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"La cruel Fortuna del gran diablo.
El Algaceli de El Cairo, un sevillano en Oriente"
Autor:Fernando Fernández Lanza

   
   
 
CRÓNICA DE LOS TURCOS, LA CUAL, PRINCIPALMENTE, SIGUE A LA QUE ESCRIBIÓ JUAN MARÍA VICENTINO, CRONISTA DE MAHOMETO, BAYASIT, SELIM Y SULEIMÁN, SEÑORES DE ELLOS.

16 (c.223).

Cómo el señor Selim partió de Jerusalem y fue a Gazara,
y de allí sobre la ciudad de El Cairo.

El Gran Turco partió de Jerusalem hacia la vía de Gazara.
Y andando por sus jornadas, llegó a un terrible valle
donde hubo asaz dificultad de pasar su ejército;
porque no podían ir por el camino más de dos caballos juntos
y los de la tierra habían ganado el paso todo cuanto pudieron
y tenían en un lugar muy alto allegadas muchas piedras
--cuan grandes las pudieron traer--
para echarlas cuando el ejército de los turcos pasase.
Pero sintiéndose aquello,
el señor Selim hizo ir por otro cerro que de frente estaba
--que tenía la subida algo mejor-- muchos escopeteros y arcabuceros.
Mas cuando fue menester que tirasen,
el viento y el agua fueron tan grandes
que no hubo posibilidad de poner fuego a las escopetas y arcabuces;
y, así, aquel día hubo de cesar el camino.
Pero luego --el día siguiente, que no llovió--
subieron muchos genízaros en la sierra y desde ella
mataron con sus escopetas y arcabuces
muchos de los moros que en el otro cerro estaban;
de manera que se le hicieron desamparar
y fue luego tomado por los turcos
y lo guardaron hasta que el ejército pasó.
Y, así, el Gran Turco llegó por sus jornadas a Gazara.

Y --cuanto una milla antes del lugar-- le salieron a ver y recibir
todos los moros que allí vivían
y fueron asaz espantados de ver tanta pompa.
Y, así mismo --tras ellos--, la gente turquesca que en Gazara estaba,
vestidos todos los que lo pudieron hacer
con las ropas y armas que de los enemigos habían tomado.
Y apeándose, comenzaron de llegar
los unos por la parte derecha del señor y los otros por la izquierda,
besándole la mano, y él iba por en medio de ellos alabándolos.
Y --a la postre-- vienieron Sinán Bajá
con los otros capitanes del ejército
y muchos de los espacis que con él estaban;
a los cuales todos el señor Selim dio grandes gracias
y les mandó que esa noche fuesen en su presencia.

Así, se fue a apear en un palacio de los soldanes que en Gazara había,
donde todos aquellos señores y capitanes fueron esa noche,
como el Gran Turco se lo había mandado.
El cual, tornándoles a rendir infinitas gracias por lo que habían hecho,
les dio riquísimas vestiduras y dineros
y mandó dar a la gente paga de una luna
sin contárseles en el sueldo ordinario.
Fue el tiempo que el señor Selim en Gazara estuvo cuatro días
porque fueron tan grandes las lluvias
que la gente no podía caminar en ninguna manera;
y en cavando cuatro o cinco palmos en la arena
se hallaba agua buena y dulce;
de modo que el ejército tuvo sobra de ella en todo el desierto.
Al cabo de cinco días, el Gran Turco partió de Gazara.
Y estuvo otros tantos en llegar a El Cairo porque rodeó algo
a causa de haber destruido los árabes toda la tierra
por donde pensaban que el campo turquesco había de pasar.

 



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