Relato histórico o relato literario, historia o literatura.
En ocasiones sucede que un texto literario se convierte en documento histórico
clave para adentrarse en una época y no es raro que cuidadosos historiadores
apuntalen algunas de sus conclusiones con glosas de párrafos o piezas
enteras que se suelen estudiar como pura creación literaria. El caso
de Miguel de Cervantes es arquetípico, muy valorado por los analistas
del pasado o por los historiadores, y --con Rabelais y Shakespeare-- verdadera
fuente histórica para los interesados en la llamada "cultura
popular" como excepcionales "intermediarios"; "sofisticados
intermediarios entre las dos tradiciones", la culta y la popular (ver
p. 118, Burke, La cultura popular en la Europa moderna, 1991, refiriéndose
a Villon y Rabelais). En este sentido, el capitán Gago es un "intermediario" espléndido,
en ocasiones tan expresivo como Cervantes mismo o más, y su "verdadera
relación" con el relato de unos hechos verdaderos --texto entreverado
de avisos y que resulta un apasionado discurso del autor exaltador de si
mismo y su valía--, pasa a convertirse en una gran pieza literaria.
Con la que quisimos, en su tiempo (1998), iniciar una colección de "Clásicos
Mínimos" para la asociación cultural de estudiantes Hatuey,
de Alcalá de Henares, a quienes saludamos desde aquí. La "Verdadera
relación..." del capitán Gago es, por derecho propio,
el primer clásico mínimo de una serie posible, numerosa y variada,
auténtica literatura fronteriza entre esas dos tradiciones culturales
admitidas, las llamadas "culta" y "popular". Sin
duda, en la base de la gran literatura cervantina.
Capri, dorada costa italiana, primavera de 1578. Reinaba
Felipe II y Cervantes llevaba unos dos años y medio
en Argel, en el Ecuador de su cautiverio berberisco.
Una batalla naval espectacular en la playa de Capri, tras
la que un notable como el ex-Virrey de Sicilia, el Duque
de Terranova, debe ponerse a salvo a nado, sin saber nadar.
Y un Capitán pobretón, pero hábil al
parecer en el arte de marear, que --enfadado por el incidente
en el que perdió todas sus cortas pertenencias-- denuncia
un asunto de contrabando de azúcar --entonces ya producto
colonial caro-- en galeras militares o en galeras de España,
diríamos hoy. Y acusa de negligencia al capitán
Ventimiglia, responsable de la nave.
El Capitán Baltasar Gago redacta un relato, prodigio
de expresividad. Y consigue que la oralidad irrumpa en el
texto literario. Por la puerta grande. Como haría
Cervantes. Quijotes.
Quien quiera conservar el sabor completo de la lengua de
la época, que le eche un vistazo a la reproducción
del original que incluiremos si es posible, con permiso del
Archivo General de Simancas de Valladolid, de donde procede
el documento que sigue, de la sección de Estado, del
legajo 1148, el documento 43. Al adaptar el texto actualizado,
la ortografía al uso nos dio la sorpresa mayor: aquello
parecía una página de novela moderna. Lo incluimos
como Apéndice II.
Y una prosa preciosa y popular. Un gran clásico.
Clásico Mínimo. El Primero. La ironía
y mal carácter de metomentodo del autor, el capitán
Baltasar Gago, sus desplantes de valentón cervantino
y su sentido del honor exacervado, su autoestima y sentido
de la autoridad y de la jerarquía son modélicos
en su expresión literaria.
Va precedida la relación --"relacioncilla" la
llama malévolamente Gago, que debía ser no
poco socarrón--, de una carta a Marco Antonio Colona,
virrey de Sicilia, en la que, como un elegantísimo
prólogo, presenta el texto.
Así, lo ponemos como Prólogo. Y como es todo
un poema, le cortamos las líneas de manera acorde
con el rítmo gramatical mismo, cuestión de
oído, para que se entienda mejor y se vaya uno acostumbrando
a esa prosa despaciosa. Como Apéndice I va la "Relación
de lo que sucedió a las dos galeras que llevaban al
Duque de Terranova a Nápoles, enviada por el dicho
Duque a Marco Antonio Colona", como se rotula en el
legajo de Simancas. Narra los mismos hechos que el capitán
Gago, pero de manera más sintética y sobria,
sin entrar en demasiados detalles --aunque sí detalla
la navegación misma, que debió ser muy discutida--
y que hay que tener en cuenta que intenta ser lo más
exculpatoria posible para la actuación del virrey
Terranova.
El conjunto de los tres textos, una flor de flores o un
ramillete. Para seguir jugando. Van en cursiva las palabras
recogidas en estilo indirecto, y en cursiva y negrita las
causas que Gago cree que provocaron el desastre,
Personajes que aparecen en el texto:
- Capitán Baltasar Gago, que prepara viaje a España,
con permiso del virrey, autor de la relación y de
la carta que la presenta.
- Marco Antonio Colona, virrey de Sicilia y destinatario
de la carta.
- Duque de Terranova, Carlos de Aragón y Taglavia,
ex virrey de Sicilia (1565-1568) --y luego gobernador de
Milán (1582-1592), de viaje a Nápoles.
- Gaspar Veintemilla --o Ventimiglia--, capitán de
la galera capitana de Palermo, capitán de la expedición.
- Alonso de Hoces, Maestro Racional de aquel Reino de
- Pedro Canales, Secretario del Duque de Terranova.
- Conde de Camarata, yerno del Duque de Terranova.
- Juan Baptista Imperial, o Garbarino, que viajaba en la
galera, citado como testigo presencial por Gago de algunas
de sus razones..
- Cómite o cómitre de la galera y Timonero,
Artillero y soldados, entre 120 y 150 galeotes esclavos.
- Capitán Castañola, Mayordomo del Duque de
Terranova.
- Fabricio de Moncada y otros que se ahogaron en el desembarco.
- Señor Pinares, relacionado con la organización
de las galeras.
- Juan Tomás que hospedó a Gago en Capri.
- Un caballero mancebo catalán llamado don Francisco
de Eril, enviado a buscar al duque de Terranova a Nápoles.
- Don Juan de Cardona, capitán de las galeras de Nápoles
desde 1576, sucesor del marqués de Santa Cruz en el
cargo.
- Duque de Popolo, que está relegado en Nápoles,
el Obispo de Mesa y don Blasco
de Aragón, sobrino
del Duque de Terranova, compañeros de mesa del duque
de Terranova, entre otros, y testigos de algunas de las razones
expuestas por Gago.
- Un esclavo de Gago, perdido en la acción, "el
mejor que habia en Italia".
- Un soldado amigo de Gago, llamado Guillamas, a quien encomienda
algunas cosas personales.
- La flotilla de corsarios berberiscos iba capitaneada por
Morat Arraez, apodado el Grande en las fuentes hispanas,
el más activo y afortunado corsario argelino de finales
del XVI.
|