Nos encontramos ante dos textos, que a pesar de tratarse de dos textos
distintos, realizados por distintos impresores y habiéndose
basado en distintas fuentes, narran el mismo acontecimiento
con pocas variaciones. Ambos textos se encuadran en el
género de las Relaciones de Sucesos, y narran
la batalla acaecida entre los Galeones de la plata y
una flota corsaria holandesa. El enfrentamiento tuvo
lugar en 1638, aunque el primer texto es más concreto
y fecha la batalla en los días 16 y 17 de septiembre,
mientras que el segundo afirma que esta batalla tuvo
lugar en agosto. El objetivo inicial de los corsarios
holandeses no era el Galeón de la plata, sino
la Armada de Nueva España, que debía salir
del puerto de Cartagena, realizar una última parada
en La Habana y encaminarse así rumbo a España,
pero en el último momento y por causas que se
desconocen la Flota Española decidió no
partir, suspendiendo su salida y desmoronando así los
anhelos de sus enemigos. Éstos ante esta circunstancia
dirigieron sus miras hacía el Galeón de
la Plata.
Las principales diferencias que se pueden encontrar
en estos textos, son las distintas fuentes utilizadas
por cada uno de los documentos. El primero recoge el
testimonio de uno de los barcos holandeses que participaron
en la refriega, que al llegar al puerto español
de Sanlúcar de Barrameda el día 13 de noviembre,
se le toma declaración (por utilizar un lenguaje
policial). En el segundo de los documentos aquí presentados,
las noticias llegan de manos de un barco inglés
que llega a este mismo puerto dos semanas más
tarde, el 27 de noviembre. Se trata de un barco comercial
inglés, que al salir del Canal de Inglaterra (actual
Canal de la Mancha) avista un barco en apuros, pues estaba
haciendo aguas. El navío inglés prestó su
ayuda a este barco socorriendo a unas 300 personas, según
dice el documento. En este segundo documento se narra
con mayor lujo de detalles este rescate, que la batalla
librada en aguas del Caribe.
Ambos documentos coinciden
en el número de barcos
que había perdido la flota holandesa en la refriega,
siete (entre ellos la Almiranta que se fue a pique, y
la Capitana, abrasada por las bombas), pero discrepan
en cuanto al número de barcos con que se comenzaron
esta empresa. El primer documento, habla de 40 barcos
en su título y aumenta la cifra hasta 42 a lo
largo del texto. Sin embargo el segundo documento habla
tan sólo de 14 navíos corsarios. Por tanto
estamos hablando de una diferencia de 28 barcos, lo que
supone una diferencia brutal en un enfrentamiento naval.
Es probable el primer documento exagerara esta cifra
quizá para mayor ensalzamiento de los méritos
españoles.
Pero estos textos también son complementarios
en cuanto a la información. En el primero de los
textos podemos observar el modo de trabajar de estos
corsarios cuando su general, Pie de Palo, amenaza de
llevar presos hasta Holanda o incluso de matar a aquellos
capitanes que se nieguen a luchar contra los Galeones
de la plata (ya que al no llevar orden de atacar a esta
flota, sino de atacar a la flota de Nueva España,
surgieron diferencias de opinión a la hora de
cambiar el objetivo de su ataque). Y en el segundo documento
se hace mención a cuatro detenidos que eran llevados
presos hasta Holanda por causa de haberse negado a luchar
contra los Galeones, lo que ratifica la información
aportada por el primero de los documentos.
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