por curiosidad. Y es la curiosidad que hace que a la gente en Islandia todavía
le interesa Tyrkjaránið, este suceso terrible en 1627, la historia
de la gente que sobrevivían es a la vez horrible y hermosa, tantas cosas
que podían ver y hacer, pero no podían disfrutar, estaban solos,
esclaves sin derecho y no sabían si así será toda su vida, ¿después
de cuanto tiempo pierdes la esperanza que alguien te va a salvar? ¿Dos,
cinco, ocho años? Pero la experiencia que tienen cuando vuelven a su país
es algo especial, que nadie en su entorno podía entender, pero les sigue
para siempre. Uno no puede evitar que algo así inflyue toda su vida, y
para Cervantes y Guðríður esto es cierto.
Bibliografía:
1. Jóhannesdóttir, Steinunn. Reisubók
Guðríðar Símonardóttur. Mál
og menning, Reykjavík 2001.
2. Spanish Dictionary Plus Grammar. Collins, Glasgow, 2002.
3. Sola, Emilio, Tiempo de Cervantes, notas, primavera
2004.
4. http://servefir.ruv.is/passiusalmar/ Radio Nacional
Islandés. 28.º junio. 2005.
Wikipedia.org, La encyclopedia libre. Buscar: Hallgrímur
Pétursson y Guðríður Símonardóttir.
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