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Clásicos mínimos para Nadadores: "Relaciones de sucesos:
una batalla naval entre corsarios holandeses y el Galeón
de la Plata" y "Comentarios de la fundación, conquista
y toma del Peñón de Vélez de La Gomera"

Autoras: María Poveda Martínez - Irene Rodríguez Rodríguez

   
   
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2-BLOQUE I: DOCUMENTO 1 - Antonio Duplastre

 

 

Muerte de pie de palo. Segunda relación, y muy copiosa de una carta, que envió el señor Duque de Medina a la Contratación de Sevilla.

Dase cuenta de la batalla que han tenido los Galeones
con 40 navíos de holandeses, siendo el General de ellos Pie de palo. Asimismo se da cuenta de su muerte, con pérdida de siete navíos, en el cabo de San Antón.


En 13 de Noviembre del año de 1638,
llegó al puerto de Sanlúcar
un navío de holandeses,
el cual venía derrotado;
y los más soldados
venían tan destrozados,
que daban muestras del fracaso
que les había sucedido,
pues se hubieron de amparar
de la piedad de nuestros marineros,
para desocupar el cascado vaso.

Y habiendo puesto al Capitán
en presencia de la Excelencia;
y habiendo sido impelido
a que dijese la causa de su desavío,
dijo las razones siguientes;
aunque en palabras mal formadas,
que causa de la variedad de su lengua a la nuestra.

La causa de mi derrota
(Excelentísimo señor)
es ésta:
salimos del puerto de Orlinche
cuarenta y dos navíos
con favorable viento:
que nos incitaba la fortuna
a la adversidad presente.

Nuestro Cabo era Pie de palo,
valiente, aunque mal afortunado soldado,
con aviso que la flota
venía de Cartagena para España;
y estándola aguardando,
tuvimos nueva que
los galeones de la plata
venían a salir a Cabo de San Antón,
cargados con siete millones del Rey de España,
y particulares de ella.

En 16 de Septiembre
llamó nuestro General Pie de palo
a los Capitanes de los navíos,
y les propuso su designio
contra dichos galeones.

Los dichos Capitanes se inquietaron
diciendo no traían orden de pelear,
si no fuese con la flota de Nueva España,
y que si se perdiese la batalla,
que sería de todos la afrenta,
excediendo la orden que traía:
y Pie de palo viendo la respuesta
conque los suyos se eximían,
determinó con los doce navíos que traía
acometer aquella honrada
aunque temeraria empresa.

El General de los galeones,
que según oí decir,
se llamaba Don Carlos de Ibarra,
viendo la batalla que le proponían,
puso sus galeones en forma de pelea,
y se encontraron los dos combatientes,
y el dicho Don Carlos
se dio tan buena maña con sus soldados
que obligó a Pie de palo a retirarse
con pérdida de su reputación y gente,
y quatro navíos en ella:
y la Capitana abrasada
de las bombas de los galeones,
fue a sepultarse en las profundas aguas del Océano.

Viendo Pie de palo el poco fruto,
y mucho daño
que de sus enemigos había recebido,
determinó volverse al resto de su armada,
la qual estaba retirada
algo a la vista de los galeones.

Propusoles el dicho Pie de palo
el gran daño que de sus enemigos había recebido,
y les dijo que se determinasen
a ayudarle a tomas aquellos galeones,
pues era tan inferior su poder al suyo,
estando incorporada toda su armada:
y que de no hacerle así,
los había de llevar presos a Holanda,
a que pagasen su rebeldía
con dividirles la cabeza de los hombros.
Los demás Capitanes
viendo el peligro manifiesto que les proponían,
se determinaron a su despecho
de ir contra los galeones,
los cuales habían seguido a la Habana,
alegres de la división del enemigo,
y primera derrota.

En 17 del dicho mes
dimos vista a los dichos galeones,
ocho leguas de la Habana,
que se había reformado de pólvora,
y bastimentos,
pusimosnos en la forma que primero,
por la cuasa de haberse mudado el viento tanto cuanto,
y dimos la primera carga.

Mas como quiera que la fortuna no se cansa
de seguir a los desgraciados,
nos echaron a pique tres navíos,
y en ellos la Almiranta:
los demás viendo la poca suerte
que habíamos tenido en la empresa,
se retiraron con pérdida de siete naves;
en ellas la Almiranta echada a pique,
y la Capitana abrasada.
Esta es la victoria de los galeones,
Y adversidad nuestra:
yo como participante en ella
me ha traído quizá la fortuna,
adonde espero hallar, como soldado,
alivio en el sagrado de V. Excelencia.

Hallóse por cuenta que los muertos,
y heridos de muerte llegaron a cuatrocientos;
y en ellos cinco Capitanes,
y el General Pie de palo:
de los nuestros serían hasta cuarenta,
sin algunos heridos.

De todo se ha de dar gracias a nuestro Señor,
que vuelve por su causa.

Con licencia, en Madrid, por Antonio Duplastre.
Año 1638.


Biblioteca Nacional de Madrid, V. E. 66/41, impreso, 4 págs., Madrid, Antonio Duplastre, 1638.


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