29 (c.234).
De lo que los turcos hicieron
después
de vencida la batalla.
Vencida que fue esta postrera batalla, en la manera
que se ha dicho,
los turcos despojaron el campo.
Y hallando en él, entre los caídos, algunos
que aún no estaban muertos,
el señor Selim los mandó guardar por ser
de la tierra
para los hacer sus servidores, o rescatarlos, o hacer
justicia de ellos.
Pero ningún mameluco se guardó, antes todos
fueron hechos piezas.
Y entre los otros que en el campo estaban caídos
fue hallado el Algaceli muy mal herido.
Y como había perdido mucha sangre y la noche había
pasado sobre él,
halláronle fuera de memoria, despojado de sus
armas y ropa.
Pero como el señor Selim había prometido
500 serafines
al que lo hallare vivo o muerto
--porque hasta entonces ninguno sabía si había
escapado
a causa que algunos mamelucos y árabes habían
huido con el Soldán--
todos pusieron mucho recaudo en buscarle.
Y, así, siendo conocido de algunos de los de El
Cairo,
lo fueron luego a decir al Gran Turco;
el cual mandó luego a un capitán de jenízaros
fuese por él
y le llevase a su tienda
e hiciese curar como la persona del señor Suleimán,
su hijo.
Y haciéndolo así, el Algaceli estuvo
--con la flaqueza de la sangre perdida--
cinco días sin conocimiento alguno.
Al cabo de los cuales, supo cómo estaba preso
y en cuyo poder.
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