Hermosísima
la
expresividad
--pura
oralidad,
hombre
de
vidrio
al
que
se
le
transparentan
hasta
los
sentimientos
más
rudos--
la
del
muy
enfadado
Capitán
Gago.
Una
lección
de
señorío,
un
puntito
canalla,
el
de
nuestro
primer
Clásico
Mínimo,
pequeño
gigante, ¿manco él
también,
al
parecer?,
estropeado
español.
Como apéndice, la más breve relación
enviada por el siniestrado Duque de Terranova a Marco
Antonio Colona.
Relación de lo que sucedió a las dos
galeras que llevaban al Duque de Terranova a Nápoles,
enviada por el dicho Duque a Marco Antonio Colona.
"Viernes a los 25 de abril 1578, a 19 o 20 horas,
salieron las galeras de la Cala de Palermo.
Y habiendo llegado a la punta de Solanto,
y viendo que el tiempo era Calmo y la mar Bonanza,
pareció a los oficiales de ellas que se podían
engolfar,
como se hizo, dos horas antes de la noche.
La cual --y otro dia siguiente, sábado, y toda la noche de él--,
se caminó a remo hasta el domingo a 15 o 16 horas,
que comenzó a soplar un poco de Poniente.
Con el cual, a horza, se fue prosiguiendo el viaje.
"Hasta que a 18 horas, poco más
o menos,
hallándose en el Golfo a 50 o 60 millas de Capri,
que apenas se veía terreno,
descubrieron a 5 o 6 millas Sotaviento,
8 bajeles de enemigos que --habiendo desarborado--
venian la vuelta de las galeras.
Y por la oscuridad del tiempo no se habían descubierto
antes.
"Pareció a los oficiales amainar
la vela y proexar como los enemigos.
Y así lo hicieron y caminaron de esta
manera hasta 15 millas,
siguiéndolas solas dos galeras, la una
muy grande y de fanal y la otra menor.
Porque los otros 6 bajeles ??que eran los 3
pequeños
y tres gruesos??
se fueron en seguimiento de la otra galera.
"La cual, habiendo amainado y hecho el caro, tomó la
vuelta del Golfo en popa.
Viendo pues el Capitán y oficiales
de la galera en que iba el Duque
que la chusma estaba muy cansada por haber
remado dos días y dos noches,
y que las dichas dos galeras se les entraban mucho,
se resolvieron de volver a hacer vela y caminar a horza,
como antes;
y tanto más porque los enemigos quedaban
Sotaviento
y habían de hacer el caro para poder
poner la vela,
en que no podía dejar de ganárseles mucho
camino. Y así se hizo.
"Pero porque ellos de esta manera se iban quedando
atrás,
hicieron el caro con la vela
y con ella fueron siguiendo la galera hasta otras 15
millas.
Y como entonces ya del todo la chusma de ella comenzaba
a aflojar,
y los esclavos --que habia 120-- falseaban terriblemente,
fue necesario que el mismo Duque se pusiese a animarlos
y hacer fuerza;
como lo hacían ya el Conde de Camarata y el Capitán.
Y otros, con las espadas desenvainadas,
hiriendo a algunos de los que no querían remar.
"Mas viendo que todo no aprovechaba
--para que los enemigos no fuesen siempre acercándose--,
se resolvió el Duque de ponerse en orden de pelear
y acabar como debía,
ya que no podía tener esperanza ninguna
de resistir ni defenderse,
pues que no había más que 36
soldados en la galera,
y estos no con mucha munición.
Y entre los pasajeros ningunas armas mas que sus espadas.
"A este tiempo
los marineros advirtieron que se estaba cerca del castillo
de Capri,
y que era bien disparar una o dos piezas y pedirles socorro,
para ver si responderían.
Hízose, y desde tierra se respondió con
otras dos piezas,
lo cual dio esperanza que allí pudiera
salvarse la galera.
A cuya causa, y siendo tan cierto el perderse todo peleando,
pareció al Duque que no debía aventurarlo
tan conocidamente,
sino probar el favor que del Castillo podrá recibir.
Y ver si debajo de él pudiera salvarse
la galera,
que era lo que más cuidado le daba.
"Y así, con este presupuesto, se caminó derecho
al Castillo
que ya a este tiempo se estaba poco menos
de una milla de él.
Pero llegados allí, luego se vio que no había
en él persona
y que no quedaba otra forma de remedio,
estando ya los enemigos a dos tiros de arcabuz, poco
más o menos,
sino volverles la proa poniendo la popa en tierra,
y hacer demostración de resistencia para ver si
con esto,
y teniendo la noche y la tierra tan cerca,
se entretenían.
Y así se dio orden que se hiciese.
"Pero estaba la gente tan alborotada,
y la chusma --con tantos esclavos como había--,
tan desobedientes,
que habiéndose a este punto comenzado
a echarse muchos a la mar por salvarse,
encalló la galera rompiéndose
un poco.
Y fue forzado que todos los que quedaban,
hasta la misma persona del Duque,
hiciesen lo mismo para salvar las personas.
Pues en lo demás ya no había remedio.
"Y así se hizo,
ahogándose solamente don Fabricio de Moncada,
con otros cuatro hombres no conocidos,
y quedando en la galera otros tantos, pocos más
o menos,
que por ventura no tuvieron tiempo de salvarse.
Porque, luego, llegaron los enemigos.
"Y dando cabo a la galera,
se la llevaron remolcando así, rota como estaba,
habiendole dado caza hasta 50 millas, poco más
o menos.
Del suceso de la otra galera no se ha tenido aviso hasta
hoy,
30 de abril 1578."
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