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"La cruel Fortuna del gran diablo.
El Algaceli de El Cairo, un sevillano en Oriente"
Autor:Fernando Fernández Lanza

   
   
 
CRÓNICA DE LOS TURCOS, LA CUAL, PRINCIPALMENTE, SIGUE A LA QUE ESCRIBIÓ JUAN MARÍA VICENTINO, CRONISTA DE MAHOMETO, BAYASIT, SELIM Y SULEIMÁN, SEÑORES DE ELLOS.

8 (C.216).

Cómo los mamelucos eligieron nuevo Soldán
y el Algaceli fue contra los turcos que en Gazara estaban
y los vino a socorrer Sinán Bajá.

Luego, como los mamelucos fueron desbaratados
en la batalla de Alepo
--cuando el Soldán Causanciauri fue muerto según se ha contado--,
dándose toda la prisa que les fue posible se fueron para El Cairo.
Y --como allí fuesen llegados-- acordaron de elegir otro Soldán.
Y hechas sus ceremonias acostumbradas
--de las cuales, por no hacer al propósito, no se dará aquí relación alguna--,
ellos eligieron por Soldán a un buen caballero mameluco
llamado Tumos Bey, el cual era almiralle (sic) de Alejandría.
Pero luego --como este nuevo señor fue elegido--
sabiendo que en Gazara estaba gente del Turco,
envió contra ellos al Algaceli, que es el alguacil mayor de El Cairo;
el cual tomando licencia del Soldán, con toda la gente que pudo allegar,
se fue para Gazara, donde los enemigos estaban.

Mas como la pérdida de la batalla pasada había sido grande
y muchos de los pueblos seguían ya al vencedor,
no pudo llevar el Algaceli más de hasta 5.000 hombres,
aunque de todos los lugares por donde pasaba
hacía ir con él la más gente de ellos.
Sabidos por los turcos --que en Gazara estaban-- la venida del Algaceli,
fue cosa que mucho les pesó a causa de tenerlo por valentísimo hombre,
como en la verdad lo era. Y así, incontinente,
hicieron un mensajero para el Gran Turco haciéndoselo saber.
El mensajero era uno de los moros de aquella tierra,
el cual fue a gran prisa y de buena gana
porque toda la gente de la tierra holgaba del nuevo señorío del Turco
y estaban --antes-- mal contentos del los Soldanes
a causa de los mamelucos.
Como si el Turco no tuviese genízaros,
que los unos y los otros,
cuando son cristianos que dejan su fe,
son una misma cosa.

Llegado el mensajero en la ciudad de Damasco,
donde el señor Selim estaba,
é l deliberó de enviar luego socorro a aquella gente de Grecia
que allí estaba.
Y, así, mandó al valiente Sinán Bajá, belerbey de la Romania,
que con 15.000 combatientes y mucha presteza fuese en la vía de Gazara.
Y partiendo a la hora Sinam Bajá --y andando de día y de noche--,
llegó a Gazara aún antes de la venida del Algaceli,
porque él se había detenido algo a causa de haber pasado alguna arena.


9 (Discurso de Algaceli).

Llegado Algaceli cerca de Gazara,
supo cómo era llegado Sinam Bajá con los dichos 15.000 hombres.
Y aunque es cierto que le había de pesar demasiadamente la tal nueva,
no lo dio punto a entender.
Antes --como buen capitán--, comenzó de esforzar a los suyos diciéndoles:

--Hermanos:
puesto caso que a nuestros enemigos se ha venido tan gran socorro,
si vosotros os habéis como valerosos
yo confío en Dios que le placerá de daros victoria.
Lo que es menester hacer es que todos juntemos con los enemigos,
hechos una pella,
porque ellos vendrán repartidos en sus batallas.
Y así, nosotros haremos otras tantas como ellos trajeren,
mas iremos tan cerca unos de otros
que antes que se rompa la primera batalla nos podamos juntar
y --con nuestra buena valentía--
primero que los enemigos tengan tiempo de se recoger,
serán desbaratados y los llevaremos a todos a El Cairo.

 



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