Para una generación como la nuestra que ha crecido frente al televisor
y el cine, resulta sencillo imaginar, de un modo cinematográfico
casi cualquier situación. Hemos desarrollado la
capacidad de reproducir en nuestras mentes situaciones
históricas como si de escenas de una película
se tratara. Las batallas navales de las películas
de piratas, las luchas de gladiadores romanos, las escaramuzas
medievales e incluso las más terribles jornadas
de las II Guerra Mundial han sido reproducidas en el
cine. Por todo esto no nos resulta difícil imaginarnos
como fue bombardeada la Capitana de Pie de Palo, o hundida
la Almiranta, y como sus tripulantes se vieron obligados
a saltar por la borda convirtiéndose así en
improvisados nadadores.
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