16 (c.223).
Cómo el señor Selim partió de
Jerusalem y fue a Gazara,
y de allí sobre la ciudad de El Cairo.
El Gran Turco partió de Jerusalem hacia la vía
de Gazara.
Y andando por sus jornadas, llegó a un terrible
valle
donde hubo asaz dificultad de pasar su ejército;
porque no podían ir por el camino más de
dos caballos juntos
y los de la tierra habían ganado el paso todo
cuanto pudieron
y tenían en un lugar muy alto allegadas muchas
piedras
--cuan grandes las pudieron traer--
para echarlas cuando el ejército de los turcos
pasase.
Pero sintiéndose aquello,
el señor Selim hizo ir por otro cerro que de frente
estaba
--que tenía la subida algo mejor-- muchos escopeteros
y arcabuceros.
Mas cuando fue menester que tirasen,
el viento y el agua fueron tan grandes
que no hubo posibilidad de poner fuego a las escopetas
y arcabuces;
y, así, aquel día hubo de cesar el camino.
Pero luego --el día siguiente, que no llovió--
subieron muchos genízaros en la sierra y desde
ella
mataron con sus escopetas y arcabuces
muchos de los moros que en el otro cerro estaban;
de manera que se le hicieron desamparar
y fue luego tomado por los turcos
y lo guardaron hasta que el ejército pasó.
Y, así, el Gran Turco llegó por sus jornadas
a Gazara.
Y --cuanto una milla antes del lugar-- le salieron a
ver y recibir
todos los moros que allí vivían
y fueron asaz espantados de ver tanta pompa.
Y, así mismo --tras ellos--, la gente turquesca
que en Gazara estaba,
vestidos todos los que lo pudieron hacer
con las ropas y armas que de los enemigos habían
tomado.
Y apeándose, comenzaron de llegar
los unos por la parte derecha del señor y los
otros por la izquierda,
besándole la mano, y él iba por en medio
de ellos alabándolos.
Y --a la postre-- vienieron Sinán Bajá
con los otros capitanes del ejército
y muchos de los espacis que con él estaban;
a los cuales todos el señor Selim dio grandes
gracias
y les mandó que esa noche fuesen en su presencia.
Así, se fue a apear en un palacio de los soldanes
que en Gazara había,
donde todos aquellos señores y capitanes fueron
esa noche,
como el Gran Turco se lo había mandado.
El cual, tornándoles a rendir infinitas gracias
por lo que habían hecho,
les dio riquísimas vestiduras y dineros
y mandó dar a la gente paga de una luna
sin contárseles en el sueldo ordinario.
Fue el tiempo que el señor Selim en Gazara estuvo
cuatro días
porque fueron tan grandes las lluvias
que la gente no podía caminar en ninguna manera;
y en cavando cuatro o cinco palmos en la arena
se hallaba agua buena y dulce;
de modo que el ejército tuvo sobra de ella en
todo el desierto.
Al cabo de cinco días, el Gran Turco partió de
Gazara.
Y estuvo otros tantos en llegar a El Cairo porque rodeó algo
a causa de haber destruido los árabes toda la
tierra
por donde pensaban que el campo turquesco había
de pasar.
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