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"La cruel Fortuna del gran diablo.
El Algaceli de El Cairo, un sevillano en Oriente"
Autor:Fernando Fernández Lanza

   
   
 
CRÓNICA DE LOS TURCOS, LA CUAL, PRINCIPALMENTE, SIGUE A LA QUE ESCRIBIÓ JUAN MARÍA VICENTINO, CRONISTA DE MAHOMETO, BAYASIT, SELIM Y SULEIMÁN, SEÑORES DE ELLOS.

29 (c.234).

De lo que los turcos hicieron después de vencida la batalla.

Vencida que fue esta postrera batalla, en la manera que se ha dicho,
los turcos despojaron el campo.
Y hallando en él, entre los caídos, algunos que aún no estaban muertos,
el señor Selim los mandó guardar por ser de la tierra
para los hacer sus servidores, o rescatarlos, o hacer justicia de ellos.
Pero ningún mameluco se guardó, antes todos fueron hechos piezas.

Y entre los otros que en el campo estaban caídos
fue hallado el Algaceli muy mal herido.
Y como había perdido mucha sangre y la noche había pasado sobre él,
halláronle fuera de memoria, despojado de sus armas y ropa.
Pero como el señor Selim había prometido 500 serafines
al que lo hallare vivo o muerto
--porque hasta entonces ninguno sabía si había escapado
a causa que algunos mamelucos y árabes habían huido con el Soldán--
todos pusieron mucho recaudo en buscarle.
Y, así, siendo conocido de algunos de los de El Cairo,
lo fueron luego a decir al Gran Turco;
el cual mandó luego a un capitán de jenízaros fuese por él
y le llevase a su tienda
e hiciese curar como la persona del señor Suleimán, su hijo.
Y haciéndolo así, el Algaceli estuvo
--con la flaqueza de la sangre perdida--
cinco días sin conocimiento alguno.
Al cabo de los cuales, supo cómo estaba preso y en cuyo poder.



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